calostro

Extracción prenatal de calostro

A partir de las 16 semanas de embarazo, las glándulas mamarias ya empiezan a ponerse en marcha y a producir calostro. 

No siempre se nota de manera evidente, ni todas las mujeres llegan a ver gotas de leche saliendo espontáneamente. Pero haberlo, haylo, sólo hay que saber cómo sacarlo.

La cantidad de calostro que podamos extraer varía mucho de una mujer a otra, y en los estudios se ha observado que la cantidad de calostro que se extrae durante el embarazo no tiene ninguna relación con la cantidad de leche que la mujer vaya a tener después del parto ni es un factor predictivo de cómo va a ir la lactancia.

En algunos casos puede ser una buena idea extraer una pequeña cantidad de este calostro y guardarlo para dárselo al bebé nada más nacer. Tener a mano este calostro nos puede sacar de algunos apuros cuando hay dificultades con la lactancia. Se sabe que de media las mujeres son capaces de extraerse unos 5ml mediante la extracción prenatal de calostro.

En qué casos está recomendado realizar la extracción prenatal de calostro

No es necesario que todas las mujeres hagan extracción prenatal de calostro. No es mala idea tenerlo a mano por si acaso, pero en realidad lo recomendamos en algunos casos muy concretos.

  • Madre con diabetes gestacional
  • Bebés con un peso elevado
  • Bebés con bajo peso o restricción de crecimiento
  • Cesárea programada
  • Diagnóstico durante el embarazo de enfermedad en el bebé que dificulte la lactancia: labio leporino, fisura palatina, enfermedades cardíacas o neurológicas…
  • Separación prevista de bebé y mamá tras el parto por cualquier razón (enfermedad del bebé, enfermedad de la mamá, etc)

Cuándo se recomienda empezar con la extracción prenatal de calostro

En caso de que esté indicado, se recomienda empezar con la extracción prenatal de calostro a partir de la semana 37, y no antes.

Se sabe que al estimular los pezones y extraer el calostro, se producen pequeñas cantidades de oxitocina. Esta oxitocina puede producir algunas contracciones uterinas. No van a ser ni mucho menos contracciones de parto, pero es posible que notes que la tripa se pone dura.

Es por este motivo que no se recomienda realizar la extracción prenatal de calostro antes de la semana 37, y tampoco se recomienda realizarla en caso de amenaza de parto prematuro, placenta previa o alguna condición que contraindique un parto vaginal.

Cómo realizar la extracción prenatal de calostro

Para realizarla vamos a necesitar una cuchara sopera y jeringas de insulina. Existen recipientes especiales para recoger el calostro, pero con la cuchara es suficiente. También hay jeringas de 1ml especiales para alimentar a recién nacidos y para recoger el calostro (son de color morado), pero suelen ser de uso hospitalario.

La técnica que se recomienda para realizar la extracción prenatal de calostro es la técnica Marmet. Es lo más parecido a intentar extraer leche de cualquier otro animal mamífero. También sirve esta técnica para extraer calostro o leche después del parto de forma manual.

Es importante no esperar grandes cantidades de leche realizando esta técnica. El calostro sale gota a gota.

Se recomienda que antes de empezar con la extracción, realicemos un masaje en forma de círculo por todo el pecho, en dirección hacia el pezón, para ayudar a que el calostro se empiece a movilizar hacia los conductos. También puede ser de ayuda aplicar algo de calor en el pecho.

Es importante no frustrarse, no es una técnica fácil. Las primeras veces es posible que no consigas sacar apenas nada. Se trata de insistir y practicar.

calostro

Técnica Marmet 

  • Con la mano en forma de C, y los dedos colocados lejos de la areola. Primero apretar el pecho hacia las costillas.
  • Sin dejar de apretar, juntar los dedos entre sí, “pellizcando” el pecho
  • Sujetar el pellizco de pecho que hemos cogido y estirarlo hacia fuera.
  • Ir cambiando la zona de apoyo

tecnica marmet

Las gotas que vayan saliendo, las podemos recoger con una cuchara sopera. Cuando la cuchara esté llena, sorbemos el calostro con la jeringa. Repetimos la operación hasta que llenemos la jeringa. Cada jeringa es 1ml de calostro.

Parece muy poca cantidad pero, cada gota de tu calostro es oro para tu bebé.

Tanto si es durante el embarazo como los primeros días después del parto, no se aconseja utilizar el sacaleches como primera opción para obtener calostro. El sacaleches está pensado para extraer leche cuando ya hay más cantidad y sale con más facilidad.

Cómo conservar el calostro

Una vez hayamos obtenido la o las jeringas de calostro, es importante refrigerarlas enseguida. Como no vamos a utilizarlo en breve, lo mejor es congelarlas directamente dentro de una bolsita de plástico.

Si guardas muchas jeringas, apunta el día y la hora en el que te las extraes para ir descongelándolas por orden.

El calostro dura en el congelador una 2-3 semanas. Una vez se ha descongelado, el calostro debe ser utilizado dentro de las 24 horas siguientes. 

Pregunta en tu paritorio de referencia si puedes llevar tu calostro allí y te lo pueden guardar en su congelador para no perder la cadena del frío. Si no es posible, es importante que lo lleves e una nevera con una plaquita de hielo para que aguante lo máximo posible.

Para ofrecérselo al bebé, es suficiente con que esté a temperatura ambiente. Con aplicar un poco de calor de las propias manos basta. Nunca calientes el calostro ni la leche materna en el microondas.

sinomas en ell primer trimestre de embarazo

Síntomas en el primer trimestre de embarazo

Los síntomas en el trimestre de embarazo son de lo más variado y pueden cambiar mucho de una mujer a otra, y de un embarazo a otro.

No todas las mujeres perciben todos estos síntomas ni de la misma manera. La mayoría de ellos tienen que ver con el aumento progresivo de las hormonas que se encargan de mantener el embarazo, en especial la beta-HCG (hormona gonadotropina corinónica humana).

Náuseas

Tal vez este sea el más conocido y el más temido de los síntomas en el primer trimestre de embarazo. Pueden darse por varios motivos.

Por un lado, en el embarazo se sufren cambios en el metabolismo que hacen que la mujer sea más susceptible a tener bajadas de azúcar. En un principio esto provoca hambre, pero si esa bajada de azúcar no se resuelve, puede provocar náuseas. Cuanto más vacío está el estómago, más náuseas puedes tener. Por eso, para prevenirlas es importante comer algo enseguida que tengas hambre, para evitar que siga bajando el azúcar.

Este mecanismo también explica el origen de las náuseas matutinas. Desde que cenas por la noche hasta que te levantas por la mañana y desayunas, pasan muchas horas. Esto hace que sea más probable que te baje el azúcar y tengas más náuseas al levantarte.

El aumento de progesterona provoca un enlentecimiento en los movimientos del estómago y de los intestinos. Esto puede producir una sensación de “plenitud”, de pesadez… O de que incluso al comer te sientes llena enseguida. Esta sensación también puede contribuir a empeorar las náuseas.

Por otro lado, la propia beta-HCG también puede provocar náuseas y vómitos, aunque aún no sepamos muy bien cómo funciona ese mecanismo.

Como anécdota, sabemos que los embarazos de niñas producen más náuseas y vómitos que los de los niños.

Tips para las náuseas

Si tienes náuseas por las mañanas, te aconsejo probar a tener en tu mesita de noche una bolsita con galletas saladas, picos de pan o frutos secos (a ser posible algo saludable), para que te comas uno o dos antes de poner un pie en el suelo.

También puedes probar a hacer un resopón (un pequeño tentempié) antes de irte a dormir si cenas muy pronto, para que pasen menos horas con el estómago vacío entre la cena y el desayuno.

Aunque suena muy típico, lo que mejor funciona es repartir las comidas a lo largo del día en pequeñas cantidades y de manera frecuente, evitando comidas copiosas y los largos periodos de ayuno. Esto evita las bajadas de azúcar y la sensación de plenitud excesiva.

En el momento en el que sientes náuseas, es mejor no ingerir mucho líquido. Esto puede hacer que sientas el estómago lleno y empeore las náuseas. Por lo tanto, es mejor tomar alimentos sólidos y fríos.

También es importante evitar los alimentos picantes, especiados y muy grasos. Así como los alimentos con olores muy fuertes.

Como remedio natural y casero, parece ser que el jengibre puede ayudar a disminuir las náuseas. Se usa habitualmente para prevenir los mareos en el coche o en el barco, y parece que también es útil para este síntoma en el embarazo. Lo puedes tomar como más te apetezca: al natural, en infusión, añadiéndolo como condimento a tus platos o ensaladas, en galletas y en refrescos (aunque estas dos últimas no sean la opción más saludable). Ten en cuenta que el sabor del jengibre es un poco peculiar.

Sistema digestivo

Hablando de las digestiones, el embarazo también cambia nuestro tránsito intestinal. Tal vez no es algo que vayas a notar desde el principio, pero hay mujeres que enseguida perciben el cambio.

Lo más habitual es que por la acción de la progesterona, que hemos dicho que enlentece los movimientos del estómago y de los intestinos, las embarazadas tengan estreñimiento. Ya sea en forma de ir menos veces al baño, o de que las veces que vayas te cueste más.

Sabiendo que esto es algo habitual, es importante ponerle remedio cuanto antes. Intenta que en todas tus comidas estén presentes las frutas y las verduras frescas, hidrátate bien e intenta que los hidratos de carbono que consumas sean integrales.

Dolor abdominal

Aunque no sea de los más típicos, muchas mujeres describen un dolor tipo menstruación como uno de los síntomas en el primer trimestre de embarazo.

Puede parecer incluso peligroso, pero es algo normal que no os tiene preocupar. Puede ser un dolor sordo y leve, que viene de vez en cuando sin más, o un dolor tipo pinchazo en el pubis o en un costado que puede ser bastante molesto.

El dolor tipo pinchazo suele producirse con los cambios de posición, cuando estás en movimiento o cuando llevas mucho rato de pie. Se debe al estiramiento de los músculos que tiene lugar por el crecimiento del útero, que empuja los ligamentos que tiene alrededor y se “quejan” con el movimiento.

En principio estos tipos de dolor son normales. Sólo nos debería preocupar si es un dolor muy intenso que no cede con el reposo, los cambios de postura o con la toma de analgésico (recuerda que el paracetamol es compatible con el embarazo).

Mamas

El desarrollo de la mama se queda “en pausa” en la adolescencia. Y se vuelve a reiniciar durante el embarazo, para hacer que realice su función: alimentar al futuro bebé.

Al principio del embarazo notarás que el pecho está más sensible, inflamado y endurecido. Puede ser especialmente molesta la sensibilidad en los pezones. Este es uno de los síntomas en el primer trimestre de embarazo que a veces se puede confundir con el síndrome premenstrual.

Más adelante seguirá cambiando: aumentará de tamaño, la areola se hará más oscura, y tal vez el pezón también cambie de forma.

Para evitar las molestias por la sensibilidad en los pechos, te puede ayudar utilizar sujetadores que no te aprieten en exceso, pero te sujeten bien. Ten en cuenta que, al aumentar de tamaño, es posible que necesites comprar alguna talla más de sujetador de la que sueles utilizar habitualmente.

Cambios en el sistema cardiovascular

Ya desde el principio, el embarazo produce cambios en nuestro corazón. Aunque no sea uno de los síntomas del primer trimestre de embarazo más importantes, sabemos que el corazón va más rápido y bombea más sangre. Nuestro cuerpo tiene que tener en circulación nuestra sangre y la del bebé, y por eso trabaja más.

También aumenta la cantidad de sangre que fluye por nuestras venas, especialmente el agua. Esto puede provocar una “anemia por dilución”, porque aumenta la cantidad de agua, pero no la de las células de la sangre.

Este aumento de la circulación y del agua que viaja por nuestra sangre, también hace que tengamos la necesidad de orinar más a menudo. Nuestros riñones tienen que trabajar para filtrar nuestra sangre y también la del bebé.

En el primer trimestre es habitual tener la tensión baja. Esto se puede traducir en mareos o sensación de debilidad. Por eso es importante evitar levantarse muy rápido y no frecuentar lugares donde haga mucho calor. En el segundo y en el tercero tiende a normalizarse.

Cambios en el sueño

Este es un síntoma del primer trimestre de embarazo muy variable de una mujer a otra. De hecho, es tan normal que se produzca una somnolencia excesiva como que se tenga insomnio.

Lo más habitual al principio del embarazo es sentirse cansada y con mucho sueño a todas horas. El cuerpo te pide reposo y que bajes un poco el ritmo de tu vida, en parte por culpa del cóctel hormonal.

Pero hay algunas mujeres que, a pesar de sentirse cansadas, duermen muy mal desde el principio. Es cierto que, en algún momento del embarazo, tu cerebro va a cambiar y va a empezar a adaptarse a otro ritmo de sueño diferente, para amoldarte a los despertares nocturnos del bebé.

Desde luego, también influirá en tu sueño la creciente necesidad de levantarte para ir al baño más de una vez durante la noche.

Consejos para mejorar tu sueño

  • Si ya desde el principio te está costando dormir bien, prueba alguna de estas cosas:
  • Evitar el sueño diurno: las siestas
  • Evitar los estimulantes (té, café, chocolate, coca cola), especialmente por la tarde
  • Evitar beber mucho líquido justo antes de ir a dormir para evitar los viajes al baño durante la noche
  • Tratar de no usar pantallas justo antes de ir a dormir (ordenador, Tablet, móvil, TV…)
  • Poner en práctica algún recurso de relajación: meditación, respiración…
  • Hacer deporte y mantenerte activa durante el día

Emociones en el primer trimestre de embarazo

Este tal vez sea de los síntomas del primer trimestre de embarazo más variables entre mujeres que hay. Pero no se puede negar que hay algo que cambia en tus sentimientos.

Seguramente ya desde el principio te habrás dado cuenta de que estar embarazada no es tan bonito ni tan ideal como lo pintan en redes sociales, prensa, series o películas. Estar embarazada tiene cosas malas, y es importante hacerse a la idea de que va a ser así. Más de una vez se te pasarán por la cabeza pensamientos negativos, y sentirás que estás harta del embarazo. No te culpabilices por sentirte así, el problema son las expectativas que tenemos.

Recibir y asumir la noticia de que estás embarazada y vas a formar una familia ya es algo chocante, incluso si estabas buscando el embarazo. De repente te cae encima un jarro de responsabilidad, y no siempre es una noticia fácil de digerir.

Al principio del embarazo pueden convivir sentimientos encontrados. Por ejemplo, por un lado, la alegría de la buena noticia de tener un bebé y por otro lado el miedo a lo desconocido. Esto a veces puede hacer que no sepas cómo sentirte.

Los sentimientos que afloren en el primer trimestre también se ven muy ligados al hecho de que el embarazo haya sido planificado o no. La sorpresa de la noticia puede generar incluso sentimientos de rechazo hacia el embarazo. Es importante no culpabilizarse si aparecen esos sentimientos negativos hacia el embarazo o hacia el bebé, porque forma parte del proceso normal de asimilación. Tienes muchos meses para hacerte a la idea y generar vínculo con el futuro bebé.

Es posible que notes que estás más sensible en general, o más irascible de lo normal. Literalmente, una montaña rusa de emociones. Es importante que tu pareja y la gente más cercana sepa que te puede ocurrir, para comprenderte y no tomarse tus reacciones como algo personal.

La incertidumbre de las primeras semanas también nos puede jugar malas pasadas. En un embarazo normal, lo más habitual es que no te hagan una ecografía hasta las 12 semanas aproximadamente. Hasta entonces, saber que todo está bien es una especie de “acto de fe” que no te queda más remedio que hacer.

Las primeras semanas están sembradas de dudas y de miedos, por no saber muy bien qué hacer y por la posibilidad de perder el embarazo, que sabemos que siempre es más probable en el primer trimestre. En este sentido, os aconsejo que no enfoquéis vuestros pensamientos en todo lo malo que pueda pasar. Lo mejor es dejarse llevar y confiar en que tu cuerpo sabe hacerlo. Tenemos que quitarnos de la cabeza la idea de que un aborto puede ser por nuestra culpa, o por algo que nosotras hagamos. Hoy en día se sabe que los abortos prácticamente no se pueden prevenir (salvo que se produzcan por enfermedades concretas), y que no dependen de tu actividad física, ni de tu estado emocional. Dicho en pocas palabras: si tiene que ir bien, irá bien.

 

Sesión de preparación al parto: ejercicio físico. Isquiotibiales y cuadriceps.

En este vídeo tenéis otra sesión completa de ejercicios para prepararos para el parto.

Como ya os conté en la sesión anterior, son ejercicios enfocados a trabajar los grupos musculares que están implicados en los movimientos de la pelvis, y que deben estar fortalecidos para el día del parto. En esta sesión en concreto, nos centramos en los iquiotibiales y los cuádriceps.

No te aconsejo que realices esta sesión si no realizas habitualmente ejercicio, o si es la primera vez que vas a hacer ejercicios de este tipo en el embarazo.

Recuerda que…

Está contraindicado hacer ejercicio en el embarazo en caso de:

  • Riesgo de parto prematuro
  • Sangrado persistente inexplicado
  • Placenta previa después de semana 28
  • Preeclampsia
  • Incompetencia cervical
  • Restricción de crecimiento intrauterino
  • Embarazo múltiple a partir de 28 semanas
  • Diabetes tipo I
  • Hipertensión
  • Enfermedad tiroidea descontrolada
  • Enfermedad cardiovascular severa

Deberías detener el ejercicio en caso de:

  • Dolor en el pecho o sensación de falta de aire
  • Sangrado vaginal
  • Aparición de contracciones regulares y dolorosas (aproximadamente 8 en una hora)
  • Rotura de la bolsa de las aguas
  • Sensación de mareo o debilidad

Sesión de preparación al parto: ejercicio físico

En este vídeo tenéis una sesión completa de ejercicios para prepararos para el parto.

Son ejercicios enfocados a trabajar los grupos musculares que están implicados en los movimientos de la pelvis, y que deben estar fortalecidos para el día del parto.

No te aconsejo que realices esta sesión si no realizas habitualmente ejercicio, o si es la primera vez que vas a hacer ejercicios de este tipo en el embarazo.

Está contraindicado hacer ejercicio en el embarazo en caso de:

  • Riesgo de parto prematuro
  • Sangrado persistente inexplicado
  • Placenta previa después de semana 28
  • Preeclampsia
  • Incompetencia cervical
  • Restricción de crecimiento intrauterino
  • Embarazo múltiple a partir de 28 semanas
  • Diabetes tipo I
  • Hipertensión
  • Enfermedad tiroidea descontrolada
  • Enfermedad cardiovascular severa

Deberías detener el ejercicio en caso de:

  • Dolor en el pecho o sensación de falta de aire
  • Sangrado vaginal
  • Aparición de contracciones regulares y dolorosas (aproximadamente 8 en una hora)
  • Rotura de la bolsa de las aguas
  • Sensación de mareo o debilidad

Ejercicios para estirar la espalda

En este vídeo os muestro algunos ejercicios para estirar los músculos de la espalda que os pueden ayudar a aliviar molestias que se suelen producir en el embarazo, especialmente en la zona lumbar.

Intenta mantener cada posición durante 20 segundos, y si el cuerpo te lo permite y no hay dolor, profundizar un poco más el estiramiento progresivamente.

Como es lógico, si alguno de estos ejercicios te produce dolor, no lo debes realizar.

Si ya estás en el último trimestre y te mareas al estar tumbada boca arriba, evita los ejercicios en esta posición.

Ejercicios con Fitball para el embarazo

En este vídeo tenéis unos ejercicios con la pelota que se pueden hacer durante el embarazo.

Por un lado veremos la correcta posición sobre el fitball y practicaremos la respiración con activación del abdomen, que es útil para realizar cualquier ejercicio. Recuerda siempre la regla de la E: Exhalar en el Esfuerzo.

Por otro lado también veréis algunos ejercicios muy sencillos de movilidad pélvica, pero que son importantes para irlos integrando en vuestra rutina de ejercicio físico, porque os servirán para el día del parto.

Y también os dejo como extra un par de ejercicios de movilidad lumbopélvica para aliviar molestias en las lumbares, que os pueden servir para el embarazo, y también para el parto si el dolor de las contracciones se refleja más en la espalda.

¡Espero que os guste!

Posiciones para el parto

La posición que tradicionalmente tenemos en mente cuando pensamos en una mujer pariendo, es la típica posición “ginecológica”: la mujer tumbada, con las piernas separadas, levantadas y apoyadas sobre dos perneras.

Si echamos la vista atrás, esta es una postura relativamente moderna. Esta posición se llama “litotomía”, y se empezó a utilizar cuando las mujeres empezaron a parir en los hospitales donde eran atendidas por obstetras, que las colocaban así para que les resultase más cómodo “manejar” el parto.

Pero antes de que el parto empezase a ser atendido en los hospitales, las mujeres parían en su casa, en la posición que les resultaba más cómoda, en la que el cuerpo les pedía. Y no siempre les resultaba cómodo parir tumbadas en la cama.

Parece lógico pensar, de hecho, que el cuerpo te pide una postura más vertical, como por ejemplo de pie. Y así lo demuestra la evidencia científica: las posturas verticales favorecen el avance de la dilatación y también el expulsivo.

Otro factor que ha influido mucho en la posición que adoptan las mujeres para parir, es el uso de la analgesia epidural. Aunque la idea de la epidural es que disminuya el dolor de las contracciones sin llegar a dejarte “dormida” del todo, a veces es difícil encontrar el equilibrio, y por desgracia la mayoría de veces es complicado no tener dolor y a la vez poder moverte. Y eso dificulta bastante el poder adoptar diferentes posturas.

Aun así, incluso dentro de la cama del paritorio podemos hacer muchas cosas para ayudarte a cambiar de posición y moverte.

Existen multitud de posiciones que podemos adoptar según el momento del parto en el que nos encontremos, y según cómo el bebé está colocado. Os voy a explicar una serie de recomendaciones generales para que os hagáis una idea de cómo os podéis colocar para ayudar a que el parto avance mejor y también disminuir el dolor.

Posturas para la dilatación

Mientras estamos en la fase de dilatación, resumiendo mucho mucho, el cuello del útero se va abriendo progresivamente y la cabeza del bebé tiene que orientarse en una posición correcta para más adelante bajar por la pelvis.

Más que adoptar una posición fija, es muy importante moverse durante esta etapa. Movernos hace que vayamos ampliando los diámetros de la pelvis de diferentes maneras, y ayudamos a que el bebé vaya haciendo los movimientos que necesita para colocarse bien.

Durante esta etapa nos van a favorecer las posiciones que permitan relajar la espalda y evitar los apoyos en la pelvis, especialmente en la parte alta del sacro.

Algunos ejemplos son:

Sentada (posición de sastre)
Cuadrupedia (a cuatro patas)
De pie
Sentada en la pelota
(fuente: matertraining.com)

En cualquiera de estas posturas, es importante ir realizando movimientos, especialmente durante la contracción, para ayudar a que el bebé se mueva y se coloque, además que te ayudará a aliviar el dolor. También es fundamental focalizar la atención en la respiración y tratar de estar relajada a pesar de las molestias, ya que la contracción necesita que nuestro cuerpo no esté tenso para conseguir que el cuello del útero se vaya dilatando.

Posturas para el expulsivo

Cuando ya hemos alcanzado los 10cm de dilatación, la idea es que el bebé empiece a bajar por la pelvis. Lo va a hacer gracias a tus contracciones que le empujan hacia abajo, y a la fuerza de tus pujos.

La pelvis no es totalmente recta, tiene forma de tobogán. Así que el bebé tiene que irse adaptando a ese tobogán haciendo movimientos de rotación y flexión a través de él.

Una vez más, las posiciones que adoptemos pueden ayudar al bebé a bajar por ese tobogán más fácilmente.

Para facilitar esta fase, algunas de las posiciones que podemos adoptar son estas (entre muchas otras):

De cuclillas
De lado
Suspensión
(fuente: matertraining.com)
Cuadrupedia
De rodillas
De pie

Estos son sólo algunos ejemplos de posiciones que os pueden ayudar en el momento del expulsivo. Aunque no lo parezca, muchas de estas se pueden adoptar incluso en la cama y con la epidural: de lado, de rodillas, sentada, a cuatro patas, de cuclillas…

Como veis, ninguna de las que os estoy aconsejando es la famosa posición de litotomía. Y es que en principio no es una postura que favorezca el descenso y la rotación del bebé, porque en esa posición el sacro está completamente bloqueado por la cama. Pero es cierto que en mujeres que tienen las piernas completamente dormidas, a veces es complicado adoptar otra posición.

También es cierto que hay algunos profesionales que no saben atender partos de otra manera, porque sólo les enseñaron a asistirlos así. Acompañar partos en otras posturas les resulta incómodo o les produce inseguridad, y por eso lo evitan.

Pero acordaos de que la última palabra la tenéis vosotras, porque es vuestro parto y tenéis derecho a decidir. Así que si no hay ninguna contraindicación ni ninguna prisa, sois vosotras quienes elegís en qué postura parir

La preeclampsia en el embarazo.

La preeclampsia es una patología que ocurre más allá de las 20 semanas de embarazo, y consiste en el aumento de la tensión arterial por encima de 140/90, acompañada de presencia de proteínas en la orina.

Se produce por una alteración de los mecanismos que regulan el tono de los vasos sanguíneos, que acaba provocando que se vuelvan más estrechos, lo que llamamos “vasoconstricción”. Esto se traduce en el aumento de la presión arterial, y lo que nos preocupa más aún, en la disminución del paso de la sangre hacia la placenta y hacia el bebé.

La preeclampsia también altera la coagulación de la sangre, que ya de por sí está alterada por el hecho de estar embarazada.

La causa de la preeclampsia todavía no se conoce al 100%, pero parece ser que tiene que ver con una mala implantación de la placenta al inicio del embarazo junto con algún factor de riesgo (déficits de nutrientes, factores genéticos…).

Se sabe que tienen más riesgo de padecer preeclampsia las mujeres que tengan:

  • Su primer embarazo
  • Periodo entre embarazos de más de 10 años
  • Edades extremas (muy joven o muy mayor)
  • Raza negra. También tienen más riesgo de hipertensión de por sí, sin estar embarazadas.
  • Déficit de nutrientes: calcio, cinc, selenio.
  • Tabaquismo
  • Embarazo con una nueva pareja. Parece que tiene que ver con el tiempo de exposición al semen de la pareja (cuanto menos tiempo de exposición, más riesgo de preeclampsia).
  • Antecedentes familiares de hipertensión en el embarazo
  • Bajo peso al nacer de la mujer
  • Embarazo de gemelos
  • Infección de orina
  • Malformaciones genéticas, anomalías cromosómicas
  • Mola hidiatiforme
  • Enfermedades previas que aumenten el riesgo cardiovascular: diabetes, obesidad, hipertensión, enfermedad renal, colesterol, enfermedades de los vasos, déficit de folatos, síndrome antifosfolípido, enfermedades autoinmunes, trombofilias.

Esto no quiere decir que las mujeres que tengan alguno de estos factores vayan a tener una preeclampsia al 100%, pero se sabe que entre las mujeres que la han padecido, era frecuente presentar alguno de ellos.

Qué riesgos tiene la preeclampsia

Como hemos comentado, el principal efecto que produce es la «vasoconstricción» de las arterias, y eso también incluye las arterias que llegan a la placenta. Por lo tanto, puede disminuir la cantidad de sangre, oxígeno y nutrientes que le llegan al bebé.

Por eso en caso de padecer una preeclampsia, siempre vamos a estar muy pendientes de los parámetros que nos dicen cómo está llegando la sangre al bebé, y según cómo estén de alterados nos van indicar la actitud a seguir.

Por otro lado, cuando se complica también nos preocupa el estado de salud de la madre. Cuando las arterias se estrechan…

Síntomas de la preeclampsia

Los síntomas más frecuentes que produce la preeclampsia son:

Como hemos comentado, el primero y más importante es la tensión arterial elevada por encima de 140/90. Es importante que se mida mientras se está sentada, habiendo hecho reposo durante al menos 15 minutos, y con un tensiómetro de brazo.

Hinchazón en manos y pies: este síntoma es poco fiable porque el embarazo de por sí produce problemas de circulación y puede hacer que se te hinchen las manos o los pies sin necesidad de que sea una preeclampsia. Los edemas nos pueden llamar la atención cuando aparezcan de forma brusca, supongan un aumento de más de 1kg por semana, se concentren en las manos o en la cara y estén presentes ya por la mañana.

Dolor de cabeza que se concentra en la frente y no cede con analgésicos como el paracetamol

Visión borrosa, visión doble, visión de estrellitas o moscas, o incluso pérdida de la vista

Dolor punzante en la boca del estómago (no confundir con acidez).

Se puede prevenir la preeclampsia

Aunque no lo parece, hoy en día sabemos que la preeclampsia se puede prevenir. Aunque no todos los factores de riesgo que hemos mencionado se pueden modificar, hay cosas que podemos hacer para evitar padecer una preeclampsia.

El ejercicio físico ha demostrado prevenir el riesgo de preeclampsia de forma importante. Como siempre digo, el embarazo y el ejercicio son dos cosas que deben ir unidas siempre, sobre todo si ya practicabas ejercicio antes. Lo importante es que un profesional te asesore y te aconseje sobre qué y cómo debes hacerlo.

Sabemos que las mujeres que ya traen factores de riesgo cardiovascular de antes de quedarse embarazadas tienen más probabilidades de tenerla (obesidad, diabetes, etcétera). Por lo tanto, una adecuada nutrición antes del embarazo es fundamental para empezar con un estado de salud óptimo que ayude a prevenir tanto la preeclampsia como otras enfermedades.

En mujeres de alto riesgo parece que los suplementos de calcio disminuyen la probabilidad de padecer preeclampsia. En algunos casos los ginecólogos recomiendan tomar ácido acetilsalicílico (la aspirina de toda la vida) como prevención. Tanto el calcio como la aspirina son cosas que debe indicar el médico según valore la situación.

Cuánto puedo tardar en quedarme embarazada

«¿Cuánto tiempo puedo tardar en quedarme embarazada?», es una duda recurrente en temas de ginecología. En la época de la inmediatez en la que vivimos, nos preocupa no conseguir quedarnos embarazadas al primer mes de intentarlo, pensamos que algo nos pasa o que nos tenemos que hacer pruebas.

Es más, solemos pensar que la culpa es nuestra, de las mujeres. Pero ese tema lo tocaremos otro día.

Un factor importante a tener en cuenta es que la fertilidad no es la misma a lo largo de los años. Existe un momento “cúspide” que más o menos es a los 25 años, y a partir de ahí se mantiene un poco y empieza a bajar progresivamente.

Se calcula que aproximadamente el 30% de mujeres mayores de 35 años tiene dificultades para conseguir un embarazo. También sabemos que los hombres mayores de 30 años pueden empezar a sufrir una disminución de la calidad de su esperma. Cada mujer y cada hombre son diferentes y es difícil hacer esquemas que valgan para todo el mundo igual, pero esas son las estadísticas.

Y es que quedarse embarazada no es tan fácil como parece, porque tienen que ocurrir muchas casualidades juntas. Se ha calculado que en parejas sanas, con cada ciclo tienen un 20% de probabilidades de conseguir un embarazo.

El óvulo sólo está disponible para ser fecundado una vez en cada ciclo, y sólo durante unas 24 horas. Ya de por sí es difícil conseguir que coincida ese momento con las relaciones sexuales, aunque por suerte los espermatozoides son capaces de sobrevivir unos 3 días dentro del útero y eso nos da más posibilidades.

La ovulación es el momento del ciclo más interesante a la hora de buscar el embarazo, pero no siempre es fácil de detectar. Con un calendario a mano, si tenemos ciclos regulares es más o menos sencillo dar con los días más fértiles. Pero si tienes ciclos muy irregulares, es más complicado detectarlo. Tenéis un vídeo en mi canal de YouTube donde hablo sobre cómo calcular los días fértiles.

Haciendo un resumen muy resumido, porque el tema es mucho más complejo: sabemos que la LH (hormona luteínizante) es la responsable de hacer que se produzca la ovulación. Se produce durante todo el ciclo, pero tiene un pico de 48h que desencadena la ovulación. Existen tests de ovulación en internet que sirven para detectar el pico de esta hormona, que te pueden ayudar si tienes los ciclos muy irregulares.

En parejas sanas que mantienen relaciones sexuales regularmente y sin protección, se considera normal que el embarazo tarde hasta un año en ocurrir. Es tan normal quedarse embarazada en el primer mes como en el 10º mes de intentarlo, no significa que no estéis sanos.

Así que en principio no hay que hacer nada en especial, ni consultar con el ginecólogo ni nada, hasta que no haga un año que lo estáis intentando de manera activa.

Una vez hayáis alcanzado el año de intentarlo sin éxito, es el momento de empezar a pedir cita con la matrona o con el ginecólogo para empezar a averiguar si hay algún tipo de problema que os dificulte lograr el embarazo.

Puede haber ciertos problemas ginecológicos que necesiten un asesoramiento especial o algún tipo de tratamiento antes de que llegue el año, como por ejemplo el síndrome del ovario poliquístico.

En cualquier caso, es recomendable que pidáis cita con vuestra matrona en el momento en el que empecéis a buscar embarazo, porque es importante conocer vuestro estado de salud general, vuestro estilo de vida, actualizar vuestro calendario vacunal y revisar una serie de consejos antes de empezar a buscar embarazo.

Para dar más en el clavo con los días fértiles, también es interesante que apuntes tus ciclos en un calendario para calcular tus días fértiles. Tenéis un vídeo en el canal donde explico cómo los podéis calcular.

Las comidas navideñas y el embarazo. ¿Qué cosas puedo comer en Navidad?

A todos se nos avecina una maratón de comidas, cenas, reuniones familiares… En las que nos vemos prácticamente obligados a cometer excesos tanto con la comida como con la bebida.

Pero si estás embarazada, en estas comidas navideñas deberías tomar algunas precauciones. Hoy vamos a repasar cuatro cosas sobre la seguridad alimentaria, y recordaremos qué alimentos debemos evitar.

  1. El jamoncito curadito, choricito ibérico, embutidos varios… De eso nada, a no ser que sea cocido. Y congelado tampoco vale, ¡recordad! No está claro que la toxoplasmosis se muera en cualquier congelador.
  2. El salmón ahumado. Se considera crudo, así que tampoco se puede comer. Ni siquiera congelándolo antes.
  3. Los quesos. Recordad que hay quesos que están hechos con leche sin pasteurizar. Los más típicos son la mozzarella fresca, el queso emmental, el queso azul, el roquefort, camembert, tipo brie…
  4. La mayonesa casera. Si hay algún aperitivo o alguna guarnición que lleve mayonesa, pregunta si es casera o si es comprada en el supermercado. La mayonesa casera lleva huevo crudo y tampoco se debería comer.
  5. La carne de caza. Si tenéis un familiar que caza animales utilizando munición de plomo, no se aconseja consumir esa carne estando embarazada.
  6. Ojo con los postres! Tiramisú, mousse, merengues… Llevan huevo o parte de huevo crudo.
  7. Marisco crudo. Pregunta siempre si está cocinado previamente.
  8. Ceviche, tartar, carpaccio… Cualquier cosa cruda, la tendremos que evitar.
  9. Las bebidas azucaradas. Cuidado con ellas porque no son sanas para nadie y se suele abusar de ellas en esas fiestas.
  10. Ojo con la cafeína, no debemos abusar de los estimulantes (café, té, chocolate, refrescos de cola)
  11. Alcohol. Nuestro consejo siempre tiene que ser alcohol cero. Aún no se ha podido demostrar que pequeñas cantidades de alcohol sean seguras en el embarazo, así que no podemos decir que puedas beber para brindar.

Ya sé lo que estáis pensando. Qué rollo eso de estar embarazada en fiestas, no puedo comer casi nada! Pero bueno en realidad estos son consejos básicos de seguridad alimentaria que debería seguir cualquier persona, lo que pasa es que en el embarazo la afectada no eres sólo tú, sino también el bebé, y por eso insistimos tanto.

Y luego también hay que vigilar el aumento de peso. Las navidades no son 15 días seguidos de fiesta, realmente los días donde se hacen comidas/cenas extraordinarias son contados, a lo máximo 5 o 6. Por lo tanto tampoco nos dan la excusa para aumentar 5kg de repente. Los días que no haya comidas especiales, recuerda que debemos seguir comiendo de manera saludable y haciendo ejercicio.

¡Pensad que hay muchísmas cosas de las que podéis disfrutar estas fiestas! Sin abusar, claro está. La lechona, la sopa de navidad, el pavo relleno, las gambitas a la plancha, el pescado o la carne con salsita… 

Disfrutad de estas fiestas, disfrutad de vuestro embarazo y ¡¡Feliz Navidad!!