El pinzamiento del cordón umbilical

Seguro que todos habréis oído hablar sobre el pinzamiento del cordón umbilical o por lo menos os habréis preguntado cuándo se debería hacer. Lo cierto es que la sociedad está muy confusa al respecto, y para variar lo que se emite en medios de comunicación, series y películas nos aleja mucho de la realidad.

Normalmente pensamos que nada más nacer, el cordón umbilical se tiene que cortar enseguida. Pero vamos a reflexionar un momento sobre esto.

El cordón umbilical es la conexión que tiene el bebé con su madre, mediante la placenta. A través de él pasa el oxígeno y los nutrientes que el bebé necesita, y se eliminan los productos de deshecho que genera.

Al nacer, el bebé debe empezar a respirar por sí solo. Algunos lo hacen enseguida, algunos tardan unos segundos en empezar a hacerlo. En realidad es un milagro de la naturaleza, pero el bebé sabe que al salir del útero tiene que empezar a poner en marcha sus pulmones. Sabemos que a veces esas primeras respiraciones no son todo lo efectivas que nos gustaría, y a algunos bebés les cuesta un poco más adaptarse a la vida fuera del útero.

Pues aquí es donde el cordón umbilical juega un papel importante. Si el bebé está aprendiendo a hacer sus primeras respiraciones, pero mantenemos intacto su suministro de oxígeno a través del cordón, le estamos ayudando a tener una transición más suave.

Por lo tanto, no hay ninguna razón para tener prisa para cortar el cordón umbilical.

Sabemos que el 75% de la sangre pasa al bebé en el primer minuto de vida, y que las venas del cordón umbilical suelen colapsarse alrededor de los 3 minutos de vida.

La literatura distingue entre pinzamiento precoz y pinzamiento tardío. Definen el pinzamiento tardío como aquel que se produce más tarde del primer minuto de vida. El pinzamiento precoz es el que hacemos antes del minuto de vida, o nada más nacer.

La última revisión de UpToDate contempla también el concepto de pinzamiento fisiológico. Le han puesto nombre a una cosa que ya hacíamos hace tiempo: se trata de pinzar el cordón umbilical cuando haya dejado de latir. No está claro que tenga muchos más beneficios respecto al pinzamiento tardío, pero es interesante que se contemple esta diferencia, porque hay cordones umbilicales que siguen latiendo después de 10 minutos.

A lo largo de los años, se han hecho muchísimos estudios acerca de qué ventajas e inconvenientes tiene cada tipo de pinzamiento. Y en cada uno de esos estudios, el pinzamiento tardío (recordemos, más de un minuto de vida) ha mostrado numerosos beneficios:

  • Mejor adaptación a la vida extrauterina
  • Mayor volumen de glóbulos rojos en la sangre
  • Mayores depósitos de hierro durante los primeros 6 meses de vida,
  • Mejor desarrollo psicomotor en el futuro
  • Menos complicaciones en los bebés prematuros.

El único efecto adverso que se halló en algún estudio fue la posibilidad de que el bebé desarrollase ictericia. La última bibiliografía que he podido consultar, que data de 2020, desmiente que la ictericia se pueda relacionar de manera directa con el pinzamiento tardío. Parece ser que sí que aumenta los niveles de bilirrubina en sangre, pero sin aumentar la necesidad de ingresos de bebés por ese motivo.

Es importante aclarar que el pinzamiento precoz no supone riesgos directos para el bebé. Es cierto que dejará de recibir esos posibles beneficios que aporta el tardío, pero de manera directa no le provoca un daño.

La única razón que justifica que el pinzamiento sea precoz, es la necesidad de reanimar al bebé en caso de que naciera con dificultades para respirar. Eso era hasta hace poco, porque ahora ni siquiera eso es una excusa.

Ya hay estudios hechos de reanimación al bebé con el cordón intacto, con muy buenos resultados (en Reino Unido, como casi siempre, que nos llevan años de ventaja). La desventaja es que se necesita material específico para poder tener al bebé en una fuente de calor justo al lado de la mamá con todo lo necesario, y hasta la fecha no contamos con ello.

También se ha visto que puede ser perjudicial realizar un pinzamiento tardío en bebés con restricción del crecimiento intrauterino durante el embarazo (CIR). Estos bebés pueden tener ya de por sí muchos glóbulos rojos en la sangre, y hacer un pinzamiento tardío podría hacer que hubiera todavía más células en la sangre. Esto podría ser todavía peor para el bebé, por lo que es uno de los pocos casos en los que no se aconseja hacerlo

Lo cierto es que a día de hoy, en prácticamente todos los hospitales se intenta practicar el pinzamiento tardío siempre que sea posible. Pero esta es una de las cosas que puedes especificar en tu plan de parto en caso de que no estés segura de si en tu hospital es una práctica habitual.

¿Y qué pasa si quiero donar la sangre del cordón?

La donación de sangre del cordón umbilical es un gesto altruista muy generoso que tiene múltiples aplicaciones en medicina. La sangre del cordón umbilical es rica en células pluripotentes, o lo que se suele llamar “células madre”, que tienen la capacidad de convertirse en otras células para regenerar tejidos dañados.

Se usan principalmente para elaborar tratamientos para la leucemia, y también se está investigando su aplicación en otras especialidades para tratar muchas enfermedades.

Para poder donarla, necesitamos pinzar el cordón umbilical cuanto antes para poder recoger cantidad suficiente de sangre (pinzamiento precoz).

Esto en principio puede parecer contradictorio, porque por un lado se aconseja el pinzamiento tardío del cordón umbilical, pero por otro lado si quieres donar la sangre tenemos que pinzarlo cuanto antes.

Los bancos de tejidos defienden que una cosa no es incompatible con la otra, que si se esperan 30-60 segundos para pinzar el cordón, aún hay sangre suficiente para que la muestra sea satisfactoria. Lo cierto es que algunos cordones ya están casi colapsados después del primer minuto, pero es cierto que hay otros que siguen teniendo bastante sangre después de ese tiempo.

La decisión es tuya, con la información sobre los beneficios de una cosa y la otra eres tú quien elige lo que hacer con la sangre del cordón umbilical.

La preeclampsia en el embarazo.

La preeclampsia es una patología que ocurre más allá de las 20 semanas de embarazo, y consiste en el aumento de la tensión arterial por encima de 140/90, acompañada de presencia de proteínas en la orina.

Se produce por una alteración de los mecanismos que regulan el tono de los vasos sanguíneos, que acaba provocando que se vuelvan más estrechos, lo que llamamos “vasoconstricción”. Esto se traduce en el aumento de la presión arterial, y lo que nos preocupa más aún, en la disminución del paso de la sangre hacia la placenta y hacia el bebé.

La preeclampsia también altera la coagulación de la sangre, que ya de por sí está alterada por el hecho de estar embarazada.

La causa de la preeclampsia todavía no se conoce al 100%, pero parece ser que tiene que ver con una mala implantación de la placenta al inicio del embarazo junto con algún factor de riesgo (déficits de nutrientes, factores genéticos…).

Se sabe que tienen más riesgo de padecer preeclampsia las mujeres que tengan:

  • Su primer embarazo
  • Periodo entre embarazos de más de 10 años
  • Edades extremas (muy joven o muy mayor)
  • Raza negra. También tienen más riesgo de hipertensión de por sí, sin estar embarazadas.
  • Déficit de nutrientes: calcio, cinc, selenio.
  • Tabaquismo
  • Embarazo con una nueva pareja. Parece que tiene que ver con el tiempo de exposición al semen de la pareja (cuanto menos tiempo de exposición, más riesgo de preeclampsia).
  • Antecedentes familiares de hipertensión en el embarazo
  • Bajo peso al nacer de la mujer
  • Embarazo de gemelos
  • Infección de orina
  • Malformaciones genéticas, anomalías cromosómicas
  • Mola hidiatiforme
  • Enfermedades previas que aumenten el riesgo cardiovascular: diabetes, obesidad, hipertensión, enfermedad renal, colesterol, enfermedades de los vasos, déficit de folatos, síndrome antifosfolípido, enfermedades autoinmunes, trombofilias.

Esto no quiere decir que las mujeres que tengan alguno de estos factores vayan a tener una preeclampsia al 100%, pero se sabe que entre las mujeres que la han padecido, era frecuente presentar alguno de ellos.

Qué riesgos tiene la preeclampsia

Como hemos comentado, el principal efecto que produce es la «vasoconstricción» de las arterias, y eso también incluye las arterias que llegan a la placenta. Por lo tanto, puede disminuir la cantidad de sangre, oxígeno y nutrientes que le llegan al bebé.

Por eso en caso de padecer una preeclampsia, siempre vamos a estar muy pendientes de los parámetros que nos dicen cómo está llegando la sangre al bebé, y según cómo estén de alterados nos van indicar la actitud a seguir.

Por otro lado, cuando se complica también nos preocupa el estado de salud de la madre. Cuando las arterias se estrechan…

Síntomas de la preeclampsia

Los síntomas más frecuentes que produce la preeclampsia son:

Como hemos comentado, el primero y más importante es la tensión arterial elevada por encima de 140/90. Es importante que se mida mientras se está sentada, habiendo hecho reposo durante al menos 15 minutos, y con un tensiómetro de brazo.

Hinchazón en manos y pies: este síntoma es poco fiable porque el embarazo de por sí produce problemas de circulación y puede hacer que se te hinchen las manos o los pies sin necesidad de que sea una preeclampsia. Los edemas nos pueden llamar la atención cuando aparezcan de forma brusca, supongan un aumento de más de 1kg por semana, se concentren en las manos o en la cara y estén presentes ya por la mañana.

Dolor de cabeza que se concentra en la frente y no cede con analgésicos como el paracetamol

Visión borrosa, visión doble, visión de estrellitas o moscas, o incluso pérdida de la vista

Dolor punzante en la boca del estómago (no confundir con acidez).

Se puede prevenir la preeclampsia

Aunque no lo parece, hoy en día sabemos que la preeclampsia se puede prevenir. Aunque no todos los factores de riesgo que hemos mencionado se pueden modificar, hay cosas que podemos hacer para evitar padecer una preeclampsia.

El ejercicio físico ha demostrado prevenir el riesgo de preeclampsia de forma importante. Como siempre digo, el embarazo y el ejercicio son dos cosas que deben ir unidas siempre, sobre todo si ya practicabas ejercicio antes. Lo importante es que un profesional te asesore y te aconseje sobre qué y cómo debes hacerlo.

Sabemos que las mujeres que ya traen factores de riesgo cardiovascular de antes de quedarse embarazadas tienen más probabilidades de tenerla (obesidad, diabetes, etcétera). Por lo tanto, una adecuada nutrición antes del embarazo es fundamental para empezar con un estado de salud óptimo que ayude a prevenir tanto la preeclampsia como otras enfermedades.

En mujeres de alto riesgo parece que los suplementos de calcio disminuyen la probabilidad de padecer preeclampsia. En algunos casos los ginecólogos recomiendan tomar ácido acetilsalicílico (la aspirina de toda la vida) como prevención. Tanto el calcio como la aspirina son cosas que debe indicar el médico según valore la situación.

Cuánto puedo tardar en quedarme embarazada

«¿Cuánto tiempo puedo tardar en quedarme embarazada?», es una duda recurrente en temas de ginecología. En la época de la inmediatez en la que vivimos, nos preocupa no conseguir quedarnos embarazadas al primer mes de intentarlo, pensamos que algo nos pasa o que nos tenemos que hacer pruebas.

Es más, solemos pensar que la culpa es nuestra, de las mujeres. Pero ese tema lo tocaremos otro día.

Un factor importante a tener en cuenta es que la fertilidad no es la misma a lo largo de los años. Existe un momento “cúspide” que más o menos es a los 25 años, y a partir de ahí se mantiene un poco y empieza a bajar progresivamente.

Se calcula que aproximadamente el 30% de mujeres mayores de 35 años tiene dificultades para conseguir un embarazo. También sabemos que los hombres mayores de 30 años pueden empezar a sufrir una disminución de la calidad de su esperma. Cada mujer y cada hombre son diferentes y es difícil hacer esquemas que valgan para todo el mundo igual, pero esas son las estadísticas.

Y es que quedarse embarazada no es tan fácil como parece, porque tienen que ocurrir muchas casualidades juntas. Se ha calculado que en parejas sanas, con cada ciclo tienen un 20% de probabilidades de conseguir un embarazo.

El óvulo sólo está disponible para ser fecundado una vez en cada ciclo, y sólo durante unas 24 horas. Ya de por sí es difícil conseguir que coincida ese momento con las relaciones sexuales, aunque por suerte los espermatozoides son capaces de sobrevivir unos 3 días dentro del útero y eso nos da más posibilidades.

La ovulación es el momento del ciclo más interesante a la hora de buscar el embarazo, pero no siempre es fácil de detectar. Con un calendario a mano, si tenemos ciclos regulares es más o menos sencillo dar con los días más fértiles. Pero si tienes ciclos muy irregulares, es más complicado detectarlo. Tenéis un vídeo en mi canal de YouTube donde hablo sobre cómo calcular los días fértiles.

Haciendo un resumen muy resumido, porque el tema es mucho más complejo: sabemos que la LH (hormona luteínizante) es la responsable de hacer que se produzca la ovulación. Se produce durante todo el ciclo, pero tiene un pico de 48h que desencadena la ovulación. Existen tests de ovulación en internet que sirven para detectar el pico de esta hormona, que te pueden ayudar si tienes los ciclos muy irregulares.

En parejas sanas que mantienen relaciones sexuales regularmente y sin protección, se considera normal que el embarazo tarde hasta un año en ocurrir. Es tan normal quedarse embarazada en el primer mes como en el 10º mes de intentarlo, no significa que no estéis sanos.

Así que en principio no hay que hacer nada en especial, ni consultar con el ginecólogo ni nada, hasta que no haga un año que lo estáis intentando de manera activa.

Una vez hayáis alcanzado el año de intentarlo sin éxito, es el momento de empezar a pedir cita con la matrona o con el ginecólogo para empezar a averiguar si hay algún tipo de problema que os dificulte lograr el embarazo.

Puede haber ciertos problemas ginecológicos que necesiten un asesoramiento especial o algún tipo de tratamiento antes de que llegue el año, como por ejemplo el síndrome del ovario poliquístico.

En cualquier caso, es recomendable que pidáis cita con vuestra matrona en el momento en el que empecéis a buscar embarazo, porque es importante conocer vuestro estado de salud general, vuestro estilo de vida, actualizar vuestro calendario vacunal y revisar una serie de consejos antes de empezar a buscar embarazo.

Para dar más en el clavo con los días fértiles, también es interesante que apuntes tus ciclos en un calendario para calcular tus días fértiles. Tenéis un vídeo en el canal donde explico cómo los podéis calcular.

Las comidas navideñas y el embarazo. ¿Qué cosas puedo comer en Navidad?

A todos se nos avecina una maratón de comidas, cenas, reuniones familiares… En las que nos vemos prácticamente obligados a cometer excesos tanto con la comida como con la bebida.

Pero si estás embarazada, en estas comidas navideñas deberías tomar algunas precauciones. Hoy vamos a repasar cuatro cosas sobre la seguridad alimentaria, y recordaremos qué alimentos debemos evitar.

  1. El jamoncito curadito, choricito ibérico, embutidos varios… De eso nada, a no ser que sea cocido. Y congelado tampoco vale, ¡recordad! No está claro que la toxoplasmosis se muera en cualquier congelador.
  2. El salmón ahumado. Se considera crudo, así que tampoco se puede comer. Ni siquiera congelándolo antes.
  3. Los quesos. Recordad que hay quesos que están hechos con leche sin pasteurizar. Los más típicos son la mozzarella fresca, el queso emmental, el queso azul, el roquefort, camembert, tipo brie…
  4. La mayonesa casera. Si hay algún aperitivo o alguna guarnición que lleve mayonesa, pregunta si es casera o si es comprada en el supermercado. La mayonesa casera lleva huevo crudo y tampoco se debería comer.
  5. La carne de caza. Si tenéis un familiar que caza animales utilizando munición de plomo, no se aconseja consumir esa carne estando embarazada.
  6. Ojo con los postres! Tiramisú, mousse, merengues… Llevan huevo o parte de huevo crudo.
  7. Marisco crudo. Pregunta siempre si está cocinado previamente.
  8. Ceviche, tartar, carpaccio… Cualquier cosa cruda, la tendremos que evitar.
  9. Las bebidas azucaradas. Cuidado con ellas porque no son sanas para nadie y se suele abusar de ellas en esas fiestas.
  10. Ojo con la cafeína, no debemos abusar de los estimulantes (café, té, chocolate, refrescos de cola)
  11. Alcohol. Nuestro consejo siempre tiene que ser alcohol cero. Aún no se ha podido demostrar que pequeñas cantidades de alcohol sean seguras en el embarazo, así que no podemos decir que puedas beber para brindar.

Ya sé lo que estáis pensando. Qué rollo eso de estar embarazada en fiestas, no puedo comer casi nada! Pero bueno en realidad estos son consejos básicos de seguridad alimentaria que debería seguir cualquier persona, lo que pasa es que en el embarazo la afectada no eres sólo tú, sino también el bebé, y por eso insistimos tanto.

Y luego también hay que vigilar el aumento de peso. Las navidades no son 15 días seguidos de fiesta, realmente los días donde se hacen comidas/cenas extraordinarias son contados, a lo máximo 5 o 6. Por lo tanto tampoco nos dan la excusa para aumentar 5kg de repente. Los días que no haya comidas especiales, recuerda que debemos seguir comiendo de manera saludable y haciendo ejercicio.

¡Pensad que hay muchísmas cosas de las que podéis disfrutar estas fiestas! Sin abusar, claro está. La lechona, la sopa de navidad, el pavo relleno, las gambitas a la plancha, el pescado o la carne con salsita… 

Disfrutad de estas fiestas, disfrutad de vuestro embarazo y ¡¡Feliz Navidad!!

Los juguetes eróticos. Cómo darle emoción a las relaciones sexuales.

La insatisfacción sexual, los problemas de excitación, la incapacidad para alcanzar el orgasmo… Son consultas muy habituales en ginecología.

Siempre individualizamos cada caso, porque cada persona tiene sus peculiaridades y no existen recetas mágicas que sirvan igual para todos. Pero muchas veces proponemos como parte de la solución, introducir algún juguete sexual.

Tanto para usarlo a solas, como para usarlo en pareja. Siempre decimos que para poder disfrutar de las relaciones sexuales en pareja, lo primero es aprender a disfrutar dándose placer a uno mismo. Es difícil que le digas a tu pareja que es lo que te gusta, si nunca has probado a hacértelo tu misma; así que ese es el primer bloque de hielo que hay que romper.

Ya sea para tratar un problema sexual, o simplemente por añadir un toque de picardía a tus relaciones habituales, vale la pena echar un vistazo a todas las posibilidades que existen.

Pero también es cierto que una se puede volver loca si se mete en cualquier página web a buscar un juguete sexual. Hay muchísima variedad, y muchas veces no sabemos ni por dónde empezar.

Aquí os traigo una pequeña guía de compra para elegir un juguete sexual, con un resumen de casi todo lo que podréis encontrar en una tienda erótica, y para qué se puede usar cada cosa.

Vibradores vaginales

Tal vez estos sean los más clásicos y conocidos. Los hay de mil formas, tamaños y texturas. Si es la primera vez que adquieres un juguete erótico, quizá no sería este el más indicado para empezar, principalmente por su tamaño.

No es necesario elegir el más grande para sentir más placer, ya que la parte interior de la vagina tiene muchas menos terminaciones nerviosas que el clítoris. Es interesante centrarse más en él.

Dentro de los vibradores vaginales, hay una categoría de vibradores que se llaman tipo “conejito” o dobles. Incluyen una protuberancia más pequeña que también estimula el clítoris, para dar una estimulación extra.

También hay algunos vibradores de tamaño más pequeño y con forma de huevo y que tienen control remoto, que están pensados para usarlos como juego con la pareja, y así añadirle un toque de picardía a las relaciones.

Vibradores para el clítoris

Sabiendo que el clítoris es mucho más sensible, existen juguetes que se centran en estimular esa parte. Hay vibradores mini, masajeadores de clítoris y también el últimamente muy famoso y conocido succionador de clítoris.

Parece que el succionador de clítoris se acaba de inventar, pero realmente lleva varios años en el mercado. Mucha gente habla maravillas de él, especialmente las que no habían usado otros juguetes antes. Pero también hay comentarios en la red de mujeres que ya habían probado otros juguetes, que creen que el succionador de clítoris no les aporta ninguna sensación nueva, tan sólo la rapidez de llegar al orgasmo en pocos minutos.

También hay masajeadores dobles, que se pueden usar a la vez en el clítoris y en la vagina, pero tienen un tamaño más pequeño. Este tipo de juguetes también son ideales para principiante, ya que no son un problema por su tamaño.

Muchas veces es más fácil empezar por esta categoría de juguetes, porque por lo general facilitan que se alcance el orgasmo más rápido. Suelo recomendarlos en casos de dificultades para alcanzar el orgasmo o problemas de excitación, ya que ayudan a ganar confianza en el hecho de que somos capaces de tener un orgasmo con una estimulación adecuada.

Juguetes anales

Esta es una categoría en la que por lo general cuesta más entrar a probar, pero vale la pena darle una oportunidad. No todas las mujeres son capaces de sentir placer mediante la penetración anal exclusiva, pero sí puede ser un complemento para hacer más placentera otra actividad (sexo oral, penetración vaginal, masturbación, etc).

Cabe hacer mención especial a que puede resultar muy placentero usarlos en un hombre. Con la penetración anal se estimula el punto G de los hombres, que se llama punto P. Ese punto P no es más que la próstata, que al estimularla produce un extra de placer muy potente.

Es importante que por cuestiones de seguridad, los juguetes sexuales siempre deben tener un “tope” o “anilla” para evitar que sean succionados hacia dentro por los movimientos del colon.

Existen diferentes tipos de juguetes anales: dilatadores progresivos, vibradores, “plugs”… Es un mundo interesante que merece la pena conocer.

Juguetes para usar en pareja

Además de jugar a solas, también hay algunos aparatos pensados para usar entre los dos (ya sea en relaciones homosexuales o heterosexuales).

Hay vibradores de clítoris con un agujero en la parte de la vagina que permiten la penetración a la vez que se usa la vibración.

También existen anillos vibradores que se colocan directamente en el pene y estimulan el clítoris y la vulva durante la penetración.

Para las parejas que es apetezca probar cosas algo más atrevidas, se venden plugs anales para hombres que se unen a un anillo que rodea la base del pene. El objetivo es estimular el punto P durante la penetración y hacer que tanto la erección como el orgasmo masculino sean más intensos.

¿Y para ellos?

Tranquilos, que está todo inventado. Existen también juguetes sexuales para los hombres. E

Entre los juguetes sexuales masculinos encontramos los huevos de placer, que son unos objetos de silicona con forma de huevo que se usan para la masturbación.

También fabrican una especie de cilindros recubiertos de silicona por dentro que simulan la textura de una vagina, que también se usan para que la masturbación sea más placentera.

Incorporarse al trabajo y seguir con la lactancia materna. Cómo usar un sacaleches

Cuando se acaban las insuficientes 16 semanas de baja por maternidad, toca el temido momento de la vuelta al trabajo remunerado. Y pongo el acento en lo de remunerado, porque quedarse en casa con un bebé es como trabajar, pero sin cobrar.

Si damos el pecho es inevitable que en ese momento nos asalten las dudas de cómo seguir dándole nuestra leche al bebé si ya no vamos a poder estar todo el día con él.

Y aquí es cuando tenemos que buscar la fórmula exacta para intentar seguir adelante con éxito con nuestra lactancia. Que no es fácil.

Depende de los horarios de tu trabajo

Si haces jornada partida, puede que puedas escaparte entre medias para darle pecho al bebé o aproveches ese momento para sacarte leche.

Si haces jornada seguida, es muy importante que tengas tiempo para sacarte leche por lo menos una vez durante el turno. No se trata de sacarse leche muchas veces, sino de hacerlo cuando notes que el pecho está muy lleno (en una jornada de 8h, eso puede equivaler a 1 o 2 veces aproximadamente).

Si en tu puesto de trabajo es imposible organizarte para poder sacarte leche 1 o 2 veces, aquí es donde vienen los problemas. Porque es IMPRESCINDIBLE hacerlo para poder seguir con la lactancia. Si en una jornada entera de 8h no puedes sacarte leche ni una sola vez, pueden surgir varios problemas: la producción de leche puede ir disminuyendo por falta de estímulo del pecho, o podrías tener problemas de obstrucción de conductos y mastitis por la acumulación de leche en el pecho.

Depende de la edad de tu bebé

Normalmente a esa edad (entre 4 y 6 meses, según si has conseguido alargar el permiso con vacaciones y días de lactancia), los bebés toman sólo leche. De hecho no se aconseja introducir ningún otro alimento hasta los 6 meses. Y aunque ya tenga 6 meses, la alimentación es COMPLEMENTARIA a la lactancia: eso quiere decir que lo primero que tiene que tomar el bebé es leche, y después ir probando algo de comida progresivamente.

Por supuesto, es más fácil incorporarse a trabajar cuando un bebé toma más cosas aparte de la leche, porque así es más fácil que se las pueda ofrecer otra persona. Pero la incorporación al trabajo remunerado no debería ser una excusa para introducir la alimentación complementaria demasiado temprano. Vemos muchos casos de bebés que con 4 meses ya toman papillas de cereales por este motivo, y no debería ser así.

En bebés mayores la incorporación al trabajo no es tan problemática porque toman leche menos a menudo y pueden estar perfectamente 8h sin mamar que no pasa nada. Pueden comer otras cosas, o simplemente no comer. Hay bebés que no comen nada hasta que no llega su mamá del trabajo, y luego se atiborran de teta.

El problema de no poder sacarte leche viene cuando tienes un bebé más pequeño que sólo toma teta o que acaba de empezar con la alimentación complementaria y evidentemente toma mucha más leche que comida. Como comentaba más arriba, es muy importante que valores si en tu trabajo va a ser posible sacarte leche o no.

Cómo sacar mi leche

Aquí es cuando tienes que aliarte con tu amigo el sacaleches. Y hay que hacerlo con un poquito de antelación para que no nos pille el toro. Tal vez te interese echar un vistazo a las recomendaciones para elegir un buen sacaleches.

Las primeras veces que intentes extraerte leche puede ser muy frustrante, porque puede que consigas muy poca o nada de leche. Que no cunda el pánico: el sacaleches tiene menos fuerza para sacar la leche que tu bebé. Así que es completamente normal que las primeras veces saques muy poco.

Es muy importante revisar que la copa del sacaleches sea de tu talla. Porque en muchas ocasiones ahí reside el problema. Normalmente los sacaleches vienen con una sola talla (o como mucho dos) de copa. Y puede que no sea la tuya. Algunas marcas baratas no tienen posibilidad de cambiar de talla (lo barato sale caro), así que yo siempre recomiendo apostar por marcas de confianza, como Medela.

Recomendaciones de tallas de copa de sacaleches de Medela

Si crees que necesitas otra talla de la copa del sacaleches, aquí te dejo un enlace para buscar la que más se adapte a ti.

Sé que suena raro, pero el pecho tiene que acostumbrarse al sacaleches. Poco a poco y con el tiempo, verás que es más efectivo y sacas más leche. El pecho “aprende” poco a poco a poner en marcha el mismo reflejo de eyección que provoca el bebé al mamar, pero con el sacaleches.

Mi consejo es empezar a hacer pruebas para vuestro “banco de leche” aproximadamente un mes antes de incorporaros. No hace falta sacarse leche con todas las tomas, si te pones con tiempo basta con que lo hagas 3 o 4 veces al día como mucho, y lo vas guardando en pequeñas cantidades (de 100-150ml por ejemplo).

Se recomienda tener más o menos entre 500ml-1litro de leche materna congelada por los imprevistos que puedan surgir.

Antes de sacarte leche

Para ayudar a la extracción, podemos estimular la movilización de la leche masajeando el pecho en círculos (de fuera hacia adentro), o aplicando calor (con el agua caliente de la ducha, con una toalla caliente, una bolsa de agua caliente, etc)

Para sacarte leche de manera efectiva, existen varias maneras de hacerlo.

Una de ellas, es aprovechar el reflejo de eyección que provoca el bebé al mamar. Es decir, colocar el sacaleches en el pecho contrario que le estás ofreciendo al bebé durante la toma. Es un poco incómodo, pero también ahorras tiempo.

La otra opción es sacarte leche después de la toma, del pecho que no ha tomado el bebé.

Es importante no excederse con el tiempo. Lo que se recomienda es utilizar el sacaleches como máximo 15-30 minutos. Aunque la cantidad que hayas sacado sea poca, pasarse de rosca con el sacaleches nos puede dar problemas de mastitis (por estimular y producir de más) e incluso heridas en el pezón.

Cómo ofrecerle mi leche al bebé

Este creo que es el punto más complicado de toda la operación. Casi todo el mundo tiene en mente que un bebé tiene que tomar leche del biberón, pero existen más opciones.

Lo ideal sería ofrecerle la leche al bebé con un recipiente compatible con la lactancia materna, para evitar el temido síndrome de confusión tetina-pezón. Los recipientes compatibles son:

  • Jeringas: hay jeringas especiales para la alimentación, que se conectan a una cánula y sirven para alimentar al bebé. Se puede estimular la succión con nuestro propio dedo. Lo malo es que el plástico de las jeringas se degrada con los lavados y hay que cambiarlas a menudo.
  • Vasitos de suplementación: existen vasitos especiales para poner la leche, y acercársela a la boca del bebé. Sorprende como son capaces de bebérsela así.
  • Cuchara: aquí hay que armarse de paciencia, pero puede ser un método fácil para enseñárselo a los cuidadores del bebé (abuelos y demás), porque se toman la leche perfectamente a cucharaditas.

Si optáis por el biberón, tened en cuenta que puede ser un obstáculo que dificulte continuar con la lactancia materna, sobre todo en bebés pequeños. La forma que tiene la tetina del biberón, y sobre todo el flujo de leche que tiene, pueden hacer que el bebé después rechace el pecho porque le parezca demasiado difícil mamar después de haber probado la vida cómoda del biberón. No a todos los bebés les pasa, pero si quieres continuar con la lactancia materna, no es aconsejable usar el biberón como primera opción.

Los tóxicos en el embarazo: tabaco y alcohol

Fumar estando embarazada o beber alcohol estando embarazada. Dejar al lado estos hábitos durante el embarazo es un tema que no es fácil abordar. Primero para la propia mujer embarazada, y por supuesto tampoco lo es para los profesionales que la atendemos en el embarazo.              

Vivimos en la época de la información y sin embargo todavía encontramos muchísimos mitos y falsas creencias al respecto. A veces me pregunto si simplemente no nos queremos quitar la venda de los ojos.

Basta con hacer una breve búsqueda en Google para encontrar los efectos negativos que tiene el tabaco sobre el bebé. Lo mismo ocurre con el alcohol, con otras drogas o con algunos medicamentos.

Tabaco

Tal vez sea la más adictiva y la de consumo más mayoritario de todas. Se calcula que en España, son fumadoras entre un 20 y un 30% de las mujeres en edad fértil.

Fumar durante el embarazo puede producir muchas complicaciones: desde abortos, malformaciones en el bebé (como el labio leporino), hasta incluso la muerte fetal. Y el riesgo va más allá del embarazo: sabemos que los bebés que crecen en un ambiente donde hay humo, tienen el doble de posibilidades de sufrir una muerte súbita.

Estos son sólo algunos de los efectos perjudiciales del tabaco, podéis encontrar muchos más haciendo una sencilla búsqueda en internet.

Fumar ya afecta a nuestra salud directamente, y eso ya debería ser un motivo para plantearse seriamente dejarlo. Pero estando embarazada la motivación debe ser doble, y es precisamente un buen momento para intentar dejarlo, porque nunca habrá una razón más importante.

Hay que olvidarse del típico argumentario de médico casposo: «La ansiedad que te da dejar de fumar es peor para el bebé, es mejor que sigas fumando». Es completamente falso, nunca habrá nada más perjudicial para el bebé que el propio tabaco.

Así que si has tomado la decisión de dejar de fumar embarazada, busca ayuda en el equipo de tu centro de salud para que te aconsejen sobre la mejor forma de hacerlo.

Os dejo algunos links interesantes que os pueden ser de ayuda para dejar de fumar:

Ayuda para dejar de fumar del CDC

Consejos para dejar de fumar de la AECC

Alcohol

Con el alcohol existe aún más confusión que con el tabaco. Por alguna razón, vemos el alcohol como una droga más socialmente aceptable, y no le atribuimos apenas riesgos. Y por lo tanto, no vemos con malos ojos que una mujer embarazada beba alcohol.

Pues nada más lejos de la realidad. A día de hoy, no se ha conseguido determinar una cantidad de alcohol que sea segura para el bebé.

Sabemos que beber alcohol embarazada puede producir lo que llamamos el «síndrome alcohólico fetal«, que son una serie de malformaciones que van desde problemas de desarrollo psicomotor hasta problemas físicos.

Y no tenemos claro a partir de qué cantidad de alcohol se produce este síndrome. Por lo tanto, el consejo que damos en el embarazo es que el alcohol debe ser CERO. Ni siquiera una copita en navidades, ni una cervecita el fin de semana, nada de nada.

También está en tela de juicio la cerveza sin alcohol. De hecho, la cerveza sin alcohol puede llevar alcohol. Para asegurarnos de que no lleva nada de alcohol, tenemos que buscar que sea una cerveza 0.0%.

Existe controversia también acerca del consumo de alcohol durante la lactancia, de esto os hablo en otro post del blog.

A parte de todos los problemas que le pueda provocar el alcohol al bebé en desarrollo, también sabemos cada día más cosas acerca del alcohol en las personas adultas, y no se aconseja consumirlo, ni siquiera con moderación. Lejos queda ese consejo de que «una copita de vino al día es buena para el corazón»: también se ha demostrado que es falso. Lo mejor que puedes hacer por tu salud es no beber alcohol.

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Cómo calcular el embarazo

Si estás embarazada o estás en proceso de buscar un embarazo, seguro que te interesa saber cómo calcular las semanas de embarazo de las que estás o cómo saber cuándo puede nacer el bebé o calcular la fecha probable de parto.

Es más difícil de lo que parece. Lo primero que tenemos que observar son tus ciclos anteriores. No todas las mujeres tenemos ciclos perfectos de 28 días, y a veces hay que ajustar un poco las cuentas para dar en el clavo calculando la fecha del parto.

Un embarazo dura aproximadamente 40 semanas desde la fecha de la última regla, o lo que es lo mismo, 280 días. Pero este cálculo no nos vale si no tenemos la regla regular cada 28 días.

Para calcular la fecha probable de parto con ciclos regulares perfectos, tenemos la conocida como Regla de Naegele. O como la llamo yo, “la cuenta de la vieja”.

Se trata de usar como referencia la Fecha de tu Última Regla, sumarle 7 días, restarle 3 meses y sumar 1 año.

Repasemos un poco la fisiología de cada ciclo

Es un proceso mucho más complejo pero lo resumo para que sea fácil de entender. Cuando empieza un ciclo, se empiezan a madurar varios óvulos en nuestros ovarios. Uno de ellos crece más que el resto, y es expulsado hacia las trompas de Falopio durante la ovulación

Este óvulo está disponible durante unas 24 horas aproximadamente para ser fecundado por un espermatozoide. Este es el margen que tienes en cada ciclo para quedarte embarazada: 24 horas. (También hay que tener en cuenta que los espermatozoides pueden sobrevivir unos 3 días aproximadamente dentro de nuestro útero, así que las relaciones que hayas mantenido en los días anteriores también cuentan).

Si ocurre una fecundación en ese momento, las células empiezan a dividirse para formar el futuro embrión. Si no tiene éxito la unión del óvulo y el espermatozoide, el óvulo viaja hasta el útero y se expulsa al exterior durante la menstruación, que habitualmente tiene lugar 14 días después de la ovulación (aunque hay literatura que describe que este periodo, que se llama fase lútea, no tiene por qué durar 14 días, habitualmente es así).

Saber cuándo me he quedado embarazada

Lo único que sabemos es que te has quedado embarazada durante la ovulación. Saber cuándo has ovulado, es lo más complicado.

En teoría, ovulas 14 días antes de la menstruación. Como os he dicho antes, la duración más habitual de la fase lútea (desde que ovulas hasta que tienes la regla), son 2 semanas justas.

Pero cuando te quedas embarazada no tienes la regla. Nos tenemos que guiar por tu regla anterior, y por cómo han sido tus reglas hasta entonces. Si tus ciclos han sido regulares,  las cuentas son fáciles de hacer.

Calcular cuándo ovulas

Imaginemos que tus ciclos son regulares y de 32 días. Es decir, pasan 32 días entre el primer día de tu regla, y el primer día de tu siguiente regla.

Si tu última regla fue el 25 de abril, se supone que esperabas tu próxima regla 32 días después, es decir el 27 de mayo. La supuesta ovulación seguramente fue el 13/05/2019. ¡Ahí fue cuando te quedaste embarazada!

Nos ponemos en el caso de tener ciclos regulares de 32 días.

Ahora bien, si tus reglas son irregulares, es más difícil calcularlo. No nos sirve la regla de Naegele, ni contar 14 días antes de la fecha de tu supuesta próxima regla.

Saber cuándo te has quedado embarazada cuando tienes ciclos irregulares o el síndrome del ovario poliquístico, es un poco más complejo.

Tienes que guiarte por otras cosas: los síntomas de la ovulación, medir la temperatura, el moco cervical… O realizar tests de ovulación para saber cuándo ovulas exactamente midiendo el pico de la hormona LH en sangre, que se eleva justo antes de que ovules.

O lo más seguro y fiable para saber de cuántas semanas estás: la ecografía.

Calcular cuándo nacerá el bebé

Una vez has sabido cuándo has ovulado, podemos hacernos una idea de cuánto va a durar el embarazo y calcular la fecha probable de parto.

Es importante saber que la fecha probable de parto es sólo una aproximación. Sólo nos dice cuándo cumplirías las 40 semanas de embarazo, no quiere decir que el bebé nazca ese día. Menos de 5% de los bebés nacen en esa fecha. Tienen margen desde las 37 hasta las 42 semanas para nacer cuando quieran (link al post del embarazo prolongado)

Como hemos dicho antes, si tus ciclos son perfectos, regulares, de 28 días, la regla de Naegele te dirá cuándo es tu fecha probable de parto.

Si tus ciclos son regulares pero no duran 28 días, puedes usar la regla de Naegele haciendo algunos ajustes. Si como en el ejemplo de antes, tus ciclos duran 32 días justos, calcula tu fecha probable de parto con la regla de Naegele (+7 días, -3 meses, +1 año), y le sumas 4 días más (la diferencia entre 28 y 32).

Para calcular tu embarazo con ciclos irregulares, puedes hacerte una idea sumando 38 semanas a la fecha de tu supuesta ovulación si es que la sabes.

Saber de cuántas semanas estás embarazada

A veces parece que los profesionales hablamos en otro idioma cuando contamos el embarazo en semanas. Pero es importante hacerlo así y no en meses, porque entre una semana y otra se producen muchos cambios.

Sé que es un lío, pero al principio contamos las semanas de embarazo desde la fecha de tu última regla. En realidad esa es la única cosa que sabemos al 100% segura.

Así que aunque te digan que estás de 8 semanas, no quiere decir que estés embarazada desde hace 8 semanas. Te estamos «regalando» esas 2 semanas que teóricamente pasan desde la regla hasta la ovulación.

Cuando ya hemos ajustado bien la fecha probable de parto con la ecografía (que no siempre coincide con la que se calcula con la regla de Naegele), contamos las semanas «hacia atrás» con una rueda como esta.

Rueda para calcular las semanas de embarazo

La FPP (fecha probable de parto) es la semana 40, y vamos contando hacia atrás a partir de ahí.

La FUR es la fecha de última regla, y es el parámetro que usamos para calcular las semanas hasta que confirmamos la FPP con la ecografía. Como véis, la rueda empieza a contar las semanas desde la misma fecha de la regla.

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El Estreptococo del Grupo B, más conocido como SGB.

Seguramente si estás embarazada (especialmente si te falta poco para parir), te suena este nombre.

Este bicho tan famoso, tiene atemorizados a ginecólogos, pediatras, matronas… Desde hace muchos años. ¿La razón? Pues que hasta hace relativamente poco, creíamos que esta bacteria era la responsable de la mayoría de infecciones graves en los bebés recién nacidos.

Pero, ¿qué hace este bicho en concreto?

Su nombre y apellidos son: Streptococcus Agalactiae, Estreptococo del grupo B o SGB para los amigos. Se suele encontrar formando parte de la flora habitual de nuestro intestino. Es decir, está ahí pero no nos produce ningún problema. En ocasiones, la bacteria en cuestión se traslada del intestino hacia la vagina, colonizándola pero sin producirnos ningún síntoma.

Hasta ahí ningún problema. La cuestión es que se cree que cuando el bebé pasa por el canal de parto, o cuando se rompe la bolsa de las aguas, podría infectarse por el estreptococo si anda por ahí.

Lo que se hace habitualmente en España

Para ver si esa bacteria está colonizando nuestra vagina, se hace un cultivo durante el embarazo. Se hace recogiendo una muestra vaginal y anal con un bastoncillo de algodón. Es una prueba un poco desagradable, pero por suerte es sólo un segundo. La muestra se suele recoger en semana 36-37, y según el lugar donde vivas te la recogerá la matrona o el ginecólogo. Así que si tienes cita alrededor de esas semanas, no descartes que te vayan a recoger el cultivo.

Se ha visto que aproximadamente entre el 10-40% de las embarazadas tiene esta bacteria viviendo en su tracto genital o anal.

En la mayoría de hospitales en España (por no decir todos), si te encuentran el estreptococo durante el tercer trimestre, te pondrán antibiótico cuando te pongas de parto o si rompes aguas. Esto se hace para intentar matar al bichito y evitar que el bebé coja una infección.

¿Es lo correcto?

Pero revisemos un poquito este tema, porque hace muchos años que estamos haciendo cultivos y dando antibióticos y va siendo hora de que comprobemos si lo estamos haciendo bien.

Si buscas un poco por internet, encontrarás mogollón de artículos y de páginas web donde se dice que el estreptococo es la principal causa de infecciones en los bebés y que es una bacteria muy peligrosa, y por eso recomiendan que se siga haciendo esta prueba en el embarazo.

Pero, ¿qué hay de cierto? Lo que dice la evidencia científica…

El tema es polémico, y hay estudios con resultados contrarios. Por un lado, algunas bases de datos que han hecho revisiones amplias del tema (UpToDate) dicen que se tiene que seguir haciendo esta prueba y que hay que dar antibiótico si es positiva, porque se ha demostrado que reduce el número de bebés con infecciones.

Otras instituciones (Cochrane Library, RCOG), hicieron una revisión seria sobre el tema y concluyeron que la mayoría de infecciones neonatales no son causadas por el SGB, sino que hay otras muchas más bacterias que encima van en aumento, y que no está justificado el cribado universal en mujeres sin factores de riesgo. Traducido al castellano, quiere decir que no recomiendan que se haga el cultivo a todo el mundo

En algunos países del norte de Europa ya no se hace esta prueba, y sólo se da tratamiento si hay algun factor de riesgo (bebés prematuros, rotura de bolsa de las aguas durante muchas horas, fiebre durante el parto…). Y es que hoy en día, el uso de antibióticos está muy cuestionado por el aumento de bacterias resistentes (hay estudios que demuestran que se aumenta el riesgo de padecer una mastitis si se usan antibióticos durante el parto)

Además, parece que hay otras alternativas. Por lo que se ve, están intentando desarrollar una vacuna para prevenir esta infección. El centro de control de enfermedades hizo una amplia revisión sobre este tema.

En conclusión

Para variar, España está a la cola de Europa en este tema, así que en la mayoría de lugares de nuestro país se sigue haciendo el cultivo y dando antibiótico.

Habiendo tantos estudios sobre el tema (y cada vez más), tal vez nos tengamos que plantear lo que estamos haciendo, y dejar de hacer una intervención innecesaria, que encima parece que no es inocua por el uso indiscrimnado de antibióticos.

Además, aunque pongamos antibiótico por litros, parece que no nos libramos del todo de las infecciones tardías (aquellas que aparecen después de la semana de vida) y además nos estamos obcecando con el estreptococo y al parecer hay otras muchas más bacterias que pueden darnos problemas.

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Cómo saber si estás de parto

Ayer subí al canal de YouTube un nuevo vídeo donde os explico las claves para saber si estás de parto.

Cuando empezamos con las primeras contracciones en casa, a veces no tenemos claro cuándo es el momento de coger la bolsa y marchar hacia el hospital. Nos encontramos muchas veces con mujeres que vienen a urgencias creyendo que están de parto, y tenemos que mandarlas de nuevo a casa porque en realidad no están de parto aún.

Lo más común es que no se haya esperado el tiempo suficiente en casa con contracciones antes de ir a urgencias del hospital.

¡Échale un vistazo para saber cómo contar correctamente las contracciones para saber cuándo es el momento adecuado de ir al hospital!

Cómo saber si estoy de parto

Cuéntame en los comentarios cuál ha sido tu experiencia, cómo contaste tú las contracciones, o que fue lo que te hizo decidir que era el momento de ir al hospital.

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