La bolsa del hospital

Saber lo que necesitas

Cuando se acerca la fecha probable de parto, casi todas las mujeres sienten la necesidad de tener preparada la bolsa del hospital con todo lo necesario para la mamá y para el bebé. Es algo que me preguntáis mucho en las consultas individuales o en las clases de preparación al parto.

Y cuando te pones a ello te empiezan a surgir las dudas: ¿Qué pongo dentro de la bolsa del hospital? ¿Qué necesitaré para mí? ¿Y para el bebé?

No es fácil dar una lista de cosas que sirva para todo el mundo, porque depende de cada caso. Lo más importante para saber qué tienes que llevar en la bolsa del hospital, es saber qué cosas te van a facilitar cuando estés allí y qué cosas no, que es algo que puede variar. Es mejor que durante el control del embarazo preguntes a tu matrona para saber qué cosas te van a dar durante tu estancia en el hospital.

Salvo algunas diferencias, lo que habitualmente te suelen dar en el hospital es: compresas, pañales, esponjas jabonosas o gel, camiseta para el bebé, camisón para la mamá, gasas o compresas sin tejer, empapadores (que se pueden usar de cambiador), ropa de cuna y manta para el bebé. Si has decidido darle lactancia artificial, también te darán todo lo que necesitas para alimentarle: leche, biberones y tetinas.

Si surgen complicaciones con la lactancia, también solemos tener en el hospital casi todo lo necesario para ayudarte: sacaleches, pezoneras, parches para heridas en el pezón, cremas, aceites o sistemas compatibles con la lactancia para dar suplementos.

Por lo general la estancia en el hospital suele durar unas 48h si se trata de un parto normal sin complicaciones. En caso de cesárea se puede alargar 1 o 2 días más. Ten en cuenta esto a la hora de calcular las cantidades de cada cosa.

Teniendo esto en cuenta, lo que creo que es básico que traigas en la bolsa del hospital es todo lo siguiente, aunque por supuesto puedes añadir cosas según lo que a ti se te ocurra.

Documentación

-Todos los documentos relacionados con el embarazo: cartilla del embarazo, analíticas, ecografías…

-Tu plan de parto (si lo has redactado)

-DNI o pasaporte de ambos

-Libro de familia si estáis casados o tenéis más hijos

Para la mamá

Braguitas de algodón o braguitas desechables

Neceser con tus productos de higiene personal: champú, gel, pasta de dientes, cepillo de dientes, cepillo para el pelo, etc.

Secador para el pelo

Pijama o camisón si no estás cómoda con el camisón del hospital. Mejor si son abiertos por delante.

Bata (según la época del año)

Zapatillas

Sujetadores de lactancia (si vas a dar pecho) o sujetadores deportivos apretados y sin aros (si vas a dar biberón)

Ropa para salir del hospital (la misma talla que usabas durante el embarazo)

-Algo de comida para picar entre horas (fruta, frutos secos, galletas…)

Para el bebé

Toallitas (súper importante)

Ropa para salir del hospital

Bodys (aunque en realidad no haría falta, en el hospital os darán las camisetitas que es suficiente). Si traéis vuestra propia ropa, rogamos que sea fácil de poner y quitar.

Muselinas / gasas

Gorritos (para cuando no esté piel con piel, según la temperatura de la habitación)

Calcetines y manoplas: no se recomiendan. Los pies y las manos siempre estarán fríos. Las manoplas les limitan la información que les proporciona el tacto, y es muy importante para ellos. Es mejor no ponerles nada.

Chupete: si vas a darle pecho no se recomienda usarlo desde el principio. Si vas a darle biberón, sí que puedes ofrecérselo.

Calostro que te hayas extraído durante el embarazo (si es que lo has hecho). Llévalo en una neverita con una placa de hielo, dura 24h desde que se descongela.

Opcional: cosas que os pueden servir para el parto

Aceite para masaje

Pelota estriada para masaje

Bebida isotónica o energética

Altavoces bluetooth, lista de reproducción con música relajante

Aceites esenciales/difusor o vela aromática

-Sujetador deportivo o top de bikini si vas a usar la bañera

 

 

Las grietas en el pezón

 

Las grietas en el pezón son pequeñas heridas que aparecen debido a un agarre inadecuado del bebé.

Suelen aparecer (si es que aparecen) en los primeros días de lactancia, cuando tanto la mamá como el bebé están aprendiendo a entenderse y acoplarse bien. En algunos casos más raros, pueden aparecer en bebés más mayores.

Su aspecto es muy variable.  Las podemos encontrar en diferentes estados de cicatrización, y no siempre son fáciles de ver. Pueden ser desde pequeñas costras hasta heridas abiertas, infectadas o incluso con pérdida de tejido. No pongo por aquí fotos reales para no impresionaros demasiado.

Pero… ¿es normal que aparezcan grietas en los pezones?

No, no es normal que aparezcan. Cuando aparecen grietas en los pezones en los primeros días de lactancia, quiere decir que algo está fallando. La posición del bebé, la apertura de la boca, la posición de la lengua respecto al pezón, la postura de la mamá, la anatomía de la boca del bebé... Hay muchos factores que pueden influir y favorecer que aparezcan.

Un agarre inadecuado produce que el bebé apoye las encías y/o la lengua en una posición que roza demasiado con tu pezón. Esa fricción puede hacer que te duela, y al final de la toma veas que el pezón está irritado o que incluso ha aparecido una pequeña marca roja. Si no corregimos el problema, esa marca se convierte en una herida.

Es fundamental tener claro este mensaje: dar el pecho NO debería doler. Si duele hay que valorar la situación y ver qué está pasando. Si aguantamos ese dolor es cuando puede aparecer la grieta y el problema sea más difícil de solucionar.

Es importante que los profesionales que te atiendan durante el posparto estén bien formados en lactancia para saber tener en cuenta todos estos factores y sepan asesorarte cuando aparece un problema.

¿Se pueden prevenir las grietas en el pezón?

Hay pocas cosas que podamos hacer para prevenir las grietas en el pezón.

Se venden multitud de cremas y productos para aplicarnos incluso durante el embarazo, que de poco o nada sirven para evitar que aparezcan. El pezón de por sí ya está especialmente diseñado para dar el pecho, y no necesita ninguna preparación.

Lo que realmente ayuda a prevenir las grietas es informarse bien durante el embarazo para saber cómo colocar bien al bebé al pecho, y pedir ayuda cuando la necesitéis. Nunca aguantéis el dolor pensando que es normal, porque después puede ser peor.

Si ya tengo grietas, ¿cómo puedo curarlas?

Lo primero de todo siempre es valorar una toma para ver cuál es el problema y corregirlo. Porque aunque intentemos curar la herida, si el bebé se sigue agarrando mal, volverá a aparecer.

Lo mejor es tratarla como cualquier otra herida que tuvieras en otra parte del cuerpo. Es decir: mantenerla limpia y seca, y que le dé el aire lo máximo posible. Es mejor no aplicarle ningún aceite ni crema mientras esté abierta.

En algunos casos puede ser de utilidad aplicar unos parches de hidrogel que aceleran la curación de las heridas. Pero os aconsejaría que esto siempre sea tras una buena valoración por parte de un profesional.

Por lo general, si no surgen complicaciones y se averigua la causa del mal agarre, las grietas se curan en unos 7-10 días.

¿La lanolina sirve para curar las grietas?

Parece que últimamente la lanolina se ha vuelto un «must» en la lista de cosas que hay que llevar al hospital el día del parto. Cada día más mujeres la traen consigo para usarla los primeros días al hospital.

La lanolina es un aceite que producen los animales con lana (principalmente las ovejas), para mantener su piel protegida del agua. Su acción es principalmente hidratante, como cualquier otro aceite, y emoliente, porque forma una película que protege la piel.

Revisando un poco la literatura científica, vemos que la lanolina no mejora el dolor ni acelera la curación de las grietas, comparado con otros métodos.

Esa película que crea la lanolina en la herida, impide que la grieta se seque y se cicatrice. Así que al contrario de lo que pensamos, puede ser contraproducente en lugar de ayudarnos.

Hay casos en los que la lanolina puede ayudarnos por el efecto hidratante que tiene. Si el pezón está seco, deshidratado o algo irritado, no hay problema en aplicarla.

«Pero es que mi amiga me ha dicho que con su bebé le salieron grietas y se le curaron con la lanolina».

Aquí hay dos cosas a tener en cuenta. Y es que las grietas se van a curar con el paso de los días, aunque no apliques ningún producto en el pezón. A medida que tú te manejes mejor con el pecho y que aprendas a colocarte bien al bebé, la herida se va a ir curando sola.

Y por otro lado, también sabemos que cuando una mujer se está aplicando algún producto y ella tiene la sensación de que gracias a eso tiene menos dolor, puede seguir aplicándoselo. Aquí encaja mi frase favorita: «si no está roto, no lo toques«.

Pedir ayuda

Si estás leyendo esto porque tienes este problema, es importante que busques ayuda. Lo mejor es que te valore un profesional con conocimientos en lactancia materna: tu matrona o una asesora de lactancia / IBCLC.

Puedes solicitar una consulta online aquí.

El pinzamiento del cordón umbilical

Seguro que todos habréis oído hablar sobre el pinzamiento del cordón umbilical o por lo menos os habréis preguntado cuándo se debería hacer. Lo cierto es que la sociedad está muy confusa al respecto, y para variar lo que se emite en medios de comunicación, series y películas nos aleja mucho de la realidad.

Normalmente pensamos que nada más nacer, el cordón umbilical se tiene que cortar enseguida. Pero vamos a reflexionar un momento sobre esto.

El cordón umbilical es la conexión que tiene el bebé con su madre, mediante la placenta. A través de él pasa el oxígeno y los nutrientes que el bebé necesita, y se eliminan los productos de deshecho que genera.

Al nacer, el bebé debe empezar a respirar por sí solo. Algunos lo hacen enseguida, algunos tardan unos segundos en empezar a hacerlo. En realidad es un milagro de la naturaleza, pero el bebé sabe que al salir del útero tiene que empezar a poner en marcha sus pulmones. Sabemos que a veces esas primeras respiraciones no son todo lo efectivas que nos gustaría, y a algunos bebés les cuesta un poco más adaptarse a la vida fuera del útero.

Pues aquí es donde el cordón umbilical juega un papel importante. Si el bebé está aprendiendo a hacer sus primeras respiraciones, pero mantenemos intacto su suministro de oxígeno a través del cordón, le estamos ayudando a tener una transición más suave.

Por lo tanto, no hay ninguna razón para tener prisa para cortar el cordón umbilical.

Sabemos que el 75% de la sangre pasa al bebé en el primer minuto de vida, y que las venas del cordón umbilical suelen colapsarse alrededor de los 3 minutos de vida.

La literatura distingue entre pinzamiento precoz y pinzamiento tardío. Definen el pinzamiento tardío como aquel que se produce más tarde del primer minuto de vida. El pinzamiento precoz es el que hacemos antes del minuto de vida, o nada más nacer.

La última revisión de UpToDate contempla también el concepto de pinzamiento fisiológico. Le han puesto nombre a una cosa que ya hacíamos hace tiempo: se trata de pinzar el cordón umbilical cuando haya dejado de latir. No está claro que tenga muchos más beneficios respecto al pinzamiento tardío, pero es interesante que se contemple esta diferencia, porque hay cordones umbilicales que siguen latiendo después de 10 minutos.

A lo largo de los años, se han hecho muchísimos estudios acerca de qué ventajas e inconvenientes tiene cada tipo de pinzamiento. Y en cada uno de esos estudios, el pinzamiento tardío (recordemos, más de un minuto de vida) ha mostrado numerosos beneficios:

  • Mejor adaptación a la vida extrauterina
  • Mayor volumen de glóbulos rojos en la sangre
  • Mayores depósitos de hierro durante los primeros 6 meses de vida,
  • Mejor desarrollo psicomotor en el futuro
  • Menos complicaciones en los bebés prematuros.

El único efecto adverso que se halló en algún estudio fue la posibilidad de que el bebé desarrollase ictericia. La última bibiliografía que he podido consultar, que data de 2020, desmiente que la ictericia se pueda relacionar de manera directa con el pinzamiento tardío. Parece ser que sí que aumenta los niveles de bilirrubina en sangre, pero sin aumentar la necesidad de ingresos de bebés por ese motivo.

Es importante aclarar que el pinzamiento precoz no supone riesgos directos para el bebé. Es cierto que dejará de recibir esos posibles beneficios que aporta el tardío, pero de manera directa no le provoca un daño.

La única razón que justifica que el pinzamiento sea precoz, es la necesidad de reanimar al bebé en caso de que naciera con dificultades para respirar. Eso era hasta hace poco, porque ahora ni siquiera eso es una excusa.

Ya hay estudios hechos de reanimación al bebé con el cordón intacto, con muy buenos resultados (en Reino Unido, como casi siempre, que nos llevan años de ventaja). La desventaja es que se necesita material específico para poder tener al bebé en una fuente de calor justo al lado de la mamá con todo lo necesario, y hasta la fecha no contamos con ello.

También se ha visto que puede ser perjudicial realizar un pinzamiento tardío en bebés con restricción del crecimiento intrauterino durante el embarazo (CIR). Estos bebés pueden tener ya de por sí muchos glóbulos rojos en la sangre, y hacer un pinzamiento tardío podría hacer que hubiera todavía más células en la sangre. Esto podría ser todavía peor para el bebé, por lo que es uno de los pocos casos en los que no se aconseja hacerlo

Lo cierto es que a día de hoy, en prácticamente todos los hospitales se intenta practicar el pinzamiento tardío siempre que sea posible. Pero esta es una de las cosas que puedes especificar en tu plan de parto en caso de que no estés segura de si en tu hospital es una práctica habitual.

¿Y qué pasa si quiero donar la sangre del cordón?

La donación de sangre del cordón umbilical es un gesto altruista muy generoso que tiene múltiples aplicaciones en medicina. La sangre del cordón umbilical es rica en células pluripotentes, o lo que se suele llamar “células madre”, que tienen la capacidad de convertirse en otras células para regenerar tejidos dañados.

Se usan principalmente para elaborar tratamientos para la leucemia, y también se está investigando su aplicación en otras especialidades para tratar muchas enfermedades.

Para poder donarla, necesitamos pinzar el cordón umbilical cuanto antes para poder recoger cantidad suficiente de sangre (pinzamiento precoz).

Esto en principio puede parecer contradictorio, porque por un lado se aconseja el pinzamiento tardío del cordón umbilical, pero por otro lado si quieres donar la sangre tenemos que pinzarlo cuanto antes.

Los bancos de tejidos defienden que una cosa no es incompatible con la otra, que si se esperan 30-60 segundos para pinzar el cordón, aún hay sangre suficiente para que la muestra sea satisfactoria. Lo cierto es que algunos cordones ya están casi colapsados después del primer minuto, pero es cierto que hay otros que siguen teniendo bastante sangre después de ese tiempo.

La decisión es tuya, con la información sobre los beneficios de una cosa y la otra eres tú quien elige lo que hacer con la sangre del cordón umbilical.

Tips para calmar el llanto de tu bebé

Antes que nada, es importante entender por qué lloran los bebés. Un bebé recién nacido no puede decirnos con palabras nada de lo que necesita: tengo frío, tengo calor, tengo hambre, me he hecho caca, me duele la barriga, quiero dormir, me molesta el ruido, me molesta la arruga de la sábana… Sea cual sea su necesidad, sólo pueden transmitirla llorando.

Con el tiempo iréis entendiendo a vuestro bebé y entenderéis mejor lo que trata de deciros con cada tipo de llanto. Pero hasta que lleguéis a comprenderlo, puede pasar un tiempo y hay que ir descartando las cosas mediante ensayo-error.

El llanto de un recién nacido está biológicamente pensado para hacer que los humanos adultos reaccionemos y nos sintamos mal. Literalmente te destroza por dentro. Es así precisamente para que los humanos no descuidemos a nuestras crías.

Bien, vayamos al grano. Vamos a repasar los trucos que podemos aplicar para calmar a nuestro bebé cuando está llorando. Va a depender un poco de la edad del bebé, lo que os voy a contar funciona sobre todo con bebés de menos de 3 meses.

Hambre

Parece un poco obvio, pero siempre es una de las primeras cosas que hay que descartar. Sobre todo en los primeros días/semanas del bebé, cuando todavía se está estableciendo la lactancia materna, es normal que el bebé quiera mamar sin parar y que llore para pedir el pecho.

Depende un poco de cada bebé, algunos no llegan a llorar para pedir el pecho o el biberón, sino que sólo muestran los signos precoces de hambre (se mete el puño en la boca, saca la lengua, cuando le tocas la mejilla gira la cara).

Si tu bebé se “enfada” con facilidad y en plena crisis de enfado te resulta más difícil que coja el pecho, vale la pena que intentes estar pendiente de los signos precoces de hambre y le ofrezcas la toma antes de que llegue a llorar.

El pañal

En los primeros meses los bebés son auténticas máquinas de ensuciar pañales. Pueden hacer caca prácticamente cada vez que toman pecho, especialmente los primeros días.

Algunos bebés se sienten muy pero que muy incómodos enseguida que notan su piel húmeda, y necesitan que les cambies el pañal enseguida

Sueño

Si ya has descartado las dos primeras cosas, tal vez se trate de sueño. Esta necesidad es tal vez la más difícil de valorar. A los bebés les cuesta dormirse solos, y necesitan nuestra ayuda para caer en los brazos de Morfeo. Balancearlo en nuestros brazos, cantarle, pasearle, ofrecerle algo para succionar… Todo lo que se te ocurra para bajar su nivel de estrés y ayudarle a dormir.

Ya que sale el tema, que sólo se quiera dormir en brazos es completamente normal. Lo raro es que un bebé recién nacido acepte quedarse sólo en la cuna sin más, sin reclamar la presencia de sus padres

Depende del estilo de crianza que queráis llevar a cabo, pero es importante que sepáis que al principio va a ser casi imposible que quiera dormirse solo durante largos ratos en la cuna. Es muy probable que si lo intentas ni siquiera puedas dejarlo un segundo, o que aunque se quede en la cuna sólo quiera estar un rato.

El instinto mamífero de la raza humana hace que la criatura recién nacida necesite sentir y tocar a sus padres para sentirse segura y protegida, y cada vez que se sienta solo se sentirá amenazado y necesitará contacto físico para calmarse, especialmente por la noche.

En realidad un bebé recién nacido duerme mucho más de lo que nos pensamos. De media duermen unas 12-16 horas al día (contando las siestas de 10 minutos). Así que para ellos, es una necesidad importante de cubrir.

Malestar en la barriga

El sistema digestivo del bebé es inmaduro y a veces les cuesta hacer la digestión. Algo que para nosotros es automático y no notamos para nada, al bebé le puede resultar doloroso los primeros meses.

En el momento crítico de malestar es difícil calmar ese llanto, porque en realidad les duele. Es difícil de describir, pero diría que es un llanto diferente a los demás, porque es un llanto muy agudo.

Puede ser útil intentar poner al bebé boca abajo con la barriga sobre tu mano y la cabeza sobre tu antebrazo. En esta postura le transmites el calor de tu mano, y si además le balanceas, puedes ayudar a que sus intestinos se muevan mejor y se alivie su molestia, aunque a veces no es inmediato.

Si observas que tu bebé suele tener muchos episodios de gases o malestar, intenta fijarte en si se suelen producir a la misma hora del día. Habitualmente son por la tarde/noche. Cuando hayas visto cuál es el “patrón”, intenta establecer una rutina de baño calentito y masaje en la barriga más o menos una hora antes de la hora clave, para prevenir que le pueda pasar.

Contacto piel con piel

Como he dicho antes, para los bebés, sentir la presencia de sus padres es una necesidad. Y a veces simplemente basta colocarlos sin ropa encima de nuestro pecho desnudo (con mamá o con la pareja). Oler nuestra piel, sentir nuestro calor, escuchar nuestra respiración o el latido de nuestro corazón… tal vez sea lo más parecido a volver a estar dentro del útero.

Hay bebés con más necesidad de contacto físico que otros. Si ves que tu bebé es de esos que necesita mucho contacto piel con piel, te aconsejo que te hagas con una mochila portabebés o un fular de porteo, para que te sea más cómodo tenerlo contigo y a la vez tener las manos libres.

Cuando no es hambre, ni pañal, ni sueño, ni gases.

Cuando ya has puesto en marcha las estrategias básicas y el bebé sigue llorando, a veces parece que no hay nada que hacer.

Llegados a este punto, es cuando podemos aplicar trucos que parecen “magia” pero tienen su explicación. Se trata de provocar situaciones que le recuerden al bebé cómo estaba cuando vivía dentro de la barriga de mamá, que era lo único que conocía hasta el momento. Porque a veces simplemente lloran por eso, porque están en el mundo y preferirían estar en la barriga de mamá.

Los trucos los cuenta Harvey Karp en su libro “El bebé más feliz del barrio”, pero os los resumo por aquí, añadiéndole mi toque personal después de coger en brazos a muchos bebés recién nacidos.

Contener/envolver al bebé

El bebé estaba dentro de la barriga doblado sobre sí mismo y en contacto constante con las paredes del útero. Si usamos una sábana fina o una muselina para enrollar al bebé en ella, podemos imitar esa “contención” que tenían dentro del útero.

En otras culturas hace ya cientos de años que usan los arrullos o los fulares de porteo para calmar a los bebés, así que no hemos descubierto nada nuevo.

Es importante tener en cuenta la posición del bebé a la hora de enrollarlo. Hay que intentar que sus brazos queden flexionados (nunca estirados a los lados de su cuerpo), para que sea lo más parecido posible a la posición fetal. También hay que tener cuidado de no apretar la sábana en exceso, porque puede ser peligroso.

Succión

Chupar es una de las cosas que más relaja a los bebés. Les deja fuera de combate, K.O. De hecho, muchos bebés se quedan dormidos al pecho después de pocos minutos de empezar a mamar por lo relajante que les resulta succionar.

Ahí es cuando muchas personas dicen “que usa a su madre de chupete”. Pensemos un momento en la historia de la humanidad: ¿que existió antes, la teta o el chupete? Porque más bien sería al revés: usa el chupete como si fuera la teta. Pero es cierto, muchas veces los bebés sólo encuentran el consuelo que necesitan cogiendo el pecho. Y no hay ningún problema en eso: no se está malacostumbrando, simplemente es una necesidad.

Hay que tener en cuenta que los bebés que toman pecho no deberían usar chupete hasta que la lactancia no esté establecida, ya que de ofrecérselo antes podríamos estar confundiendo al bebé.

Si la lactancia todavía no está establecida (el bebé no coge peso suficiente, hay dolor, grietas, etcétera), y necesitas un momento de respiro o quieres probar otra estrategia para calmar al bebé, puedes ofrecerle tu propio dedo (el de mamá o el de papá) para calmar esa necesidad de succión. Importantísimo que las manos estén bien limpias y las uñas cortitas.

Balanceo

Dentro del útero los bebés flotaban en el líquido amniótico, y mientras mamá caminaba, ellos rebotaban de arriba abajo.

Recordar esos rebotes también les relaja mucho. Sobre todo si es en brazos de papá o mamá, y mucho mejor si es estando de pie recorriendo el pasillo de arriba abajo. Recordad que para ellos no es un chantaje, es una necesidad. Poco a poco irá entendiendo lo difícil que es este mundo.

Los paseos en coche o en el carrito funcionan por el mismo mecanismo: por la vibración y los movimientos de lado a lado

Sujetarle en brazos de lado

Sujetar a los bebés boca arriba suele resultarles bastante incómodo e antinatural cuando están enfadados con el mundo.

A veces simplemente cambiando de postura y cogiéndoles en brazos de lado o boca abajo ayuda a que se calmen.

Los ruidos blancos

Los bebés escuchan ruidos dentro del útero a través del líquido amniótico. Son ruidos difusos e indefinidos. Hay sonidos que se emiten a una frecuencia parecida a la de esos ruidos que había dentro del útero, y se llaman ruidos blancos. El ruido de un secador, el ruido de una campana extractora de cocina, el ruido de una televisión o una radio desintonizada…

Escucharlos hace que se active en el bebé “el reflejo calmante”. Realmente se quedan pasmados con los ojos abiertos, tranquilos, y se van calmando incluso hasta quedarse dormidos.

Hay autores que dicen que no es aconsejable abusar de los ruidos blancos porque hacen que el bebé deje de llora reclamando a sus padres y se quede en “standby”, como esperando a que pase algo. Como digo, no debería ser el primer recurso que usemos, pero no es una mala idea tenerlo como as en la manga para esos días/noches complicados.

A veces bastará con una de estas cosas para calmarlo, aunque a veces tendrás que poner en práctica todos los trucos a la vez para conseguir calmarlos. Cada bebé es único y no siempre tienen las mismas necesidades, es una persona nueva en tu vida que tienes que ir conociendo.

Os dejo por aquí un vídeo de mi canal de YouTube con todo lo que os he contado
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Beber alcohol dando el pecho: ¿es seguro?

Lactancia y alcohol… Si das lactancia materna es posible que te lo hayas preguntado. ¿Puedo tomarme una copa de vino o una cervecita mientras doy pecho?

La respuesta no es un sí ni un no rotundo, hay matices.

En realidad el consumo de alcohol en la población general ya está de por sí desaconsejado. Lejos queda ya ese argumentario de médico de la vieja escuela que todavía dice que «tomarse una copita de vino al día es saludable». Hoy en día tenemos suficientes estudios en la mano para decir que los supuestos beneficios que se le atribuyen a alguna sustancias antioxidantes que puede contener el vino, no superan los perjuicios provocados por el alcohol.

Por lo tanto ahí tenemos el primer argumento en contra de beber alcohol, también durante la lactancia.

Pero seguramente si das el pecho lo que te preocupa es que el alcohol pase a la leche. Pues en eso sí que puedo deciros que SÍ, el alcohol pasa a la leche materna, alcanza la misma concentración que en la sangre, y tarda bastante en desaparecer de ella.

Antes de seguir con el post, te aconsejo que añadas esta página web a tu sección de «Favoritos»: e-lactancia.org. Es la página web por excelencia para consultar si la lactancia es compatible con cualquier sustancia, medicamento, infusión, tratamiento, etcétera. Siendo claros, es la página de referencia para nosotros, los profesionales. Os podéis fiar al 100%

Cuando buscamos «alcohol» en e-lactancia, nos aparece lo siguiente:

Ups, parece que beber dando pecho no es recomendable

Consecuencias del alcohol en el bebé

El alcohol se absorbe rápidamente por el sistema digestivo y pasa a la sangre, y de ahí a la leche materna. Si el bebé toma pecho, puede sufrir algún efecto derivado del consumo indirecto de alcohol

Los más habituales son: somnolencia, letargo, irritabilidad, y en algunos casos de consumo excesivo, incluso puede llegar a provocarle un estado de coma al bebé.

De manera indirecta, también sabemos que el alcohol puede alterar el estado de sueño de los padres, así que la Asociación Española de Pediatría (AEPED) también desaconseja dormir con el bebé en la misma cama si se ha consumido alcohol.

Los medicamentos…

No sólo las bebidas que conocemos como alcohólicas tienen alcohol. También hay algunos medicamentos que llevan alcohol entre sus ingredientes, o incluso productos para la piel.

En el caso de los medicamentos, hay que tener cuidado y leer bien la lista de ingredientes, y en caso de que contengan alcohol, tomar las mismas medidas que con una bebida alcohólica (lo veréis más abajo). Suelen encontarse sobre todo en algunos jarabes.

En el caso de cremas o lociones con alcohol, en principio no son peligrosas porque el alcohol se evapora casi enseguida y a la piel no le da tiempo de absorberlo.

¿Y la cerveza? ¿Aumenta la producción de leche?

Aquí rompemos otro famoso y peligroso mito de la sabiduría popular: NO, la cerveza no aumenta la producción de leche. De hecho, no hay ningún alimento que haya demostrado que aumente ni que disminuya la producción de leche (Mennella 1993-2001, Comité Lactancia Materna AEP 2012)

Es más, el alcohol en general hace que disminuya la prolactina y la oxitocina, dos hormonas imprescindibles para la producción y la salida de la leche. Así que es más bien al revés, el consumo de cerveza (o de cualquier tipo de bebida alcohólica), puede disminuir la producción de leche hasta en un 25% (¡ahí es nada!)

En cuanto a la cerveza sin alcohol (la 0,0%), sí que parece contener algunos antioxidantes que pueden ser beneficiosos al no contener alcohol (No perdamos de vista que la mejor manera de consumir antioxidantes es una dieta rica en frutas y verduras), aunque tampoco afectan a la cantidad de leche. Este tipo de cerveza sí que sería segura para la lactancia.

Entonces, ¿ni una copita?

Nuestro mensaje como profesionales sanitarios siempre es el de intentar evitar el consumo de alcohol en general, no sólo en las madres que dan el pecho. Pero vivimos en el mundo real y sabemos que de hecho en España se consumen muchas bebidas alcohólicas, así que nuestro papel muchas veces es el de disminuir los riesgos: en este caso, se trata de esperar un tiempo prudencial después de consumir alcohol para darle tiempo a que desaparezca de la leche.

Existe una tabla que mide el tiempo que tarda en desaparecer el alcohol de la leche materna según la cantidad que se consume y el peso de la madre. Cuanto menos pesa la madre, más tarda el alcohol en eliminarse. Os la pongo por aquí para que la podáis consultar:

Tabla que relaciona el consumo de alcohol con el peso de la mujer y tiempo necesario para que se elimine de la leche

En una mujer que pese unos 60kg, una sola copa de alcohol puede tardar más de 2 horas y 20 minutos en eliminarse, y dos copas casi 5 horas. Parece un montón, ¿verdad?

Lo ideal sería ofrecerle el pecho al bebé justo antes de consumir alcohol, e intentar evitar ofrecérselo de nuevo hasta que no haya pasado el tiempo necesario. Una vez pasado ese tiempo, puedes darle pecho sin problema, ya que el alcohol ha desaparecido por completo: no es necesario desechar esa leche.

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Los primeros síntomas de embarazo

No es fácil enumerar cuáles son los primeros síntomas del embarazo, porque lo cierto es que cada mujer lo siente de una manera diferente. Pero sabemos que hay algunos que se repiten con más frecuencia que otros, y es lo que os vengo a contar en el post de hoy.

Puedes saber que estás embarazada observando diferentes signos. Los únicos fiables son las pruebas diagnósticas que seguramente ya conocéis: el test de embarazo en orina (la que puedes comprar en la farmacia es suficiente), o una ecografía donde visualicemos directamente al feto. Aunque ojo, por ecografía no se ve desde el minuto 1, porque es demasiado pequeño.

Después existen infinidad de cosas que podemos sentir desde las primeras semanas de embarazo, algunas mujeres más que otras:

Las náuseas y los vómitos

Sobre todo matutinos. Parece que están provocados por el efecto de las hormonas del embarazo (en especial la beta-HCG), las digestiones más lentas y también por la tendencia a tener niveles bajos de azúcar en sangre.

Se les puede poner remedio intentando comer más a menudo (comer algo alivia las náuseas), tomando infusiones o capsulas de jengibre, e intentando no beber demasiado líquido. Tener algo para picar en la mesita de noche para comer algo justo antes de levantarte, es una buena idea para paliar los vómitos a primera hora de la mañana. No suelen durar más allá de los tres primeros meses, pero alguna mujer continúa teniéndolos durante todo el embarazo.

Os dejo por aquí algunos enlaces de preparados de jengibre especialmente pensados para el embarazo, por si os animáis a probarlos, aunque también podéis utilizar el jengibre de manera natural si os gusta el sabor:

Si queréis saber más sobre las náuseas y los vómitos en el embarazo, aquí tenéis un vídeo

Sensibilidad a los olores y a los sabores fuertes

Va un poco relacionado con lo anterior, pero parece ser que la mujer durante el embarazo tiene un olfato especialmente sensible, y algunos olores pueden resultar mucho más desagradables de lo habitual (perfumes, comida, etcétera). También hay algunas mujeres que sienten rechazo hacia algún alimento que antes comían normalmente, o deseo de comer algo que no era habitual en ellas.

Orinar muy a menudo

Pero muy muy a menudo. Y esta es una de las cosas que se nota antes. Se produce porque aumenta la cantidad de sangre que se filtra a través de los riñones y hace que se genere más orina.

Sensibilidad en los pechos

A veces es incluso doloroso. Desde el principio del embarazo las mamas pueden estar inflamadas y endurecidas. Este es uno de esos síntomas que se puede confundir con los días antes de la menstruación, y es culpa de una hormona llamada progesterona.

Tensión baja

El ajuste en la distribución de la sangre que se produce por el embarazo, hace que tengamos tendencia a tener bajadas de tensión. Es fácil marearse en lugares donde haga mucha calor o haya mucha gente, o al levantarse demasiado rápido de la silla o de la cama.

Cansancio

El cambio hormonal repentino, la tendencia a tener el azúcar y la tensión bajas, los cambios en el sueño… Suelen hacer que en general te encuentres muy cansada los primeros meses de embarazo. Es normal tener mucho sueño estando embarazada, incluso de día, aunque algunas mujeres también experimentan insomnio. Habitualmente en el segundo trimestre se recupera la energía habitual y disminuye ese cansancio.

Cambios en el humor

No siempre ocurre en la misma medida, pero una gran mayoría de mujeres reconocen sentirse más sensibles o irritables en el embarazo, y casi siempre desde las primeras semanas.

Es una época en la que se avecinan muchos cambios y reajustes en nuestra vida, y eso puede afectar a nuestro estado de ánimo.

Aumento del flujo vaginal

No siempre se aprecia desde el primer trimestre, pero en algún momento es posible que notes que produces más flujo de lo habitual. Entre otras cosas, parece que tiene la misión de protegerte ante posibles infecciones vaginales.

Cambios en el color de la piel

Esto ocurre con el embarazo más avanzado, pero puedes notar cómo algunas partes del cuerpo se vuelven más oscuras que antes. Esto es porque el embarazo activa los melanocitos que hay en nuestra piel, que captan la luz y le dan ese color más oscuro: en las ingles, los genitales, las axilas, la zona del labio superior… También pueden aparecer más manchas, sobre todo en la cara.

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