calostro

Extracción prenatal de calostro

A partir de las 16 semanas de embarazo, las glándulas mamarias ya empiezan a ponerse en marcha y a producir calostro. 

No siempre se nota de manera evidente, ni todas las mujeres llegan a ver gotas de leche saliendo espontáneamente. Pero haberlo, haylo, sólo hay que saber cómo sacarlo.

La cantidad de calostro que podamos extraer varía mucho de una mujer a otra, y en los estudios se ha observado que la cantidad de calostro que se extrae durante el embarazo no tiene ninguna relación con la cantidad de leche que la mujer vaya a tener después del parto ni es un factor predictivo de cómo va a ir la lactancia.

En algunos casos puede ser una buena idea extraer una pequeña cantidad de este calostro y guardarlo para dárselo al bebé nada más nacer. Tener a mano este calostro nos puede sacar de algunos apuros cuando hay dificultades con la lactancia. Se sabe que de media las mujeres son capaces de extraerse unos 5ml mediante la extracción prenatal de calostro.

En qué casos está recomendado realizar la extracción prenatal de calostro

No es necesario que todas las mujeres hagan extracción prenatal de calostro. No es mala idea tenerlo a mano por si acaso, pero en realidad lo recomendamos en algunos casos muy concretos.

  • Madre con diabetes gestacional
  • Bebés con un peso elevado
  • Bebés con bajo peso o restricción de crecimiento
  • Cesárea programada
  • Diagnóstico durante el embarazo de enfermedad en el bebé que dificulte la lactancia: labio leporino, fisura palatina, enfermedades cardíacas o neurológicas…
  • Separación prevista de bebé y mamá tras el parto por cualquier razón (enfermedad del bebé, enfermedad de la mamá, etc)

Cuándo se recomienda empezar con la extracción prenatal de calostro

En caso de que esté indicado, se recomienda empezar con la extracción prenatal de calostro a partir de la semana 37, y no antes.

Se sabe que al estimular los pezones y extraer el calostro, se producen pequeñas cantidades de oxitocina. Esta oxitocina puede producir algunas contracciones uterinas. No van a ser ni mucho menos contracciones de parto, pero es posible que notes que la tripa se pone dura.

Es por este motivo que no se recomienda realizar la extracción prenatal de calostro antes de la semana 37, y tampoco se recomienda realizarla en caso de amenaza de parto prematuro, placenta previa o alguna condición que contraindique un parto vaginal.

Cómo realizar la extracción prenatal de calostro

Para realizarla vamos a necesitar una cuchara sopera y jeringas de insulina. Existen recipientes especiales para recoger el calostro, pero con la cuchara es suficiente. También hay jeringas de 1ml especiales para alimentar a recién nacidos y para recoger el calostro (son de color morado), pero suelen ser de uso hospitalario.

La técnica que se recomienda para realizar la extracción prenatal de calostro es la técnica Marmet. Es lo más parecido a intentar extraer leche de cualquier otro animal mamífero. También sirve esta técnica para extraer calostro o leche después del parto de forma manual.

Es importante no esperar grandes cantidades de leche realizando esta técnica. El calostro sale gota a gota.

Se recomienda que antes de empezar con la extracción, realicemos un masaje en forma de círculo por todo el pecho, en dirección hacia el pezón, para ayudar a que el calostro se empiece a movilizar hacia los conductos. También puede ser de ayuda aplicar algo de calor en el pecho.

Es importante no frustrarse, no es una técnica fácil. Las primeras veces es posible que no consigas sacar apenas nada. Se trata de insistir y practicar.

calostro

Técnica Marmet 

  • Con la mano en forma de C, y los dedos colocados lejos de la areola. Primero apretar el pecho hacia las costillas.
  • Sin dejar de apretar, juntar los dedos entre sí, “pellizcando” el pecho
  • Sujetar el pellizco de pecho que hemos cogido y estirarlo hacia fuera.
  • Ir cambiando la zona de apoyo

tecnica marmet

Las gotas que vayan saliendo, las podemos recoger con una cuchara sopera. Cuando la cuchara esté llena, sorbemos el calostro con la jeringa. Repetimos la operación hasta que llenemos la jeringa. Cada jeringa es 1ml de calostro.

Parece muy poca cantidad pero, cada gota de tu calostro es oro para tu bebé.

Tanto si es durante el embarazo como los primeros días después del parto, no se aconseja utilizar el sacaleches como primera opción para obtener calostro. El sacaleches está pensado para extraer leche cuando ya hay más cantidad y sale con más facilidad.

Cómo conservar el calostro

Una vez hayamos obtenido la o las jeringas de calostro, es importante refrigerarlas enseguida. Como no vamos a utilizarlo en breve, lo mejor es congelarlas directamente dentro de una bolsita de plástico.

Si guardas muchas jeringas, apunta el día y la hora en el que te las extraes para ir descongelándolas por orden.

El calostro dura en el congelador una 2-3 semanas. Una vez se ha descongelado, el calostro debe ser utilizado dentro de las 24 horas siguientes. 

Pregunta en tu paritorio de referencia si puedes llevar tu calostro allí y te lo pueden guardar en su congelador para no perder la cadena del frío. Si no es posible, es importante que lo lleves e una nevera con una plaquita de hielo para que aguante lo máximo posible.

Para ofrecérselo al bebé, es suficiente con que esté a temperatura ambiente. Con aplicar un poco de calor de las propias manos basta. Nunca calientes el calostro ni la leche materna en el microondas.

La bolsa del hospital

Saber lo que necesitas

Cuando se acerca la fecha probable de parto, casi todas las mujeres sienten la necesidad de tener preparada la bolsa del hospital con todo lo necesario para la mamá y para el bebé. Es algo que me preguntáis mucho en las consultas individuales o en las clases de preparación al parto.

Y cuando te pones a ello te empiezan a surgir las dudas: ¿Qué pongo dentro de la bolsa del hospital? ¿Qué necesitaré para mí? ¿Y para el bebé?

No es fácil dar una lista de cosas que sirva para todo el mundo, porque depende de cada caso. Lo más importante para saber qué tienes que llevar en la bolsa del hospital, es saber qué cosas te van a facilitar cuando estés allí y qué cosas no, que es algo que puede variar. Es mejor que durante el control del embarazo preguntes a tu matrona para saber qué cosas te van a dar durante tu estancia en el hospital.

Salvo algunas diferencias, lo que habitualmente te suelen dar en el hospital es: compresas, pañales, esponjas jabonosas o gel, camiseta para el bebé, camisón para la mamá, gasas o compresas sin tejer, empapadores (que se pueden usar de cambiador), ropa de cuna y manta para el bebé. Si has decidido darle lactancia artificial, también te darán todo lo que necesitas para alimentarle: leche, biberones y tetinas.

Si surgen complicaciones con la lactancia, también solemos tener en el hospital casi todo lo necesario para ayudarte: sacaleches, pezoneras, parches para heridas en el pezón, cremas, aceites o sistemas compatibles con la lactancia para dar suplementos.

Por lo general la estancia en el hospital suele durar unas 48h si se trata de un parto normal sin complicaciones. En caso de cesárea se puede alargar 1 o 2 días más. Ten en cuenta esto a la hora de calcular las cantidades de cada cosa.

Teniendo esto en cuenta, lo que creo que es básico que traigas en la bolsa del hospital es todo lo siguiente, aunque por supuesto puedes añadir cosas según lo que a ti se te ocurra.

Documentación

-Todos los documentos relacionados con el embarazo: cartilla del embarazo, analíticas, ecografías…

-Tu plan de parto (si lo has redactado)

-DNI o pasaporte de ambos

-Libro de familia si estáis casados o tenéis más hijos

Para la mamá

Braguitas de algodón o braguitas desechables

Neceser con tus productos de higiene personal: champú, gel, pasta de dientes, cepillo de dientes, cepillo para el pelo, etc.

Secador para el pelo

Pijama o camisón si no estás cómoda con el camisón del hospital. Mejor si son abiertos por delante.

Bata (según la época del año)

Zapatillas

Sujetadores de lactancia (si vas a dar pecho) o sujetadores deportivos apretados y sin aros (si vas a dar biberón)

Ropa para salir del hospital (la misma talla que usabas durante el embarazo)

-Algo de comida para picar entre horas (fruta, frutos secos, galletas…)

Para el bebé

Toallitas (súper importante)

Ropa para salir del hospital

Bodys (aunque en realidad no haría falta, en el hospital os darán las camisetitas que es suficiente). Si traéis vuestra propia ropa, rogamos que sea fácil de poner y quitar.

Muselinas / gasas

Gorritos (para cuando no esté piel con piel, según la temperatura de la habitación)

Calcetines y manoplas: no se recomiendan. Los pies y las manos siempre estarán fríos. Las manoplas les limitan la información que les proporciona el tacto, y es muy importante para ellos. Es mejor no ponerles nada.

Chupete: si vas a darle pecho no se recomienda usarlo desde el principio. Si vas a darle biberón, sí que puedes ofrecérselo.

Calostro que te hayas extraído durante el embarazo (si es que lo has hecho). Llévalo en una neverita con una placa de hielo, dura 24h desde que se descongela.

Opcional: cosas que os pueden servir para el parto

Aceite para masaje

Pelota estriada para masaje

Bebida isotónica o energética

Altavoces bluetooth, lista de reproducción con música relajante

Aceites esenciales/difusor o vela aromática

-Sujetador deportivo o top de bikini si vas a usar la bañera

 

 

sinomas en ell primer trimestre de embarazo

Síntomas en el primer trimestre de embarazo

Los síntomas en el trimestre de embarazo son de lo más variado y pueden cambiar mucho de una mujer a otra, y de un embarazo a otro.

No todas las mujeres perciben todos estos síntomas ni de la misma manera. La mayoría de ellos tienen que ver con el aumento progresivo de las hormonas que se encargan de mantener el embarazo, en especial la beta-HCG (hormona gonadotropina corinónica humana).

Náuseas

Tal vez este sea el más conocido y el más temido de los síntomas en el primer trimestre de embarazo. Pueden darse por varios motivos.

Por un lado, en el embarazo se sufren cambios en el metabolismo que hacen que la mujer sea más susceptible a tener bajadas de azúcar. En un principio esto provoca hambre, pero si esa bajada de azúcar no se resuelve, puede provocar náuseas. Cuanto más vacío está el estómago, más náuseas puedes tener. Por eso, para prevenirlas es importante comer algo enseguida que tengas hambre, para evitar que siga bajando el azúcar.

Este mecanismo también explica el origen de las náuseas matutinas. Desde que cenas por la noche hasta que te levantas por la mañana y desayunas, pasan muchas horas. Esto hace que sea más probable que te baje el azúcar y tengas más náuseas al levantarte.

El aumento de progesterona provoca un enlentecimiento en los movimientos del estómago y de los intestinos. Esto puede producir una sensación de “plenitud”, de pesadez… O de que incluso al comer te sientes llena enseguida. Esta sensación también puede contribuir a empeorar las náuseas.

Por otro lado, la propia beta-HCG también puede provocar náuseas y vómitos, aunque aún no sepamos muy bien cómo funciona ese mecanismo.

Como anécdota, sabemos que los embarazos de niñas producen más náuseas y vómitos que los de los niños.

Tips para las náuseas

Si tienes náuseas por las mañanas, te aconsejo probar a tener en tu mesita de noche una bolsita con galletas saladas, picos de pan o frutos secos (a ser posible algo saludable), para que te comas uno o dos antes de poner un pie en el suelo.

También puedes probar a hacer un resopón (un pequeño tentempié) antes de irte a dormir si cenas muy pronto, para que pasen menos horas con el estómago vacío entre la cena y el desayuno.

Aunque suena muy típico, lo que mejor funciona es repartir las comidas a lo largo del día en pequeñas cantidades y de manera frecuente, evitando comidas copiosas y los largos periodos de ayuno. Esto evita las bajadas de azúcar y la sensación de plenitud excesiva.

En el momento en el que sientes náuseas, es mejor no ingerir mucho líquido. Esto puede hacer que sientas el estómago lleno y empeore las náuseas. Por lo tanto, es mejor tomar alimentos sólidos y fríos.

También es importante evitar los alimentos picantes, especiados y muy grasos. Así como los alimentos con olores muy fuertes.

Como remedio natural y casero, parece ser que el jengibre puede ayudar a disminuir las náuseas. Se usa habitualmente para prevenir los mareos en el coche o en el barco, y parece que también es útil para este síntoma en el embarazo. Lo puedes tomar como más te apetezca: al natural, en infusión, añadiéndolo como condimento a tus platos o ensaladas, en galletas y en refrescos (aunque estas dos últimas no sean la opción más saludable). Ten en cuenta que el sabor del jengibre es un poco peculiar.

Sistema digestivo

Hablando de las digestiones, el embarazo también cambia nuestro tránsito intestinal. Tal vez no es algo que vayas a notar desde el principio, pero hay mujeres que enseguida perciben el cambio.

Lo más habitual es que por la acción de la progesterona, que hemos dicho que enlentece los movimientos del estómago y de los intestinos, las embarazadas tengan estreñimiento. Ya sea en forma de ir menos veces al baño, o de que las veces que vayas te cueste más.

Sabiendo que esto es algo habitual, es importante ponerle remedio cuanto antes. Intenta que en todas tus comidas estén presentes las frutas y las verduras frescas, hidrátate bien e intenta que los hidratos de carbono que consumas sean integrales.

Dolor abdominal

Aunque no sea de los más típicos, muchas mujeres describen un dolor tipo menstruación como uno de los síntomas en el primer trimestre de embarazo.

Puede parecer incluso peligroso, pero es algo normal que no os tiene preocupar. Puede ser un dolor sordo y leve, que viene de vez en cuando sin más, o un dolor tipo pinchazo en el pubis o en un costado que puede ser bastante molesto.

El dolor tipo pinchazo suele producirse con los cambios de posición, cuando estás en movimiento o cuando llevas mucho rato de pie. Se debe al estiramiento de los músculos que tiene lugar por el crecimiento del útero, que empuja los ligamentos que tiene alrededor y se “quejan” con el movimiento.

En principio estos tipos de dolor son normales. Sólo nos debería preocupar si es un dolor muy intenso que no cede con el reposo, los cambios de postura o con la toma de analgésico (recuerda que el paracetamol es compatible con el embarazo).

Mamas

El desarrollo de la mama se queda “en pausa” en la adolescencia. Y se vuelve a reiniciar durante el embarazo, para hacer que realice su función: alimentar al futuro bebé.

Al principio del embarazo notarás que el pecho está más sensible, inflamado y endurecido. Puede ser especialmente molesta la sensibilidad en los pezones. Este es uno de los síntomas en el primer trimestre de embarazo que a veces se puede confundir con el síndrome premenstrual.

Más adelante seguirá cambiando: aumentará de tamaño, la areola se hará más oscura, y tal vez el pezón también cambie de forma.

Para evitar las molestias por la sensibilidad en los pechos, te puede ayudar utilizar sujetadores que no te aprieten en exceso, pero te sujeten bien. Ten en cuenta que, al aumentar de tamaño, es posible que necesites comprar alguna talla más de sujetador de la que sueles utilizar habitualmente.

Cambios en el sistema cardiovascular

Ya desde el principio, el embarazo produce cambios en nuestro corazón. Aunque no sea uno de los síntomas del primer trimestre de embarazo más importantes, sabemos que el corazón va más rápido y bombea más sangre. Nuestro cuerpo tiene que tener en circulación nuestra sangre y la del bebé, y por eso trabaja más.

También aumenta la cantidad de sangre que fluye por nuestras venas, especialmente el agua. Esto puede provocar una “anemia por dilución”, porque aumenta la cantidad de agua, pero no la de las células de la sangre.

Este aumento de la circulación y del agua que viaja por nuestra sangre, también hace que tengamos la necesidad de orinar más a menudo. Nuestros riñones tienen que trabajar para filtrar nuestra sangre y también la del bebé.

En el primer trimestre es habitual tener la tensión baja. Esto se puede traducir en mareos o sensación de debilidad. Por eso es importante evitar levantarse muy rápido y no frecuentar lugares donde haga mucho calor. En el segundo y en el tercero tiende a normalizarse.

Cambios en el sueño

Este es un síntoma del primer trimestre de embarazo muy variable de una mujer a otra. De hecho, es tan normal que se produzca una somnolencia excesiva como que se tenga insomnio.

Lo más habitual al principio del embarazo es sentirse cansada y con mucho sueño a todas horas. El cuerpo te pide reposo y que bajes un poco el ritmo de tu vida, en parte por culpa del cóctel hormonal.

Pero hay algunas mujeres que, a pesar de sentirse cansadas, duermen muy mal desde el principio. Es cierto que, en algún momento del embarazo, tu cerebro va a cambiar y va a empezar a adaptarse a otro ritmo de sueño diferente, para amoldarte a los despertares nocturnos del bebé.

Desde luego, también influirá en tu sueño la creciente necesidad de levantarte para ir al baño más de una vez durante la noche.

Consejos para mejorar tu sueño

  • Si ya desde el principio te está costando dormir bien, prueba alguna de estas cosas:
  • Evitar el sueño diurno: las siestas
  • Evitar los estimulantes (té, café, chocolate, coca cola), especialmente por la tarde
  • Evitar beber mucho líquido justo antes de ir a dormir para evitar los viajes al baño durante la noche
  • Tratar de no usar pantallas justo antes de ir a dormir (ordenador, Tablet, móvil, TV…)
  • Poner en práctica algún recurso de relajación: meditación, respiración…
  • Hacer deporte y mantenerte activa durante el día

Emociones en el primer trimestre de embarazo

Este tal vez sea de los síntomas del primer trimestre de embarazo más variables entre mujeres que hay. Pero no se puede negar que hay algo que cambia en tus sentimientos.

Seguramente ya desde el principio te habrás dado cuenta de que estar embarazada no es tan bonito ni tan ideal como lo pintan en redes sociales, prensa, series o películas. Estar embarazada tiene cosas malas, y es importante hacerse a la idea de que va a ser así. Más de una vez se te pasarán por la cabeza pensamientos negativos, y sentirás que estás harta del embarazo. No te culpabilices por sentirte así, el problema son las expectativas que tenemos.

Recibir y asumir la noticia de que estás embarazada y vas a formar una familia ya es algo chocante, incluso si estabas buscando el embarazo. De repente te cae encima un jarro de responsabilidad, y no siempre es una noticia fácil de digerir.

Al principio del embarazo pueden convivir sentimientos encontrados. Por ejemplo, por un lado, la alegría de la buena noticia de tener un bebé y por otro lado el miedo a lo desconocido. Esto a veces puede hacer que no sepas cómo sentirte.

Los sentimientos que afloren en el primer trimestre también se ven muy ligados al hecho de que el embarazo haya sido planificado o no. La sorpresa de la noticia puede generar incluso sentimientos de rechazo hacia el embarazo. Es importante no culpabilizarse si aparecen esos sentimientos negativos hacia el embarazo o hacia el bebé, porque forma parte del proceso normal de asimilación. Tienes muchos meses para hacerte a la idea y generar vínculo con el futuro bebé.

Es posible que notes que estás más sensible en general, o más irascible de lo normal. Literalmente, una montaña rusa de emociones. Es importante que tu pareja y la gente más cercana sepa que te puede ocurrir, para comprenderte y no tomarse tus reacciones como algo personal.

La incertidumbre de las primeras semanas también nos puede jugar malas pasadas. En un embarazo normal, lo más habitual es que no te hagan una ecografía hasta las 12 semanas aproximadamente. Hasta entonces, saber que todo está bien es una especie de “acto de fe” que no te queda más remedio que hacer.

Las primeras semanas están sembradas de dudas y de miedos, por no saber muy bien qué hacer y por la posibilidad de perder el embarazo, que sabemos que siempre es más probable en el primer trimestre. En este sentido, os aconsejo que no enfoquéis vuestros pensamientos en todo lo malo que pueda pasar. Lo mejor es dejarse llevar y confiar en que tu cuerpo sabe hacerlo. Tenemos que quitarnos de la cabeza la idea de que un aborto puede ser por nuestra culpa, o por algo que nosotras hagamos. Hoy en día se sabe que los abortos prácticamente no se pueden prevenir (salvo que se produzcan por enfermedades concretas), y que no dependen de tu actividad física, ni de tu estado emocional. Dicho en pocas palabras: si tiene que ir bien, irá bien.

 

Las grietas en el pezón

 

Las grietas en el pezón son pequeñas heridas que aparecen debido a un agarre inadecuado del bebé.

Suelen aparecer (si es que aparecen) en los primeros días de lactancia, cuando tanto la mamá como el bebé están aprendiendo a entenderse y acoplarse bien. En algunos casos más raros, pueden aparecer en bebés más mayores.

Su aspecto es muy variable.  Las podemos encontrar en diferentes estados de cicatrización, y no siempre son fáciles de ver. Pueden ser desde pequeñas costras hasta heridas abiertas, infectadas o incluso con pérdida de tejido. No pongo por aquí fotos reales para no impresionaros demasiado.

Pero… ¿es normal que aparezcan grietas en los pezones?

No, no es normal que aparezcan. Cuando aparecen grietas en los pezones en los primeros días de lactancia, quiere decir que algo está fallando. La posición del bebé, la apertura de la boca, la posición de la lengua respecto al pezón, la postura de la mamá, la anatomía de la boca del bebé... Hay muchos factores que pueden influir y favorecer que aparezcan.

Un agarre inadecuado produce que el bebé apoye las encías y/o la lengua en una posición que roza demasiado con tu pezón. Esa fricción puede hacer que te duela, y al final de la toma veas que el pezón está irritado o que incluso ha aparecido una pequeña marca roja. Si no corregimos el problema, esa marca se convierte en una herida.

Es fundamental tener claro este mensaje: dar el pecho NO debería doler. Si duele hay que valorar la situación y ver qué está pasando. Si aguantamos ese dolor es cuando puede aparecer la grieta y el problema sea más difícil de solucionar.

Es importante que los profesionales que te atiendan durante el posparto estén bien formados en lactancia para saber tener en cuenta todos estos factores y sepan asesorarte cuando aparece un problema.

¿Se pueden prevenir las grietas en el pezón?

Hay pocas cosas que podamos hacer para prevenir las grietas en el pezón.

Se venden multitud de cremas y productos para aplicarnos incluso durante el embarazo, que de poco o nada sirven para evitar que aparezcan. El pezón de por sí ya está especialmente diseñado para dar el pecho, y no necesita ninguna preparación.

Lo que realmente ayuda a prevenir las grietas es informarse bien durante el embarazo para saber cómo colocar bien al bebé al pecho, y pedir ayuda cuando la necesitéis. Nunca aguantéis el dolor pensando que es normal, porque después puede ser peor.

Si ya tengo grietas, ¿cómo puedo curarlas?

Lo primero de todo siempre es valorar una toma para ver cuál es el problema y corregirlo. Porque aunque intentemos curar la herida, si el bebé se sigue agarrando mal, volverá a aparecer.

Lo mejor es tratarla como cualquier otra herida que tuvieras en otra parte del cuerpo. Es decir: mantenerla limpia y seca, y que le dé el aire lo máximo posible. Es mejor no aplicarle ningún aceite ni crema mientras esté abierta.

En algunos casos puede ser de utilidad aplicar unos parches de hidrogel que aceleran la curación de las heridas. Pero os aconsejaría que esto siempre sea tras una buena valoración por parte de un profesional.

Por lo general, si no surgen complicaciones y se averigua la causa del mal agarre, las grietas se curan en unos 7-10 días.

¿La lanolina sirve para curar las grietas?

Parece que últimamente la lanolina se ha vuelto un «must» en la lista de cosas que hay que llevar al hospital el día del parto. Cada día más mujeres la traen consigo para usarla los primeros días al hospital.

La lanolina es un aceite que producen los animales con lana (principalmente las ovejas), para mantener su piel protegida del agua. Su acción es principalmente hidratante, como cualquier otro aceite, y emoliente, porque forma una película que protege la piel.

Revisando un poco la literatura científica, vemos que la lanolina no mejora el dolor ni acelera la curación de las grietas, comparado con otros métodos.

Esa película que crea la lanolina en la herida, impide que la grieta se seque y se cicatrice. Así que al contrario de lo que pensamos, puede ser contraproducente en lugar de ayudarnos.

Hay casos en los que la lanolina puede ayudarnos por el efecto hidratante que tiene. Si el pezón está seco, deshidratado o algo irritado, no hay problema en aplicarla.

«Pero es que mi amiga me ha dicho que con su bebé le salieron grietas y se le curaron con la lanolina».

Aquí hay dos cosas a tener en cuenta. Y es que las grietas se van a curar con el paso de los días, aunque no apliques ningún producto en el pezón. A medida que tú te manejes mejor con el pecho y que aprendas a colocarte bien al bebé, la herida se va a ir curando sola.

Y por otro lado, también sabemos que cuando una mujer se está aplicando algún producto y ella tiene la sensación de que gracias a eso tiene menos dolor, puede seguir aplicándoselo. Aquí encaja mi frase favorita: «si no está roto, no lo toques«.

Pedir ayuda

Si estás leyendo esto porque tienes este problema, es importante que busques ayuda. Lo mejor es que te valore un profesional con conocimientos en lactancia materna: tu matrona o una asesora de lactancia / IBCLC.

Puedes solicitar una consulta online aquí.

Sesión de preparación al parto: ejercicio físico. Isquiotibiales y cuadriceps.

En este vídeo tenéis otra sesión completa de ejercicios para prepararos para el parto.

Como ya os conté en la sesión anterior, son ejercicios enfocados a trabajar los grupos musculares que están implicados en los movimientos de la pelvis, y que deben estar fortalecidos para el día del parto. En esta sesión en concreto, nos centramos en los iquiotibiales y los cuádriceps.

No te aconsejo que realices esta sesión si no realizas habitualmente ejercicio, o si es la primera vez que vas a hacer ejercicios de este tipo en el embarazo.

Recuerda que…

Está contraindicado hacer ejercicio en el embarazo en caso de:

  • Riesgo de parto prematuro
  • Sangrado persistente inexplicado
  • Placenta previa después de semana 28
  • Preeclampsia
  • Incompetencia cervical
  • Restricción de crecimiento intrauterino
  • Embarazo múltiple a partir de 28 semanas
  • Diabetes tipo I
  • Hipertensión
  • Enfermedad tiroidea descontrolada
  • Enfermedad cardiovascular severa

Deberías detener el ejercicio en caso de:

  • Dolor en el pecho o sensación de falta de aire
  • Sangrado vaginal
  • Aparición de contracciones regulares y dolorosas (aproximadamente 8 en una hora)
  • Rotura de la bolsa de las aguas
  • Sensación de mareo o debilidad

Sesión de preparación al parto: ejercicio físico

En este vídeo tenéis una sesión completa de ejercicios para prepararos para el parto.

Son ejercicios enfocados a trabajar los grupos musculares que están implicados en los movimientos de la pelvis, y que deben estar fortalecidos para el día del parto.

No te aconsejo que realices esta sesión si no realizas habitualmente ejercicio, o si es la primera vez que vas a hacer ejercicios de este tipo en el embarazo.

Está contraindicado hacer ejercicio en el embarazo en caso de:

  • Riesgo de parto prematuro
  • Sangrado persistente inexplicado
  • Placenta previa después de semana 28
  • Preeclampsia
  • Incompetencia cervical
  • Restricción de crecimiento intrauterino
  • Embarazo múltiple a partir de 28 semanas
  • Diabetes tipo I
  • Hipertensión
  • Enfermedad tiroidea descontrolada
  • Enfermedad cardiovascular severa

Deberías detener el ejercicio en caso de:

  • Dolor en el pecho o sensación de falta de aire
  • Sangrado vaginal
  • Aparición de contracciones regulares y dolorosas (aproximadamente 8 en una hora)
  • Rotura de la bolsa de las aguas
  • Sensación de mareo o debilidad

Ejercicios para estirar la espalda

En este vídeo os muestro algunos ejercicios para estirar los músculos de la espalda que os pueden ayudar a aliviar molestias que se suelen producir en el embarazo, especialmente en la zona lumbar.

Intenta mantener cada posición durante 20 segundos, y si el cuerpo te lo permite y no hay dolor, profundizar un poco más el estiramiento progresivamente.

Como es lógico, si alguno de estos ejercicios te produce dolor, no lo debes realizar.

Si ya estás en el último trimestre y te mareas al estar tumbada boca arriba, evita los ejercicios en esta posición.

Ejercicios con Fitball para el embarazo

En este vídeo tenéis unos ejercicios con la pelota que se pueden hacer durante el embarazo.

Por un lado veremos la correcta posición sobre el fitball y practicaremos la respiración con activación del abdomen, que es útil para realizar cualquier ejercicio. Recuerda siempre la regla de la E: Exhalar en el Esfuerzo.

Por otro lado también veréis algunos ejercicios muy sencillos de movilidad pélvica, pero que son importantes para irlos integrando en vuestra rutina de ejercicio físico, porque os servirán para el día del parto.

Y también os dejo como extra un par de ejercicios de movilidad lumbopélvica para aliviar molestias en las lumbares, que os pueden servir para el embarazo, y también para el parto si el dolor de las contracciones se refleja más en la espalda.

¡Espero que os guste!

Posiciones para el parto

La posición que tradicionalmente tenemos en mente cuando pensamos en una mujer pariendo, es la típica posición “ginecológica”: la mujer tumbada, con las piernas separadas, levantadas y apoyadas sobre dos perneras.

Si echamos la vista atrás, esta es una postura relativamente moderna. Esta posición se llama “litotomía”, y se empezó a utilizar cuando las mujeres empezaron a parir en los hospitales donde eran atendidas por obstetras, que las colocaban así para que les resultase más cómodo “manejar” el parto.

Pero antes de que el parto empezase a ser atendido en los hospitales, las mujeres parían en su casa, en la posición que les resultaba más cómoda, en la que el cuerpo les pedía. Y no siempre les resultaba cómodo parir tumbadas en la cama.

Parece lógico pensar, de hecho, que el cuerpo te pide una postura más vertical, como por ejemplo de pie. Y así lo demuestra la evidencia científica: las posturas verticales favorecen el avance de la dilatación y también el expulsivo.

Otro factor que ha influido mucho en la posición que adoptan las mujeres para parir, es el uso de la analgesia epidural. Aunque la idea de la epidural es que disminuya el dolor de las contracciones sin llegar a dejarte “dormida” del todo, a veces es difícil encontrar el equilibrio, y por desgracia la mayoría de veces es complicado no tener dolor y a la vez poder moverte. Y eso dificulta bastante el poder adoptar diferentes posturas.

Aun así, incluso dentro de la cama del paritorio podemos hacer muchas cosas para ayudarte a cambiar de posición y moverte.

Existen multitud de posiciones que podemos adoptar según el momento del parto en el que nos encontremos, y según cómo el bebé está colocado. Os voy a explicar una serie de recomendaciones generales para que os hagáis una idea de cómo os podéis colocar para ayudar a que el parto avance mejor y también disminuir el dolor.

Posturas para la dilatación

Mientras estamos en la fase de dilatación, resumiendo mucho mucho, el cuello del útero se va abriendo progresivamente y la cabeza del bebé tiene que orientarse en una posición correcta para más adelante bajar por la pelvis.

Más que adoptar una posición fija, es muy importante moverse durante esta etapa. Movernos hace que vayamos ampliando los diámetros de la pelvis de diferentes maneras, y ayudamos a que el bebé vaya haciendo los movimientos que necesita para colocarse bien.

Durante esta etapa nos van a favorecer las posiciones que permitan relajar la espalda y evitar los apoyos en la pelvis, especialmente en la parte alta del sacro.

Algunos ejemplos son:

Sentada (posición de sastre)
Cuadrupedia (a cuatro patas)
De pie
Sentada en la pelota
(fuente: matertraining.com)

En cualquiera de estas posturas, es importante ir realizando movimientos, especialmente durante la contracción, para ayudar a que el bebé se mueva y se coloque, además que te ayudará a aliviar el dolor. También es fundamental focalizar la atención en la respiración y tratar de estar relajada a pesar de las molestias, ya que la contracción necesita que nuestro cuerpo no esté tenso para conseguir que el cuello del útero se vaya dilatando.

Posturas para el expulsivo

Cuando ya hemos alcanzado los 10cm de dilatación, la idea es que el bebé empiece a bajar por la pelvis. Lo va a hacer gracias a tus contracciones que le empujan hacia abajo, y a la fuerza de tus pujos.

La pelvis no es totalmente recta, tiene forma de tobogán. Así que el bebé tiene que irse adaptando a ese tobogán haciendo movimientos de rotación y flexión a través de él.

Una vez más, las posiciones que adoptemos pueden ayudar al bebé a bajar por ese tobogán más fácilmente.

Para facilitar esta fase, algunas de las posiciones que podemos adoptar son estas (entre muchas otras):

De cuclillas
De lado
Suspensión
(fuente: matertraining.com)
Cuadrupedia
De rodillas
De pie

Estos son sólo algunos ejemplos de posiciones que os pueden ayudar en el momento del expulsivo. Aunque no lo parezca, muchas de estas se pueden adoptar incluso en la cama y con la epidural: de lado, de rodillas, sentada, a cuatro patas, de cuclillas…

Como veis, ninguna de las que os estoy aconsejando es la famosa posición de litotomía. Y es que en principio no es una postura que favorezca el descenso y la rotación del bebé, porque en esa posición el sacro está completamente bloqueado por la cama. Pero es cierto que en mujeres que tienen las piernas completamente dormidas, a veces es complicado adoptar otra posición.

También es cierto que hay algunos profesionales que no saben atender partos de otra manera, porque sólo les enseñaron a asistirlos así. Acompañar partos en otras posturas les resulta incómodo o les produce inseguridad, y por eso lo evitan.

Pero acordaos de que la última palabra la tenéis vosotras, porque es vuestro parto y tenéis derecho a decidir. Así que si no hay ninguna contraindicación ni ninguna prisa, sois vosotras quienes elegís en qué postura parir

El pinzamiento del cordón umbilical

Seguro que todos habréis oído hablar sobre el pinzamiento del cordón umbilical o por lo menos os habréis preguntado cuándo se debería hacer. Lo cierto es que la sociedad está muy confusa al respecto, y para variar lo que se emite en medios de comunicación, series y películas nos aleja mucho de la realidad.

Normalmente pensamos que nada más nacer, el cordón umbilical se tiene que cortar enseguida. Pero vamos a reflexionar un momento sobre esto.

El cordón umbilical es la conexión que tiene el bebé con su madre, mediante la placenta. A través de él pasa el oxígeno y los nutrientes que el bebé necesita, y se eliminan los productos de deshecho que genera.

Al nacer, el bebé debe empezar a respirar por sí solo. Algunos lo hacen enseguida, algunos tardan unos segundos en empezar a hacerlo. En realidad es un milagro de la naturaleza, pero el bebé sabe que al salir del útero tiene que empezar a poner en marcha sus pulmones. Sabemos que a veces esas primeras respiraciones no son todo lo efectivas que nos gustaría, y a algunos bebés les cuesta un poco más adaptarse a la vida fuera del útero.

Pues aquí es donde el cordón umbilical juega un papel importante. Si el bebé está aprendiendo a hacer sus primeras respiraciones, pero mantenemos intacto su suministro de oxígeno a través del cordón, le estamos ayudando a tener una transición más suave.

Por lo tanto, no hay ninguna razón para tener prisa para cortar el cordón umbilical.

Sabemos que el 75% de la sangre pasa al bebé en el primer minuto de vida, y que las venas del cordón umbilical suelen colapsarse alrededor de los 3 minutos de vida.

La literatura distingue entre pinzamiento precoz y pinzamiento tardío. Definen el pinzamiento tardío como aquel que se produce más tarde del primer minuto de vida. El pinzamiento precoz es el que hacemos antes del minuto de vida, o nada más nacer.

La última revisión de UpToDate contempla también el concepto de pinzamiento fisiológico. Le han puesto nombre a una cosa que ya hacíamos hace tiempo: se trata de pinzar el cordón umbilical cuando haya dejado de latir. No está claro que tenga muchos más beneficios respecto al pinzamiento tardío, pero es interesante que se contemple esta diferencia, porque hay cordones umbilicales que siguen latiendo después de 10 minutos.

A lo largo de los años, se han hecho muchísimos estudios acerca de qué ventajas e inconvenientes tiene cada tipo de pinzamiento. Y en cada uno de esos estudios, el pinzamiento tardío (recordemos, más de un minuto de vida) ha mostrado numerosos beneficios:

  • Mejor adaptación a la vida extrauterina
  • Mayor volumen de glóbulos rojos en la sangre
  • Mayores depósitos de hierro durante los primeros 6 meses de vida,
  • Mejor desarrollo psicomotor en el futuro
  • Menos complicaciones en los bebés prematuros.

El único efecto adverso que se halló en algún estudio fue la posibilidad de que el bebé desarrollase ictericia. La última bibiliografía que he podido consultar, que data de 2020, desmiente que la ictericia se pueda relacionar de manera directa con el pinzamiento tardío. Parece ser que sí que aumenta los niveles de bilirrubina en sangre, pero sin aumentar la necesidad de ingresos de bebés por ese motivo.

Es importante aclarar que el pinzamiento precoz no supone riesgos directos para el bebé. Es cierto que dejará de recibir esos posibles beneficios que aporta el tardío, pero de manera directa no le provoca un daño.

La única razón que justifica que el pinzamiento sea precoz, es la necesidad de reanimar al bebé en caso de que naciera con dificultades para respirar. Eso era hasta hace poco, porque ahora ni siquiera eso es una excusa.

Ya hay estudios hechos de reanimación al bebé con el cordón intacto, con muy buenos resultados (en Reino Unido, como casi siempre, que nos llevan años de ventaja). La desventaja es que se necesita material específico para poder tener al bebé en una fuente de calor justo al lado de la mamá con todo lo necesario, y hasta la fecha no contamos con ello.

También se ha visto que puede ser perjudicial realizar un pinzamiento tardío en bebés con restricción del crecimiento intrauterino durante el embarazo (CIR). Estos bebés pueden tener ya de por sí muchos glóbulos rojos en la sangre, y hacer un pinzamiento tardío podría hacer que hubiera todavía más células en la sangre. Esto podría ser todavía peor para el bebé, por lo que es uno de los pocos casos en los que no se aconseja hacerlo

Lo cierto es que a día de hoy, en prácticamente todos los hospitales se intenta practicar el pinzamiento tardío siempre que sea posible. Pero esta es una de las cosas que puedes especificar en tu plan de parto en caso de que no estés segura de si en tu hospital es una práctica habitual.

¿Y qué pasa si quiero donar la sangre del cordón?

La donación de sangre del cordón umbilical es un gesto altruista muy generoso que tiene múltiples aplicaciones en medicina. La sangre del cordón umbilical es rica en células pluripotentes, o lo que se suele llamar “células madre”, que tienen la capacidad de convertirse en otras células para regenerar tejidos dañados.

Se usan principalmente para elaborar tratamientos para la leucemia, y también se está investigando su aplicación en otras especialidades para tratar muchas enfermedades.

Para poder donarla, necesitamos pinzar el cordón umbilical cuanto antes para poder recoger cantidad suficiente de sangre (pinzamiento precoz).

Esto en principio puede parecer contradictorio, porque por un lado se aconseja el pinzamiento tardío del cordón umbilical, pero por otro lado si quieres donar la sangre tenemos que pinzarlo cuanto antes.

Los bancos de tejidos defienden que una cosa no es incompatible con la otra, que si se esperan 30-60 segundos para pinzar el cordón, aún hay sangre suficiente para que la muestra sea satisfactoria. Lo cierto es que algunos cordones ya están casi colapsados después del primer minuto, pero es cierto que hay otros que siguen teniendo bastante sangre después de ese tiempo.

La decisión es tuya, con la información sobre los beneficios de una cosa y la otra eres tú quien elige lo que hacer con la sangre del cordón umbilical.