Sesión de preparación al parto: ejercicio físico. Isquiotibiales y cuadriceps.

En este vídeo tenéis otra sesión completa de ejercicios para prepararos para el parto.

Como ya os conté en la sesión anterior, son ejercicios enfocados a trabajar los grupos musculares que están implicados en los movimientos de la pelvis, y que deben estar fortalecidos para el día del parto. En esta sesión en concreto, nos centramos en los iquiotibiales y los cuádriceps.

No te aconsejo que realices esta sesión si no realizas habitualmente ejercicio, o si es la primera vez que vas a hacer ejercicios de este tipo en el embarazo.

Recuerda que…

Está contraindicado hacer ejercicio en el embarazo en caso de:

  • Riesgo de parto prematuro
  • Sangrado persistente inexplicado
  • Placenta previa después de semana 28
  • Preeclampsia
  • Incompetencia cervical
  • Restricción de crecimiento intrauterino
  • Embarazo múltiple a partir de 28 semanas
  • Diabetes tipo I
  • Hipertensión
  • Enfermedad tiroidea descontrolada
  • Enfermedad cardiovascular severa

Deberías detener el ejercicio en caso de:

  • Dolor en el pecho o sensación de falta de aire
  • Sangrado vaginal
  • Aparición de contracciones regulares y dolorosas (aproximadamente 8 en una hora)
  • Rotura de la bolsa de las aguas
  • Sensación de mareo o debilidad

Sesión de preparación al parto: ejercicio físico

En este vídeo tenéis una sesión completa de ejercicios para prepararos para el parto.

Son ejercicios enfocados a trabajar los grupos musculares que están implicados en los movimientos de la pelvis, y que deben estar fortalecidos para el día del parto.

No te aconsejo que realices esta sesión si no realizas habitualmente ejercicio, o si es la primera vez que vas a hacer ejercicios de este tipo en el embarazo.

Está contraindicado hacer ejercicio en el embarazo en caso de:

  • Riesgo de parto prematuro
  • Sangrado persistente inexplicado
  • Placenta previa después de semana 28
  • Preeclampsia
  • Incompetencia cervical
  • Restricción de crecimiento intrauterino
  • Embarazo múltiple a partir de 28 semanas
  • Diabetes tipo I
  • Hipertensión
  • Enfermedad tiroidea descontrolada
  • Enfermedad cardiovascular severa

Deberías detener el ejercicio en caso de:

  • Dolor en el pecho o sensación de falta de aire
  • Sangrado vaginal
  • Aparición de contracciones regulares y dolorosas (aproximadamente 8 en una hora)
  • Rotura de la bolsa de las aguas
  • Sensación de mareo o debilidad

Ejercicios para estirar la espalda

En este vídeo os muestro algunos ejercicios para estirar los músculos de la espalda que os pueden ayudar a aliviar molestias que se suelen producir en el embarazo, especialmente en la zona lumbar.

Intenta mantener cada posición durante 20 segundos, y si el cuerpo te lo permite y no hay dolor, profundizar un poco más el estiramiento progresivamente.

Como es lógico, si alguno de estos ejercicios te produce dolor, no lo debes realizar.

Si ya estás en el último trimestre y te mareas al estar tumbada boca arriba, evita los ejercicios en esta posición.

Ejercicios con Fitball para el embarazo

En este vídeo tenéis unos ejercicios con la pelota que se pueden hacer durante el embarazo.

Por un lado veremos la correcta posición sobre el fitball y practicaremos la respiración con activación del abdomen, que es útil para realizar cualquier ejercicio. Recuerda siempre la regla de la E: Exhalar en el Esfuerzo.

Por otro lado también veréis algunos ejercicios muy sencillos de movilidad pélvica, pero que son importantes para irlos integrando en vuestra rutina de ejercicio físico, porque os servirán para el día del parto.

Y también os dejo como extra un par de ejercicios de movilidad lumbopélvica para aliviar molestias en las lumbares, que os pueden servir para el embarazo, y también para el parto si el dolor de las contracciones se refleja más en la espalda.

¡Espero que os guste!

Posiciones para el parto

La posición que tradicionalmente tenemos en mente cuando pensamos en una mujer pariendo, es la típica posición “ginecológica”: la mujer tumbada, con las piernas separadas, levantadas y apoyadas sobre dos perneras.

Si echamos la vista atrás, esta es una postura relativamente moderna. Esta posición se llama “litotomía”, y se empezó a utilizar cuando las mujeres empezaron a parir en los hospitales donde eran atendidas por obstetras, que las colocaban así para que les resultase más cómodo “manejar” el parto.

Pero antes de que el parto empezase a ser atendido en los hospitales, las mujeres parían en su casa, en la posición que les resultaba más cómoda, en la que el cuerpo les pedía. Y no siempre les resultaba cómodo parir tumbadas en la cama.

Parece lógico pensar, de hecho, que el cuerpo te pide una postura más vertical, como por ejemplo de pie. Y así lo demuestra la evidencia científica: las posturas verticales favorecen el avance de la dilatación y también el expulsivo.

Otro factor que ha influido mucho en la posición que adoptan las mujeres para parir, es el uso de la analgesia epidural. Aunque la idea de la epidural es que disminuya el dolor de las contracciones sin llegar a dejarte “dormida” del todo, a veces es difícil encontrar el equilibrio, y por desgracia la mayoría de veces es complicado no tener dolor y a la vez poder moverte. Y eso dificulta bastante el poder adoptar diferentes posturas.

Aun así, incluso dentro de la cama del paritorio podemos hacer muchas cosas para ayudarte a cambiar de posición y moverte.

Existen multitud de posiciones que podemos adoptar según el momento del parto en el que nos encontremos, y según cómo el bebé está colocado. Os voy a explicar una serie de recomendaciones generales para que os hagáis una idea de cómo os podéis colocar para ayudar a que el parto avance mejor y también disminuir el dolor.

Posturas para la dilatación

Mientras estamos en la fase de dilatación, resumiendo mucho mucho, el cuello del útero se va abriendo progresivamente y la cabeza del bebé tiene que orientarse en una posición correcta para más adelante bajar por la pelvis.

Más que adoptar una posición fija, es muy importante moverse durante esta etapa. Movernos hace que vayamos ampliando los diámetros de la pelvis de diferentes maneras, y ayudamos a que el bebé vaya haciendo los movimientos que necesita para colocarse bien.

Durante esta etapa nos van a favorecer las posiciones que permitan relajar la espalda y evitar los apoyos en la pelvis, especialmente en la parte alta del sacro.

Algunos ejemplos son:

Sentada (posición de sastre)
Cuadrupedia (a cuatro patas)
De pie
Sentada en la pelota
(fuente: matertraining.com)

En cualquiera de estas posturas, es importante ir realizando movimientos, especialmente durante la contracción, para ayudar a que el bebé se mueva y se coloque, además que te ayudará a aliviar el dolor. También es fundamental focalizar la atención en la respiración y tratar de estar relajada a pesar de las molestias, ya que la contracción necesita que nuestro cuerpo no esté tenso para conseguir que el cuello del útero se vaya dilatando.

Posturas para el expulsivo

Cuando ya hemos alcanzado los 10cm de dilatación, la idea es que el bebé empiece a bajar por la pelvis. Lo va a hacer gracias a tus contracciones que le empujan hacia abajo, y a la fuerza de tus pujos.

La pelvis no es totalmente recta, tiene forma de tobogán. Así que el bebé tiene que irse adaptando a ese tobogán haciendo movimientos de rotación y flexión a través de él.

Una vez más, las posiciones que adoptemos pueden ayudar al bebé a bajar por ese tobogán más fácilmente.

Para facilitar esta fase, algunas de las posiciones que podemos adoptar son estas (entre muchas otras):

De cuclillas
De lado
Suspensión
(fuente: matertraining.com)
Cuadrupedia
De rodillas
De pie

Estos son sólo algunos ejemplos de posiciones que os pueden ayudar en el momento del expulsivo. Aunque no lo parezca, muchas de estas se pueden adoptar incluso en la cama y con la epidural: de lado, de rodillas, sentada, a cuatro patas, de cuclillas…

Como veis, ninguna de las que os estoy aconsejando es la famosa posición de litotomía. Y es que en principio no es una postura que favorezca el descenso y la rotación del bebé, porque en esa posición el sacro está completamente bloqueado por la cama. Pero es cierto que en mujeres que tienen las piernas completamente dormidas, a veces es complicado adoptar otra posición.

También es cierto que hay algunos profesionales que no saben atender partos de otra manera, porque sólo les enseñaron a asistirlos así. Acompañar partos en otras posturas les resulta incómodo o les produce inseguridad, y por eso lo evitan.

Pero acordaos de que la última palabra la tenéis vosotras, porque es vuestro parto y tenéis derecho a decidir. Así que si no hay ninguna contraindicación ni ninguna prisa, sois vosotras quienes elegís en qué postura parir

El pinzamiento del cordón umbilical

Seguro que todos habréis oído hablar sobre el pinzamiento del cordón umbilical o por lo menos os habréis preguntado cuándo se debería hacer. Lo cierto es que la sociedad está muy confusa al respecto, y para variar lo que se emite en medios de comunicación, series y películas nos aleja mucho de la realidad.

Normalmente pensamos que nada más nacer, el cordón umbilical se tiene que cortar enseguida. Pero vamos a reflexionar un momento sobre esto.

El cordón umbilical es la conexión que tiene el bebé con su madre, mediante la placenta. A través de él pasa el oxígeno y los nutrientes que el bebé necesita, y se eliminan los productos de deshecho que genera.

Al nacer, el bebé debe empezar a respirar por sí solo. Algunos lo hacen enseguida, algunos tardan unos segundos en empezar a hacerlo. En realidad es un milagro de la naturaleza, pero el bebé sabe que al salir del útero tiene que empezar a poner en marcha sus pulmones. Sabemos que a veces esas primeras respiraciones no son todo lo efectivas que nos gustaría, y a algunos bebés les cuesta un poco más adaptarse a la vida fuera del útero.

Pues aquí es donde el cordón umbilical juega un papel importante. Si el bebé está aprendiendo a hacer sus primeras respiraciones, pero mantenemos intacto su suministro de oxígeno a través del cordón, le estamos ayudando a tener una transición más suave.

Por lo tanto, no hay ninguna razón para tener prisa para cortar el cordón umbilical.

Sabemos que el 75% de la sangre pasa al bebé en el primer minuto de vida, y que las venas del cordón umbilical suelen colapsarse alrededor de los 3 minutos de vida.

La literatura distingue entre pinzamiento precoz y pinzamiento tardío. Definen el pinzamiento tardío como aquel que se produce más tarde del primer minuto de vida. El pinzamiento precoz es el que hacemos antes del minuto de vida, o nada más nacer.

La última revisión de UpToDate contempla también el concepto de pinzamiento fisiológico. Le han puesto nombre a una cosa que ya hacíamos hace tiempo: se trata de pinzar el cordón umbilical cuando haya dejado de latir. No está claro que tenga muchos más beneficios respecto al pinzamiento tardío, pero es interesante que se contemple esta diferencia, porque hay cordones umbilicales que siguen latiendo después de 10 minutos.

A lo largo de los años, se han hecho muchísimos estudios acerca de qué ventajas e inconvenientes tiene cada tipo de pinzamiento. Y en cada uno de esos estudios, el pinzamiento tardío (recordemos, más de un minuto de vida) ha mostrado numerosos beneficios:

  • Mejor adaptación a la vida extrauterina
  • Mayor volumen de glóbulos rojos en la sangre
  • Mayores depósitos de hierro durante los primeros 6 meses de vida,
  • Mejor desarrollo psicomotor en el futuro
  • Menos complicaciones en los bebés prematuros.

El único efecto adverso que se halló en algún estudio fue la posibilidad de que el bebé desarrollase ictericia. La última bibiliografía que he podido consultar, que data de 2020, desmiente que la ictericia se pueda relacionar de manera directa con el pinzamiento tardío. Parece ser que sí que aumenta los niveles de bilirrubina en sangre, pero sin aumentar la necesidad de ingresos de bebés por ese motivo.

Es importante aclarar que el pinzamiento precoz no supone riesgos directos para el bebé. Es cierto que dejará de recibir esos posibles beneficios que aporta el tardío, pero de manera directa no le provoca un daño.

La única razón que justifica que el pinzamiento sea precoz, es la necesidad de reanimar al bebé en caso de que naciera con dificultades para respirar. Eso era hasta hace poco, porque ahora ni siquiera eso es una excusa.

Ya hay estudios hechos de reanimación al bebé con el cordón intacto, con muy buenos resultados (en Reino Unido, como casi siempre, que nos llevan años de ventaja). La desventaja es que se necesita material específico para poder tener al bebé en una fuente de calor justo al lado de la mamá con todo lo necesario, y hasta la fecha no contamos con ello.

También se ha visto que puede ser perjudicial realizar un pinzamiento tardío en bebés con restricción del crecimiento intrauterino durante el embarazo (CIR). Estos bebés pueden tener ya de por sí muchos glóbulos rojos en la sangre, y hacer un pinzamiento tardío podría hacer que hubiera todavía más células en la sangre. Esto podría ser todavía peor para el bebé, por lo que es uno de los pocos casos en los que no se aconseja hacerlo

Lo cierto es que a día de hoy, en prácticamente todos los hospitales se intenta practicar el pinzamiento tardío siempre que sea posible. Pero esta es una de las cosas que puedes especificar en tu plan de parto en caso de que no estés segura de si en tu hospital es una práctica habitual.

¿Y qué pasa si quiero donar la sangre del cordón?

La donación de sangre del cordón umbilical es un gesto altruista muy generoso que tiene múltiples aplicaciones en medicina. La sangre del cordón umbilical es rica en células pluripotentes, o lo que se suele llamar “células madre”, que tienen la capacidad de convertirse en otras células para regenerar tejidos dañados.

Se usan principalmente para elaborar tratamientos para la leucemia, y también se está investigando su aplicación en otras especialidades para tratar muchas enfermedades.

Para poder donarla, necesitamos pinzar el cordón umbilical cuanto antes para poder recoger cantidad suficiente de sangre (pinzamiento precoz).

Esto en principio puede parecer contradictorio, porque por un lado se aconseja el pinzamiento tardío del cordón umbilical, pero por otro lado si quieres donar la sangre tenemos que pinzarlo cuanto antes.

Los bancos de tejidos defienden que una cosa no es incompatible con la otra, que si se esperan 30-60 segundos para pinzar el cordón, aún hay sangre suficiente para que la muestra sea satisfactoria. Lo cierto es que algunos cordones ya están casi colapsados después del primer minuto, pero es cierto que hay otros que siguen teniendo bastante sangre después de ese tiempo.

La decisión es tuya, con la información sobre los beneficios de una cosa y la otra eres tú quien elige lo que hacer con la sangre del cordón umbilical.

La preeclampsia en el embarazo.

La preeclampsia es una patología que ocurre más allá de las 20 semanas de embarazo, y consiste en el aumento de la tensión arterial por encima de 140/90, acompañada de presencia de proteínas en la orina.

Se produce por una alteración de los mecanismos que regulan el tono de los vasos sanguíneos, que acaba provocando que se vuelvan más estrechos, lo que llamamos “vasoconstricción”. Esto se traduce en el aumento de la presión arterial, y lo que nos preocupa más aún, en la disminución del paso de la sangre hacia la placenta y hacia el bebé.

La preeclampsia también altera la coagulación de la sangre, que ya de por sí está alterada por el hecho de estar embarazada.

La causa de la preeclampsia todavía no se conoce al 100%, pero parece ser que tiene que ver con una mala implantación de la placenta al inicio del embarazo junto con algún factor de riesgo (déficits de nutrientes, factores genéticos…).

Se sabe que tienen más riesgo de padecer preeclampsia las mujeres que tengan:

  • Su primer embarazo
  • Periodo entre embarazos de más de 10 años
  • Edades extremas (muy joven o muy mayor)
  • Raza negra. También tienen más riesgo de hipertensión de por sí, sin estar embarazadas.
  • Déficit de nutrientes: calcio, cinc, selenio.
  • Tabaquismo
  • Embarazo con una nueva pareja. Parece que tiene que ver con el tiempo de exposición al semen de la pareja (cuanto menos tiempo de exposición, más riesgo de preeclampsia).
  • Antecedentes familiares de hipertensión en el embarazo
  • Bajo peso al nacer de la mujer
  • Embarazo de gemelos
  • Infección de orina
  • Malformaciones genéticas, anomalías cromosómicas
  • Mola hidiatiforme
  • Enfermedades previas que aumenten el riesgo cardiovascular: diabetes, obesidad, hipertensión, enfermedad renal, colesterol, enfermedades de los vasos, déficit de folatos, síndrome antifosfolípido, enfermedades autoinmunes, trombofilias.

Esto no quiere decir que las mujeres que tengan alguno de estos factores vayan a tener una preeclampsia al 100%, pero se sabe que entre las mujeres que la han padecido, era frecuente presentar alguno de ellos.

Qué riesgos tiene la preeclampsia

Como hemos comentado, el principal efecto que produce es la «vasoconstricción» de las arterias, y eso también incluye las arterias que llegan a la placenta. Por lo tanto, puede disminuir la cantidad de sangre, oxígeno y nutrientes que le llegan al bebé.

Por eso en caso de padecer una preeclampsia, siempre vamos a estar muy pendientes de los parámetros que nos dicen cómo está llegando la sangre al bebé, y según cómo estén de alterados nos van indicar la actitud a seguir.

Por otro lado, cuando se complica también nos preocupa el estado de salud de la madre. Cuando las arterias se estrechan…

Síntomas de la preeclampsia

Los síntomas más frecuentes que produce la preeclampsia son:

Como hemos comentado, el primero y más importante es la tensión arterial elevada por encima de 140/90. Es importante que se mida mientras se está sentada, habiendo hecho reposo durante al menos 15 minutos, y con un tensiómetro de brazo.

Hinchazón en manos y pies: este síntoma es poco fiable porque el embarazo de por sí produce problemas de circulación y puede hacer que se te hinchen las manos o los pies sin necesidad de que sea una preeclampsia. Los edemas nos pueden llamar la atención cuando aparezcan de forma brusca, supongan un aumento de más de 1kg por semana, se concentren en las manos o en la cara y estén presentes ya por la mañana.

Dolor de cabeza que se concentra en la frente y no cede con analgésicos como el paracetamol

Visión borrosa, visión doble, visión de estrellitas o moscas, o incluso pérdida de la vista

Dolor punzante en la boca del estómago (no confundir con acidez).

Se puede prevenir la preeclampsia

Aunque no lo parece, hoy en día sabemos que la preeclampsia se puede prevenir. Aunque no todos los factores de riesgo que hemos mencionado se pueden modificar, hay cosas que podemos hacer para evitar padecer una preeclampsia.

El ejercicio físico ha demostrado prevenir el riesgo de preeclampsia de forma importante. Como siempre digo, el embarazo y el ejercicio son dos cosas que deben ir unidas siempre, sobre todo si ya practicabas ejercicio antes. Lo importante es que un profesional te asesore y te aconseje sobre qué y cómo debes hacerlo.

Sabemos que las mujeres que ya traen factores de riesgo cardiovascular de antes de quedarse embarazadas tienen más probabilidades de tenerla (obesidad, diabetes, etcétera). Por lo tanto, una adecuada nutrición antes del embarazo es fundamental para empezar con un estado de salud óptimo que ayude a prevenir tanto la preeclampsia como otras enfermedades.

En mujeres de alto riesgo parece que los suplementos de calcio disminuyen la probabilidad de padecer preeclampsia. En algunos casos los ginecólogos recomiendan tomar ácido acetilsalicílico (la aspirina de toda la vida) como prevención. Tanto el calcio como la aspirina son cosas que debe indicar el médico según valore la situación.

Cuánto puedo tardar en quedarme embarazada

«¿Cuánto tiempo puedo tardar en quedarme embarazada?», es una duda recurrente en temas de ginecología. En la época de la inmediatez en la que vivimos, nos preocupa no conseguir quedarnos embarazadas al primer mes de intentarlo, pensamos que algo nos pasa o que nos tenemos que hacer pruebas.

Es más, solemos pensar que la culpa es nuestra, de las mujeres. Pero ese tema lo tocaremos otro día.

Un factor importante a tener en cuenta es que la fertilidad no es la misma a lo largo de los años. Existe un momento “cúspide” que más o menos es a los 25 años, y a partir de ahí se mantiene un poco y empieza a bajar progresivamente.

Se calcula que aproximadamente el 30% de mujeres mayores de 35 años tiene dificultades para conseguir un embarazo. También sabemos que los hombres mayores de 30 años pueden empezar a sufrir una disminución de la calidad de su esperma. Cada mujer y cada hombre son diferentes y es difícil hacer esquemas que valgan para todo el mundo igual, pero esas son las estadísticas.

Y es que quedarse embarazada no es tan fácil como parece, porque tienen que ocurrir muchas casualidades juntas. Se ha calculado que en parejas sanas, con cada ciclo tienen un 20% de probabilidades de conseguir un embarazo.

El óvulo sólo está disponible para ser fecundado una vez en cada ciclo, y sólo durante unas 24 horas. Ya de por sí es difícil conseguir que coincida ese momento con las relaciones sexuales, aunque por suerte los espermatozoides son capaces de sobrevivir unos 3 días dentro del útero y eso nos da más posibilidades.

La ovulación es el momento del ciclo más interesante a la hora de buscar el embarazo, pero no siempre es fácil de detectar. Con un calendario a mano, si tenemos ciclos regulares es más o menos sencillo dar con los días más fértiles. Pero si tienes ciclos muy irregulares, es más complicado detectarlo. Tenéis un vídeo en mi canal de YouTube donde hablo sobre cómo calcular los días fértiles.

Haciendo un resumen muy resumido, porque el tema es mucho más complejo: sabemos que la LH (hormona luteínizante) es la responsable de hacer que se produzca la ovulación. Se produce durante todo el ciclo, pero tiene un pico de 48h que desencadena la ovulación. Existen tests de ovulación en internet que sirven para detectar el pico de esta hormona, que te pueden ayudar si tienes los ciclos muy irregulares.

En parejas sanas que mantienen relaciones sexuales regularmente y sin protección, se considera normal que el embarazo tarde hasta un año en ocurrir. Es tan normal quedarse embarazada en el primer mes como en el 10º mes de intentarlo, no significa que no estéis sanos.

Así que en principio no hay que hacer nada en especial, ni consultar con el ginecólogo ni nada, hasta que no haga un año que lo estáis intentando de manera activa.

Una vez hayáis alcanzado el año de intentarlo sin éxito, es el momento de empezar a pedir cita con la matrona o con el ginecólogo para empezar a averiguar si hay algún tipo de problema que os dificulte lograr el embarazo.

Puede haber ciertos problemas ginecológicos que necesiten un asesoramiento especial o algún tipo de tratamiento antes de que llegue el año, como por ejemplo el síndrome del ovario poliquístico.

En cualquier caso, es recomendable que pidáis cita con vuestra matrona en el momento en el que empecéis a buscar embarazo, porque es importante conocer vuestro estado de salud general, vuestro estilo de vida, actualizar vuestro calendario vacunal y revisar una serie de consejos antes de empezar a buscar embarazo.

Para dar más en el clavo con los días fértiles, también es interesante que apuntes tus ciclos en un calendario para calcular tus días fértiles. Tenéis un vídeo en el canal donde explico cómo los podéis calcular.

Las comidas navideñas y el embarazo. ¿Qué cosas puedo comer en Navidad?

A todos se nos avecina una maratón de comidas, cenas, reuniones familiares… En las que nos vemos prácticamente obligados a cometer excesos tanto con la comida como con la bebida.

Pero si estás embarazada, en estas comidas navideñas deberías tomar algunas precauciones. Hoy vamos a repasar cuatro cosas sobre la seguridad alimentaria, y recordaremos qué alimentos debemos evitar.

  1. El jamoncito curadito, choricito ibérico, embutidos varios… De eso nada, a no ser que sea cocido. Y congelado tampoco vale, ¡recordad! No está claro que la toxoplasmosis se muera en cualquier congelador.
  2. El salmón ahumado. Se considera crudo, así que tampoco se puede comer. Ni siquiera congelándolo antes.
  3. Los quesos. Recordad que hay quesos que están hechos con leche sin pasteurizar. Los más típicos son la mozzarella fresca, el queso emmental, el queso azul, el roquefort, camembert, tipo brie…
  4. La mayonesa casera. Si hay algún aperitivo o alguna guarnición que lleve mayonesa, pregunta si es casera o si es comprada en el supermercado. La mayonesa casera lleva huevo crudo y tampoco se debería comer.
  5. La carne de caza. Si tenéis un familiar que caza animales utilizando munición de plomo, no se aconseja consumir esa carne estando embarazada.
  6. Ojo con los postres! Tiramisú, mousse, merengues… Llevan huevo o parte de huevo crudo.
  7. Marisco crudo. Pregunta siempre si está cocinado previamente.
  8. Ceviche, tartar, carpaccio… Cualquier cosa cruda, la tendremos que evitar.
  9. Las bebidas azucaradas. Cuidado con ellas porque no son sanas para nadie y se suele abusar de ellas en esas fiestas.
  10. Ojo con la cafeína, no debemos abusar de los estimulantes (café, té, chocolate, refrescos de cola)
  11. Alcohol. Nuestro consejo siempre tiene que ser alcohol cero. Aún no se ha podido demostrar que pequeñas cantidades de alcohol sean seguras en el embarazo, así que no podemos decir que puedas beber para brindar.

Ya sé lo que estáis pensando. Qué rollo eso de estar embarazada en fiestas, no puedo comer casi nada! Pero bueno en realidad estos son consejos básicos de seguridad alimentaria que debería seguir cualquier persona, lo que pasa es que en el embarazo la afectada no eres sólo tú, sino también el bebé, y por eso insistimos tanto.

Y luego también hay que vigilar el aumento de peso. Las navidades no son 15 días seguidos de fiesta, realmente los días donde se hacen comidas/cenas extraordinarias son contados, a lo máximo 5 o 6. Por lo tanto tampoco nos dan la excusa para aumentar 5kg de repente. Los días que no haya comidas especiales, recuerda que debemos seguir comiendo de manera saludable y haciendo ejercicio.

¡Pensad que hay muchísmas cosas de las que podéis disfrutar estas fiestas! Sin abusar, claro está. La lechona, la sopa de navidad, el pavo relleno, las gambitas a la plancha, el pescado o la carne con salsita… 

Disfrutad de estas fiestas, disfrutad de vuestro embarazo y ¡¡Feliz Navidad!!

Los juguetes eróticos. Cómo darle emoción a las relaciones sexuales.

La insatisfacción sexual, los problemas de excitación, la incapacidad para alcanzar el orgasmo… Son consultas muy habituales en ginecología.

Siempre individualizamos cada caso, porque cada persona tiene sus peculiaridades y no existen recetas mágicas que sirvan igual para todos. Pero muchas veces proponemos como parte de la solución, introducir algún juguete sexual.

Tanto para usarlo a solas, como para usarlo en pareja. Siempre decimos que para poder disfrutar de las relaciones sexuales en pareja, lo primero es aprender a disfrutar dándose placer a uno mismo. Es difícil que le digas a tu pareja que es lo que te gusta, si nunca has probado a hacértelo tu misma; así que ese es el primer bloque de hielo que hay que romper.

Ya sea para tratar un problema sexual, o simplemente por añadir un toque de picardía a tus relaciones habituales, vale la pena echar un vistazo a todas las posibilidades que existen.

Pero también es cierto que una se puede volver loca si se mete en cualquier página web a buscar un juguete sexual. Hay muchísima variedad, y muchas veces no sabemos ni por dónde empezar.

Aquí os traigo una pequeña guía de compra para elegir un juguete sexual, con un resumen de casi todo lo que podréis encontrar en una tienda erótica, y para qué se puede usar cada cosa.

Vibradores vaginales

Tal vez estos sean los más clásicos y conocidos. Los hay de mil formas, tamaños y texturas. Si es la primera vez que adquieres un juguete erótico, quizá no sería este el más indicado para empezar, principalmente por su tamaño.

No es necesario elegir el más grande para sentir más placer, ya que la parte interior de la vagina tiene muchas menos terminaciones nerviosas que el clítoris. Es interesante centrarse más en él.

Dentro de los vibradores vaginales, hay una categoría de vibradores que se llaman tipo “conejito” o dobles. Incluyen una protuberancia más pequeña que también estimula el clítoris, para dar una estimulación extra.

También hay algunos vibradores de tamaño más pequeño y con forma de huevo y que tienen control remoto, que están pensados para usarlos como juego con la pareja, y así añadirle un toque de picardía a las relaciones.

Vibradores para el clítoris

Sabiendo que el clítoris es mucho más sensible, existen juguetes que se centran en estimular esa parte. Hay vibradores mini, masajeadores de clítoris y también el últimamente muy famoso y conocido succionador de clítoris.

Parece que el succionador de clítoris se acaba de inventar, pero realmente lleva varios años en el mercado. Mucha gente habla maravillas de él, especialmente las que no habían usado otros juguetes antes. Pero también hay comentarios en la red de mujeres que ya habían probado otros juguetes, que creen que el succionador de clítoris no les aporta ninguna sensación nueva, tan sólo la rapidez de llegar al orgasmo en pocos minutos.

También hay masajeadores dobles, que se pueden usar a la vez en el clítoris y en la vagina, pero tienen un tamaño más pequeño. Este tipo de juguetes también son ideales para principiante, ya que no son un problema por su tamaño.

Muchas veces es más fácil empezar por esta categoría de juguetes, porque por lo general facilitan que se alcance el orgasmo más rápido. Suelo recomendarlos en casos de dificultades para alcanzar el orgasmo o problemas de excitación, ya que ayudan a ganar confianza en el hecho de que somos capaces de tener un orgasmo con una estimulación adecuada.

Juguetes anales

Esta es una categoría en la que por lo general cuesta más entrar a probar, pero vale la pena darle una oportunidad. No todas las mujeres son capaces de sentir placer mediante la penetración anal exclusiva, pero sí puede ser un complemento para hacer más placentera otra actividad (sexo oral, penetración vaginal, masturbación, etc).

Cabe hacer mención especial a que puede resultar muy placentero usarlos en un hombre. Con la penetración anal se estimula el punto G de los hombres, que se llama punto P. Ese punto P no es más que la próstata, que al estimularla produce un extra de placer muy potente.

Es importante que por cuestiones de seguridad, los juguetes sexuales siempre deben tener un “tope” o “anilla” para evitar que sean succionados hacia dentro por los movimientos del colon.

Existen diferentes tipos de juguetes anales: dilatadores progresivos, vibradores, “plugs”… Es un mundo interesante que merece la pena conocer.

Juguetes para usar en pareja

Además de jugar a solas, también hay algunos aparatos pensados para usar entre los dos (ya sea en relaciones homosexuales o heterosexuales).

Hay vibradores de clítoris con un agujero en la parte de la vagina que permiten la penetración a la vez que se usa la vibración.

También existen anillos vibradores que se colocan directamente en el pene y estimulan el clítoris y la vulva durante la penetración.

Para las parejas que es apetezca probar cosas algo más atrevidas, se venden plugs anales para hombres que se unen a un anillo que rodea la base del pene. El objetivo es estimular el punto P durante la penetración y hacer que tanto la erección como el orgasmo masculino sean más intensos.

¿Y para ellos?

Tranquilos, que está todo inventado. Existen también juguetes sexuales para los hombres. E

Entre los juguetes sexuales masculinos encontramos los huevos de placer, que son unos objetos de silicona con forma de huevo que se usan para la masturbación.

También fabrican una especie de cilindros recubiertos de silicona por dentro que simulan la textura de una vagina, que también se usan para que la masturbación sea más placentera.