calostro

Extracción prenatal de calostro

A partir de las 16 semanas de embarazo, las glándulas mamarias ya empiezan a ponerse en marcha y a producir calostro. 

No siempre se nota de manera evidente, ni todas las mujeres llegan a ver gotas de leche saliendo espontáneamente. Pero haberlo, haylo, sólo hay que saber cómo sacarlo.

La cantidad de calostro que podamos extraer varía mucho de una mujer a otra, y en los estudios se ha observado que la cantidad de calostro que se extrae durante el embarazo no tiene ninguna relación con la cantidad de leche que la mujer vaya a tener después del parto ni es un factor predictivo de cómo va a ir la lactancia.

En algunos casos puede ser una buena idea extraer una pequeña cantidad de este calostro y guardarlo para dárselo al bebé nada más nacer. Tener a mano este calostro nos puede sacar de algunos apuros cuando hay dificultades con la lactancia. Se sabe que de media las mujeres son capaces de extraerse unos 5ml mediante la extracción prenatal de calostro.

En qué casos está recomendado realizar la extracción prenatal de calostro

No es necesario que todas las mujeres hagan extracción prenatal de calostro. No es mala idea tenerlo a mano por si acaso, pero en realidad lo recomendamos en algunos casos muy concretos.

  • Madre con diabetes gestacional
  • Bebés con un peso elevado
  • Bebés con bajo peso o restricción de crecimiento
  • Cesárea programada
  • Diagnóstico durante el embarazo de enfermedad en el bebé que dificulte la lactancia: labio leporino, fisura palatina, enfermedades cardíacas o neurológicas…
  • Separación prevista de bebé y mamá tras el parto por cualquier razón (enfermedad del bebé, enfermedad de la mamá, etc)

Cuándo se recomienda empezar con la extracción prenatal de calostro

En caso de que esté indicado, se recomienda empezar con la extracción prenatal de calostro a partir de la semana 37, y no antes.

Se sabe que al estimular los pezones y extraer el calostro, se producen pequeñas cantidades de oxitocina. Esta oxitocina puede producir algunas contracciones uterinas. No van a ser ni mucho menos contracciones de parto, pero es posible que notes que la tripa se pone dura.

Es por este motivo que no se recomienda realizar la extracción prenatal de calostro antes de la semana 37, y tampoco se recomienda realizarla en caso de amenaza de parto prematuro, placenta previa o alguna condición que contraindique un parto vaginal.

Cómo realizar la extracción prenatal de calostro

Para realizarla vamos a necesitar una cuchara sopera y jeringas de insulina. Existen recipientes especiales para recoger el calostro, pero con la cuchara es suficiente. También hay jeringas de 1ml especiales para alimentar a recién nacidos y para recoger el calostro (son de color morado), pero suelen ser de uso hospitalario.

La técnica que se recomienda para realizar la extracción prenatal de calostro es la técnica Marmet. Es lo más parecido a intentar extraer leche de cualquier otro animal mamífero. También sirve esta técnica para extraer calostro o leche después del parto de forma manual.

Es importante no esperar grandes cantidades de leche realizando esta técnica. El calostro sale gota a gota.

Se recomienda que antes de empezar con la extracción, realicemos un masaje en forma de círculo por todo el pecho, en dirección hacia el pezón, para ayudar a que el calostro se empiece a movilizar hacia los conductos. También puede ser de ayuda aplicar algo de calor en el pecho.

Es importante no frustrarse, no es una técnica fácil. Las primeras veces es posible que no consigas sacar apenas nada. Se trata de insistir y practicar.

calostro

Técnica Marmet 

  • Con la mano en forma de C, y los dedos colocados lejos de la areola. Primero apretar el pecho hacia las costillas.
  • Sin dejar de apretar, juntar los dedos entre sí, “pellizcando” el pecho
  • Sujetar el pellizco de pecho que hemos cogido y estirarlo hacia fuera.
  • Ir cambiando la zona de apoyo

tecnica marmet

Las gotas que vayan saliendo, las podemos recoger con una cuchara sopera. Cuando la cuchara esté llena, sorbemos el calostro con la jeringa. Repetimos la operación hasta que llenemos la jeringa. Cada jeringa es 1ml de calostro.

Parece muy poca cantidad pero, cada gota de tu calostro es oro para tu bebé.

Tanto si es durante el embarazo como los primeros días después del parto, no se aconseja utilizar el sacaleches como primera opción para obtener calostro. El sacaleches está pensado para extraer leche cuando ya hay más cantidad y sale con más facilidad.

Cómo conservar el calostro

Una vez hayamos obtenido la o las jeringas de calostro, es importante refrigerarlas enseguida. Como no vamos a utilizarlo en breve, lo mejor es congelarlas directamente dentro de una bolsita de plástico.

Si guardas muchas jeringas, apunta el día y la hora en el que te las extraes para ir descongelándolas por orden.

El calostro dura en el congelador una 2-3 semanas. Una vez se ha descongelado, el calostro debe ser utilizado dentro de las 24 horas siguientes. 

Pregunta en tu paritorio de referencia si puedes llevar tu calostro allí y te lo pueden guardar en su congelador para no perder la cadena del frío. Si no es posible, es importante que lo lleves e una nevera con una plaquita de hielo para que aguante lo máximo posible.

Para ofrecérselo al bebé, es suficiente con que esté a temperatura ambiente. Con aplicar un poco de calor de las propias manos basta. Nunca calientes el calostro ni la leche materna en el microondas.

Las grietas en el pezón

 

Las grietas en el pezón son pequeñas heridas que aparecen debido a un agarre inadecuado del bebé.

Suelen aparecer (si es que aparecen) en los primeros días de lactancia, cuando tanto la mamá como el bebé están aprendiendo a entenderse y acoplarse bien. En algunos casos más raros, pueden aparecer en bebés más mayores.

Su aspecto es muy variable.  Las podemos encontrar en diferentes estados de cicatrización, y no siempre son fáciles de ver. Pueden ser desde pequeñas costras hasta heridas abiertas, infectadas o incluso con pérdida de tejido. No pongo por aquí fotos reales para no impresionaros demasiado.

Pero… ¿es normal que aparezcan grietas en los pezones?

No, no es normal que aparezcan. Cuando aparecen grietas en los pezones en los primeros días de lactancia, quiere decir que algo está fallando. La posición del bebé, la apertura de la boca, la posición de la lengua respecto al pezón, la postura de la mamá, la anatomía de la boca del bebé... Hay muchos factores que pueden influir y favorecer que aparezcan.

Un agarre inadecuado produce que el bebé apoye las encías y/o la lengua en una posición que roza demasiado con tu pezón. Esa fricción puede hacer que te duela, y al final de la toma veas que el pezón está irritado o que incluso ha aparecido una pequeña marca roja. Si no corregimos el problema, esa marca se convierte en una herida.

Es fundamental tener claro este mensaje: dar el pecho NO debería doler. Si duele hay que valorar la situación y ver qué está pasando. Si aguantamos ese dolor es cuando puede aparecer la grieta y el problema sea más difícil de solucionar.

Es importante que los profesionales que te atiendan durante el posparto estén bien formados en lactancia para saber tener en cuenta todos estos factores y sepan asesorarte cuando aparece un problema.

¿Se pueden prevenir las grietas en el pezón?

Hay pocas cosas que podamos hacer para prevenir las grietas en el pezón.

Se venden multitud de cremas y productos para aplicarnos incluso durante el embarazo, que de poco o nada sirven para evitar que aparezcan. El pezón de por sí ya está especialmente diseñado para dar el pecho, y no necesita ninguna preparación.

Lo que realmente ayuda a prevenir las grietas es informarse bien durante el embarazo para saber cómo colocar bien al bebé al pecho, y pedir ayuda cuando la necesitéis. Nunca aguantéis el dolor pensando que es normal, porque después puede ser peor.

Si ya tengo grietas, ¿cómo puedo curarlas?

Lo primero de todo siempre es valorar una toma para ver cuál es el problema y corregirlo. Porque aunque intentemos curar la herida, si el bebé se sigue agarrando mal, volverá a aparecer.

Lo mejor es tratarla como cualquier otra herida que tuvieras en otra parte del cuerpo. Es decir: mantenerla limpia y seca, y que le dé el aire lo máximo posible. Es mejor no aplicarle ningún aceite ni crema mientras esté abierta.

En algunos casos puede ser de utilidad aplicar unos parches de hidrogel que aceleran la curación de las heridas. Pero os aconsejaría que esto siempre sea tras una buena valoración por parte de un profesional.

Por lo general, si no surgen complicaciones y se averigua la causa del mal agarre, las grietas se curan en unos 7-10 días.

¿La lanolina sirve para curar las grietas?

Parece que últimamente la lanolina se ha vuelto un «must» en la lista de cosas que hay que llevar al hospital el día del parto. Cada día más mujeres la traen consigo para usarla los primeros días al hospital.

La lanolina es un aceite que producen los animales con lana (principalmente las ovejas), para mantener su piel protegida del agua. Su acción es principalmente hidratante, como cualquier otro aceite, y emoliente, porque forma una película que protege la piel.

Revisando un poco la literatura científica, vemos que la lanolina no mejora el dolor ni acelera la curación de las grietas, comparado con otros métodos.

Esa película que crea la lanolina en la herida, impide que la grieta se seque y se cicatrice. Así que al contrario de lo que pensamos, puede ser contraproducente en lugar de ayudarnos.

Hay casos en los que la lanolina puede ayudarnos por el efecto hidratante que tiene. Si el pezón está seco, deshidratado o algo irritado, no hay problema en aplicarla.

«Pero es que mi amiga me ha dicho que con su bebé le salieron grietas y se le curaron con la lanolina».

Aquí hay dos cosas a tener en cuenta. Y es que las grietas se van a curar con el paso de los días, aunque no apliques ningún producto en el pezón. A medida que tú te manejes mejor con el pecho y que aprendas a colocarte bien al bebé, la herida se va a ir curando sola.

Y por otro lado, también sabemos que cuando una mujer se está aplicando algún producto y ella tiene la sensación de que gracias a eso tiene menos dolor, puede seguir aplicándoselo. Aquí encaja mi frase favorita: «si no está roto, no lo toques«.

Pedir ayuda

Si estás leyendo esto porque tienes este problema, es importante que busques ayuda. Lo mejor es que te valore un profesional con conocimientos en lactancia materna: tu matrona o una asesora de lactancia / IBCLC.

Puedes solicitar una consulta online aquí.

Incorporarse al trabajo y seguir con la lactancia materna. Cómo usar un sacaleches

Cuando se acaban las insuficientes 16 semanas de baja por maternidad, toca el temido momento de la vuelta al trabajo remunerado. Y pongo el acento en lo de remunerado, porque quedarse en casa con un bebé es como trabajar, pero sin cobrar.

Si damos el pecho es inevitable que en ese momento nos asalten las dudas de cómo seguir dándole nuestra leche al bebé si ya no vamos a poder estar todo el día con él.

Y aquí es cuando tenemos que buscar la fórmula exacta para intentar seguir adelante con éxito con nuestra lactancia. Que no es fácil.

Depende de los horarios de tu trabajo

Si haces jornada partida, puede que puedas escaparte entre medias para darle pecho al bebé o aproveches ese momento para sacarte leche.

Si haces jornada seguida, es muy importante que tengas tiempo para sacarte leche por lo menos una vez durante el turno. No se trata de sacarse leche muchas veces, sino de hacerlo cuando notes que el pecho está muy lleno (en una jornada de 8h, eso puede equivaler a 1 o 2 veces aproximadamente).

Si en tu puesto de trabajo es imposible organizarte para poder sacarte leche 1 o 2 veces, aquí es donde vienen los problemas. Porque es IMPRESCINDIBLE hacerlo para poder seguir con la lactancia. Si en una jornada entera de 8h no puedes sacarte leche ni una sola vez, pueden surgir varios problemas: la producción de leche puede ir disminuyendo por falta de estímulo del pecho, o podrías tener problemas de obstrucción de conductos y mastitis por la acumulación de leche en el pecho.

Depende de la edad de tu bebé

Normalmente a esa edad (entre 4 y 6 meses, según si has conseguido alargar el permiso con vacaciones y días de lactancia), los bebés toman sólo leche. De hecho no se aconseja introducir ningún otro alimento hasta los 6 meses. Y aunque ya tenga 6 meses, la alimentación es COMPLEMENTARIA a la lactancia: eso quiere decir que lo primero que tiene que tomar el bebé es leche, y después ir probando algo de comida progresivamente.

Por supuesto, es más fácil incorporarse a trabajar cuando un bebé toma más cosas aparte de la leche, porque así es más fácil que se las pueda ofrecer otra persona. Pero la incorporación al trabajo remunerado no debería ser una excusa para introducir la alimentación complementaria demasiado temprano. Vemos muchos casos de bebés que con 4 meses ya toman papillas de cereales por este motivo, y no debería ser así.

En bebés mayores la incorporación al trabajo no es tan problemática porque toman leche menos a menudo y pueden estar perfectamente 8h sin mamar que no pasa nada. Pueden comer otras cosas, o simplemente no comer. Hay bebés que no comen nada hasta que no llega su mamá del trabajo, y luego se atiborran de teta.

El problema de no poder sacarte leche viene cuando tienes un bebé más pequeño que sólo toma teta o que acaba de empezar con la alimentación complementaria y evidentemente toma mucha más leche que comida. Como comentaba más arriba, es muy importante que valores si en tu trabajo va a ser posible sacarte leche o no.

Cómo sacar mi leche

Aquí es cuando tienes que aliarte con tu amigo el sacaleches. Y hay que hacerlo con un poquito de antelación para que no nos pille el toro. Tal vez te interese echar un vistazo a las recomendaciones para elegir un buen sacaleches.

Las primeras veces que intentes extraerte leche puede ser muy frustrante, porque puede que consigas muy poca o nada de leche. Que no cunda el pánico: el sacaleches tiene menos fuerza para sacar la leche que tu bebé. Así que es completamente normal que las primeras veces saques muy poco.

Es muy importante revisar que la copa del sacaleches sea de tu talla. Porque en muchas ocasiones ahí reside el problema. Normalmente los sacaleches vienen con una sola talla (o como mucho dos) de copa. Y puede que no sea la tuya. Algunas marcas baratas no tienen posibilidad de cambiar de talla (lo barato sale caro), así que yo siempre recomiendo apostar por marcas de confianza, como Medela.

Recomendaciones de tallas de copa de sacaleches de Medela

Si crees que necesitas otra talla de la copa del sacaleches, aquí te dejo un enlace para buscar la que más se adapte a ti.

Sé que suena raro, pero el pecho tiene que acostumbrarse al sacaleches. Poco a poco y con el tiempo, verás que es más efectivo y sacas más leche. El pecho “aprende” poco a poco a poner en marcha el mismo reflejo de eyección que provoca el bebé al mamar, pero con el sacaleches.

Mi consejo es empezar a hacer pruebas para vuestro “banco de leche” aproximadamente un mes antes de incorporaros. No hace falta sacarse leche con todas las tomas, si te pones con tiempo basta con que lo hagas 3 o 4 veces al día como mucho, y lo vas guardando en pequeñas cantidades (de 100-150ml por ejemplo).

Se recomienda tener más o menos entre 500ml-1litro de leche materna congelada por los imprevistos que puedan surgir.

Antes de sacarte leche

Para ayudar a la extracción, podemos estimular la movilización de la leche masajeando el pecho en círculos (de fuera hacia adentro), o aplicando calor (con el agua caliente de la ducha, con una toalla caliente, una bolsa de agua caliente, etc)

Para sacarte leche de manera efectiva, existen varias maneras de hacerlo.

Una de ellas, es aprovechar el reflejo de eyección que provoca el bebé al mamar. Es decir, colocar el sacaleches en el pecho contrario que le estás ofreciendo al bebé durante la toma. Es un poco incómodo, pero también ahorras tiempo.

La otra opción es sacarte leche después de la toma, del pecho que no ha tomado el bebé.

Es importante no excederse con el tiempo. Lo que se recomienda es utilizar el sacaleches como máximo 15-30 minutos. Aunque la cantidad que hayas sacado sea poca, pasarse de rosca con el sacaleches nos puede dar problemas de mastitis (por estimular y producir de más) e incluso heridas en el pezón.

Cómo ofrecerle mi leche al bebé

Este creo que es el punto más complicado de toda la operación. Casi todo el mundo tiene en mente que un bebé tiene que tomar leche del biberón, pero existen más opciones.

Lo ideal sería ofrecerle la leche al bebé con un recipiente compatible con la lactancia materna, para evitar el temido síndrome de confusión tetina-pezón. Los recipientes compatibles son:

  • Jeringas: hay jeringas especiales para la alimentación, que se conectan a una cánula y sirven para alimentar al bebé. Se puede estimular la succión con nuestro propio dedo. Lo malo es que el plástico de las jeringas se degrada con los lavados y hay que cambiarlas a menudo.
  • Vasitos de suplementación: existen vasitos especiales para poner la leche, y acercársela a la boca del bebé. Sorprende como son capaces de bebérsela así.
  • Cuchara: aquí hay que armarse de paciencia, pero puede ser un método fácil para enseñárselo a los cuidadores del bebé (abuelos y demás), porque se toman la leche perfectamente a cucharaditas.

Si optáis por el biberón, tened en cuenta que puede ser un obstáculo que dificulte continuar con la lactancia materna, sobre todo en bebés pequeños. La forma que tiene la tetina del biberón, y sobre todo el flujo de leche que tiene, pueden hacer que el bebé después rechace el pecho porque le parezca demasiado difícil mamar después de haber probado la vida cómoda del biberón. No a todos los bebés les pasa, pero si quieres continuar con la lactancia materna, no es aconsejable usar el biberón como primera opción.

Los mejores sacaleches del mercado

¿Qué sacaleches me compro?

Si has sido madre o vas a serlo en breve, puede que te hayas planteado adquirir un sacaleches. No es ni mucho menos un chisme imprescindible, pero puede serte útil en algunas ocasiones.

  • Si necesitas separarte de tu bebé por cualquier motivo
  • En caso de que tu bebé necesite suplementos por no aumentar suficiente de peso
  • Para incorporarte al trabajo fuera de casa
  • Para resolver problemas puntuales con la lactancia

No considero que sea necesario hacerte con uno antes de que nazca el bebé, pero tampoco es una mala idea tenerlo.

Consejos a la hora de elegir un buen sacaleches

Lo barato sale caro

Es increíble la cantidad de marcas que fabrican sacaleches hoy en día. Haciendo una búsqueda para escribir este post, he alucinado con la multitud de marcas que fabrican sacaleches hoy en día, a un precio muy inferior al “habitual”.

En esto debo deciros que lo barato sale caro, y vale más apostar por algo seguro, más aún cuando se trata de algo tan importante como la alimentación de vuestro bebé. No os aconsejaría gastaros menos de 50€.

¿Eléctrico o manual?

Si se trata de resolver una situación puntual, es posible que te sea suficiente con el sacaleches manual, que además es más económico.

Tiene otras pegas: tiene menos fuerza de succión y necesita de un movimiento muy repetitivo de tu mano que puede llegar a ser muy cansado.

Si os lo podéis permitir, os recomiendo que utilicéis uno eléctrico. Ganaréis en comodidad, en tiempo y optimizaréis mucho más

¿Simple o doble?

Lo más habitual es comprarse un sacaleches de un solo sistema, para sacar leche solamente de un pecho a la vez.

Pero también existen sacaleches dobles, que pueden ser útiles en algunas situaciones especiales. Sacar leche de los dos pechos a la vez puede ser provechoso cuando estamos intentando estimular el aumento de la producción de leche.

Una situación en la que aconsejamos uno doble, es en caso de ingreso prolongado del bebé en el hospital, por ejemplo cuando nace muy prematuro. Sabemos que la extracción doble consigue una respuesta hormonal más potente y es más efectivo para conseguir una buena producción de leche cuando el bebé empiece a coger el pecho.

Por lo que he podido ver y leer acerca de los sacaleches dobles, algunas marcas parece que utilizan el mismo motor para este tipo de sacaleches que para los simples, y algunas mujeres tienen la sensación de que tienen menos fuerza porque reparten la misma potencia en dos sistemas de extracción.

Si sólo te planteas utilizarlo para ofrecerle una cantidad extra de leche al bebé, o para sacarte leche y guardarla para dársela mientras estás trabajando, tal vez te basta con uno simple.

¿Cuál es el mejor sacaleches?

No me voy a mojar hasta el punto de deciros cuál es el mejor, pero os traigo los 5 sacaleches eléctricos más vendidos del mercado, que considero que son de una calidad aceptable y recomiendo.

Medela Swing

La marca y modelo por excelencia. Medela es una apuesta segura como marca para muchos productos relacionados con la lactancia, y no iba a ser menos con los sacaleches.

Tal vez la pega más importante sea el precio, porque no es el sacaleches más barato, pero en cuanto a fiabilidad y durabilidad, puedo deciros que es genial, he visto sacaleches de esta marca que han pasado por muchas batallas, que las mamás guardan de un embarazo a otro y siguen funcionando fenomenal.

Dispone de la tecnología “2-Phase”, que está pensada para imitar la manera en la que succiona el bebé en el pecho. Tiene el modo “estimulación” nada más encenderlo, y cambia automáticamente al modo “extracción” pasados 2 minutos. Puedes cambiarlo manualmente antes de esos 2 minutos apretando un botón.

Puedes regular la potencia de la extracción con el botón +/-, tiene muchos niveles para que elijas el que te resulte más cómodo.

Puedes usarlo con pilas o enchufado, funciona con cuatro pilas de tamaño AA.

Podéis elegir el modelo “simple” o el “doble, según vuestras necesidades.

Le han surgido muchas marcas de la competencia, pero es cierto que tal vez sea la marca que tiene más experiencia en este mercado. Uno de los puntos a favor que tiene Medela es la cantidad de opciones a elegir de cada uno de sus productos, entre ellos las diferentes tallas de las copas del sacaleches, cosa que no existe en otras marcas.

Si hacéis una pequeña búsqueda veréis que hay dos modelos del Swing simple: uno más “antiguo” y uno más nuevo (el Swing Flex). La diferencia principal es que al nuevo le han añadido un reborde de silicona a la copa para que sea más confortable en el pecho, y han cambiado parte del sistema de conexión.

Philips Avent

Un poquito más económico que el de Medela, con un funcionamiento muy similar.

También tiene el sistema que imita la succión del bebé. Cuenta con el modo “estimulación” los primeros minutos, y tiene 3 niveles de potencia de extracción. El modelo más nuevo dispone de cuatro tipos de estimulación y cuatro niveles de potencia de extracción.

Tiene un sistema de anti-retorno que evita que la leche se cuele por los tubos de succión. También funciona a pilas.

La diferencia principal que tiene con el de Medela, es el diseño de la copa. Tiene una almohadilla de silicona con relieves en forma de pétalo que tienen la función de masajear el pecho para mejorar la salida de la leche. Esto hace que sea más cómodo y dé una sensación más agradable en el pecho.

Tenéis a vuestra disposición el modelo simple o el doble.

Availand Nature3

Fue galardonado como mejor sacaleches del año por blogdelbebe. En general cuenta con opiniones muy positivas.

Dispone también de un sistema que cambia el tipo de succión, que se llama “Smart 3”, y tiene 3 fases diferentes de extracción, con 9 niveles de potencia.

Dispone de pantalla LED y de un temporizador de 30 minutos, tiempo tras el cuál entra en modo standby. No funciona con pilas. Tiene una batería con una autonomía de 3 horas, también puede funcionar enchufado.

La copa también tiene unas piezas de silicona que le ayudan a adaptarse al pecho y así sea mucho más confortable.

Bellababy

Sacaleches MAM

Este sacaleches de la marca MAM es un 2 en 1: sacaleches manual y eléctrico a la vez.

Tiene pantalla táctil y tiene muchos modos de succión diferentes, modo de extracción y de estimulación, 9 niveles de intensidad cada uno. La batería es recargable y dura hasta 5 horas

La copa también es muy confortable para el pecho debido a su almohadilla de silicona y sus relieves.

Se vende en pack con 2 biberones anti reflujo, además de recipientes de conservación. Especifica que está libre de BPA.

Lansinoh

Ganó el premio de mejor sacaleches en los Mom&Baby awards del año 2018. Es una marca conocida por otros productos, no especialmente por su sacaleches. Pero también es una apuesta segura en calidad.

Disponen de la opción simple o doble, para que elijáis la que se adapte a vosotros.

Tiene el sistema de succión en dos fases: una donde se estimula en los primeros minutos, y otra para la extracción. Cuenta con 5 niveles de potencia.

La copa tiene un reborde de silicona en la parte externa de la copa que hace que la presión sobre el pecho sea más suave y agradable.

La marca lansinoh dispone de bolsas que se adaptan a la rosca del sacaleches y así se puede almacenar la leche más fácilmente sin desperdiciar ni una gota.

Puede funcionar tanto enchufado como con pilas.

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Tips para calmar el llanto de tu bebé

Antes que nada, es importante entender por qué lloran los bebés. Un bebé recién nacido no puede decirnos con palabras nada de lo que necesita: tengo frío, tengo calor, tengo hambre, me he hecho caca, me duele la barriga, quiero dormir, me molesta el ruido, me molesta la arruga de la sábana… Sea cual sea su necesidad, sólo pueden transmitirla llorando.

Con el tiempo iréis entendiendo a vuestro bebé y entenderéis mejor lo que trata de deciros con cada tipo de llanto. Pero hasta que lleguéis a comprenderlo, puede pasar un tiempo y hay que ir descartando las cosas mediante ensayo-error.

El llanto de un recién nacido está biológicamente pensado para hacer que los humanos adultos reaccionemos y nos sintamos mal. Literalmente te destroza por dentro. Es así precisamente para que los humanos no descuidemos a nuestras crías.

Bien, vayamos al grano. Vamos a repasar los trucos que podemos aplicar para calmar a nuestro bebé cuando está llorando. Va a depender un poco de la edad del bebé, lo que os voy a contar funciona sobre todo con bebés de menos de 3 meses.

Hambre

Parece un poco obvio, pero siempre es una de las primeras cosas que hay que descartar. Sobre todo en los primeros días/semanas del bebé, cuando todavía se está estableciendo la lactancia materna, es normal que el bebé quiera mamar sin parar y que llore para pedir el pecho.

Depende un poco de cada bebé, algunos no llegan a llorar para pedir el pecho o el biberón, sino que sólo muestran los signos precoces de hambre (se mete el puño en la boca, saca la lengua, cuando le tocas la mejilla gira la cara).

Si tu bebé se “enfada” con facilidad y en plena crisis de enfado te resulta más difícil que coja el pecho, vale la pena que intentes estar pendiente de los signos precoces de hambre y le ofrezcas la toma antes de que llegue a llorar.

El pañal

En los primeros meses los bebés son auténticas máquinas de ensuciar pañales. Pueden hacer caca prácticamente cada vez que toman pecho, especialmente los primeros días.

Algunos bebés se sienten muy pero que muy incómodos enseguida que notan su piel húmeda, y necesitan que les cambies el pañal enseguida

Sueño

Si ya has descartado las dos primeras cosas, tal vez se trate de sueño. Esta necesidad es tal vez la más difícil de valorar. A los bebés les cuesta dormirse solos, y necesitan nuestra ayuda para caer en los brazos de Morfeo. Balancearlo en nuestros brazos, cantarle, pasearle, ofrecerle algo para succionar… Todo lo que se te ocurra para bajar su nivel de estrés y ayudarle a dormir.

Ya que sale el tema, que sólo se quiera dormir en brazos es completamente normal. Lo raro es que un bebé recién nacido acepte quedarse sólo en la cuna sin más, sin reclamar la presencia de sus padres

Depende del estilo de crianza que queráis llevar a cabo, pero es importante que sepáis que al principio va a ser casi imposible que quiera dormirse solo durante largos ratos en la cuna. Es muy probable que si lo intentas ni siquiera puedas dejarlo un segundo, o que aunque se quede en la cuna sólo quiera estar un rato.

El instinto mamífero de la raza humana hace que la criatura recién nacida necesite sentir y tocar a sus padres para sentirse segura y protegida, y cada vez que se sienta solo se sentirá amenazado y necesitará contacto físico para calmarse, especialmente por la noche.

En realidad un bebé recién nacido duerme mucho más de lo que nos pensamos. De media duermen unas 12-16 horas al día (contando las siestas de 10 minutos). Así que para ellos, es una necesidad importante de cubrir.

Malestar en la barriga

El sistema digestivo del bebé es inmaduro y a veces les cuesta hacer la digestión. Algo que para nosotros es automático y no notamos para nada, al bebé le puede resultar doloroso los primeros meses.

En el momento crítico de malestar es difícil calmar ese llanto, porque en realidad les duele. Es difícil de describir, pero diría que es un llanto diferente a los demás, porque es un llanto muy agudo.

Puede ser útil intentar poner al bebé boca abajo con la barriga sobre tu mano y la cabeza sobre tu antebrazo. En esta postura le transmites el calor de tu mano, y si además le balanceas, puedes ayudar a que sus intestinos se muevan mejor y se alivie su molestia, aunque a veces no es inmediato.

Si observas que tu bebé suele tener muchos episodios de gases o malestar, intenta fijarte en si se suelen producir a la misma hora del día. Habitualmente son por la tarde/noche. Cuando hayas visto cuál es el “patrón”, intenta establecer una rutina de baño calentito y masaje en la barriga más o menos una hora antes de la hora clave, para prevenir que le pueda pasar.

Contacto piel con piel

Como he dicho antes, para los bebés, sentir la presencia de sus padres es una necesidad. Y a veces simplemente basta colocarlos sin ropa encima de nuestro pecho desnudo (con mamá o con la pareja). Oler nuestra piel, sentir nuestro calor, escuchar nuestra respiración o el latido de nuestro corazón… tal vez sea lo más parecido a volver a estar dentro del útero.

Hay bebés con más necesidad de contacto físico que otros. Si ves que tu bebé es de esos que necesita mucho contacto piel con piel, te aconsejo que te hagas con una mochila portabebés o un fular de porteo, para que te sea más cómodo tenerlo contigo y a la vez tener las manos libres.

Cuando no es hambre, ni pañal, ni sueño, ni gases.

Cuando ya has puesto en marcha las estrategias básicas y el bebé sigue llorando, a veces parece que no hay nada que hacer.

Llegados a este punto, es cuando podemos aplicar trucos que parecen “magia” pero tienen su explicación. Se trata de provocar situaciones que le recuerden al bebé cómo estaba cuando vivía dentro de la barriga de mamá, que era lo único que conocía hasta el momento. Porque a veces simplemente lloran por eso, porque están en el mundo y preferirían estar en la barriga de mamá.

Los trucos los cuenta Harvey Karp en su libro “El bebé más feliz del barrio”, pero os los resumo por aquí, añadiéndole mi toque personal después de coger en brazos a muchos bebés recién nacidos.

Contener/envolver al bebé

El bebé estaba dentro de la barriga doblado sobre sí mismo y en contacto constante con las paredes del útero. Si usamos una sábana fina o una muselina para enrollar al bebé en ella, podemos imitar esa “contención” que tenían dentro del útero.

En otras culturas hace ya cientos de años que usan los arrullos o los fulares de porteo para calmar a los bebés, así que no hemos descubierto nada nuevo.

Es importante tener en cuenta la posición del bebé a la hora de enrollarlo. Hay que intentar que sus brazos queden flexionados (nunca estirados a los lados de su cuerpo), para que sea lo más parecido posible a la posición fetal. También hay que tener cuidado de no apretar la sábana en exceso, porque puede ser peligroso.

Succión

Chupar es una de las cosas que más relaja a los bebés. Les deja fuera de combate, K.O. De hecho, muchos bebés se quedan dormidos al pecho después de pocos minutos de empezar a mamar por lo relajante que les resulta succionar.

Ahí es cuando muchas personas dicen “que usa a su madre de chupete”. Pensemos un momento en la historia de la humanidad: ¿que existió antes, la teta o el chupete? Porque más bien sería al revés: usa el chupete como si fuera la teta. Pero es cierto, muchas veces los bebés sólo encuentran el consuelo que necesitan cogiendo el pecho. Y no hay ningún problema en eso: no se está malacostumbrando, simplemente es una necesidad.

Hay que tener en cuenta que los bebés que toman pecho no deberían usar chupete hasta que la lactancia no esté establecida, ya que de ofrecérselo antes podríamos estar confundiendo al bebé.

Si la lactancia todavía no está establecida (el bebé no coge peso suficiente, hay dolor, grietas, etcétera), y necesitas un momento de respiro o quieres probar otra estrategia para calmar al bebé, puedes ofrecerle tu propio dedo (el de mamá o el de papá) para calmar esa necesidad de succión. Importantísimo que las manos estén bien limpias y las uñas cortitas.

Balanceo

Dentro del útero los bebés flotaban en el líquido amniótico, y mientras mamá caminaba, ellos rebotaban de arriba abajo.

Recordar esos rebotes también les relaja mucho. Sobre todo si es en brazos de papá o mamá, y mucho mejor si es estando de pie recorriendo el pasillo de arriba abajo. Recordad que para ellos no es un chantaje, es una necesidad. Poco a poco irá entendiendo lo difícil que es este mundo.

Los paseos en coche o en el carrito funcionan por el mismo mecanismo: por la vibración y los movimientos de lado a lado

Sujetarle en brazos de lado

Sujetar a los bebés boca arriba suele resultarles bastante incómodo e antinatural cuando están enfadados con el mundo.

A veces simplemente cambiando de postura y cogiéndoles en brazos de lado o boca abajo ayuda a que se calmen.

Los ruidos blancos

Los bebés escuchan ruidos dentro del útero a través del líquido amniótico. Son ruidos difusos e indefinidos. Hay sonidos que se emiten a una frecuencia parecida a la de esos ruidos que había dentro del útero, y se llaman ruidos blancos. El ruido de un secador, el ruido de una campana extractora de cocina, el ruido de una televisión o una radio desintonizada…

Escucharlos hace que se active en el bebé “el reflejo calmante”. Realmente se quedan pasmados con los ojos abiertos, tranquilos, y se van calmando incluso hasta quedarse dormidos.

Hay autores que dicen que no es aconsejable abusar de los ruidos blancos porque hacen que el bebé deje de llora reclamando a sus padres y se quede en “standby”, como esperando a que pase algo. Como digo, no debería ser el primer recurso que usemos, pero no es una mala idea tenerlo como as en la manga para esos días/noches complicados.

A veces bastará con una de estas cosas para calmarlo, aunque a veces tendrás que poner en práctica todos los trucos a la vez para conseguir calmarlos. Cada bebé es único y no siempre tienen las mismas necesidades, es una persona nueva en tu vida que tienes que ir conociendo.

Os dejo por aquí un vídeo de mi canal de YouTube con todo lo que os he contado
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Beber alcohol dando el pecho: ¿es seguro?

Lactancia y alcohol… Si das lactancia materna es posible que te lo hayas preguntado. ¿Puedo tomarme una copa de vino o una cervecita mientras doy pecho?

La respuesta no es un sí ni un no rotundo, hay matices.

En realidad el consumo de alcohol en la población general ya está de por sí desaconsejado. Lejos queda ya ese argumentario de médico de la vieja escuela que todavía dice que «tomarse una copita de vino al día es saludable». Hoy en día tenemos suficientes estudios en la mano para decir que los supuestos beneficios que se le atribuyen a alguna sustancias antioxidantes que puede contener el vino, no superan los perjuicios provocados por el alcohol.

Por lo tanto ahí tenemos el primer argumento en contra de beber alcohol, también durante la lactancia.

Pero seguramente si das el pecho lo que te preocupa es que el alcohol pase a la leche. Pues en eso sí que puedo deciros que SÍ, el alcohol pasa a la leche materna, alcanza la misma concentración que en la sangre, y tarda bastante en desaparecer de ella.

Antes de seguir con el post, te aconsejo que añadas esta página web a tu sección de «Favoritos»: e-lactancia.org. Es la página web por excelencia para consultar si la lactancia es compatible con cualquier sustancia, medicamento, infusión, tratamiento, etcétera. Siendo claros, es la página de referencia para nosotros, los profesionales. Os podéis fiar al 100%

Cuando buscamos «alcohol» en e-lactancia, nos aparece lo siguiente:

Ups, parece que beber dando pecho no es recomendable

Consecuencias del alcohol en el bebé

El alcohol se absorbe rápidamente por el sistema digestivo y pasa a la sangre, y de ahí a la leche materna. Si el bebé toma pecho, puede sufrir algún efecto derivado del consumo indirecto de alcohol

Los más habituales son: somnolencia, letargo, irritabilidad, y en algunos casos de consumo excesivo, incluso puede llegar a provocarle un estado de coma al bebé.

De manera indirecta, también sabemos que el alcohol puede alterar el estado de sueño de los padres, así que la Asociación Española de Pediatría (AEPED) también desaconseja dormir con el bebé en la misma cama si se ha consumido alcohol.

Los medicamentos…

No sólo las bebidas que conocemos como alcohólicas tienen alcohol. También hay algunos medicamentos que llevan alcohol entre sus ingredientes, o incluso productos para la piel.

En el caso de los medicamentos, hay que tener cuidado y leer bien la lista de ingredientes, y en caso de que contengan alcohol, tomar las mismas medidas que con una bebida alcohólica (lo veréis más abajo). Suelen encontarse sobre todo en algunos jarabes.

En el caso de cremas o lociones con alcohol, en principio no son peligrosas porque el alcohol se evapora casi enseguida y a la piel no le da tiempo de absorberlo.

¿Y la cerveza? ¿Aumenta la producción de leche?

Aquí rompemos otro famoso y peligroso mito de la sabiduría popular: NO, la cerveza no aumenta la producción de leche. De hecho, no hay ningún alimento que haya demostrado que aumente ni que disminuya la producción de leche (Mennella 1993-2001, Comité Lactancia Materna AEP 2012)

Es más, el alcohol en general hace que disminuya la prolactina y la oxitocina, dos hormonas imprescindibles para la producción y la salida de la leche. Así que es más bien al revés, el consumo de cerveza (o de cualquier tipo de bebida alcohólica), puede disminuir la producción de leche hasta en un 25% (¡ahí es nada!)

En cuanto a la cerveza sin alcohol (la 0,0%), sí que parece contener algunos antioxidantes que pueden ser beneficiosos al no contener alcohol (No perdamos de vista que la mejor manera de consumir antioxidantes es una dieta rica en frutas y verduras), aunque tampoco afectan a la cantidad de leche. Este tipo de cerveza sí que sería segura para la lactancia.

Entonces, ¿ni una copita?

Nuestro mensaje como profesionales sanitarios siempre es el de intentar evitar el consumo de alcohol en general, no sólo en las madres que dan el pecho. Pero vivimos en el mundo real y sabemos que de hecho en España se consumen muchas bebidas alcohólicas, así que nuestro papel muchas veces es el de disminuir los riesgos: en este caso, se trata de esperar un tiempo prudencial después de consumir alcohol para darle tiempo a que desaparezca de la leche.

Existe una tabla que mide el tiempo que tarda en desaparecer el alcohol de la leche materna según la cantidad que se consume y el peso de la madre. Cuanto menos pesa la madre, más tarda el alcohol en eliminarse. Os la pongo por aquí para que la podáis consultar:

Tabla que relaciona el consumo de alcohol con el peso de la mujer y tiempo necesario para que se elimine de la leche

En una mujer que pese unos 60kg, una sola copa de alcohol puede tardar más de 2 horas y 20 minutos en eliminarse, y dos copas casi 5 horas. Parece un montón, ¿verdad?

Lo ideal sería ofrecerle el pecho al bebé justo antes de consumir alcohol, e intentar evitar ofrecérselo de nuevo hasta que no haya pasado el tiempo necesario. Una vez pasado ese tiempo, puedes darle pecho sin problema, ya que el alcohol ha desaparecido por completo: no es necesario desechar esa leche.

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El colecho: dormir con el bebé

Claves para practicarlo de manera segura

Corresponde a los padres tomar la decisión de realizar colecho con sus hijos y, además, su elección debe ser respetada

Landa y cols (IHAN), 2015
Ir al video en YouTube

Dormir con el bebé es una decisión que genera dudas, y muchas familias no lo practican por miedo, o por no ser juzgados. Yo siempre digo que es una elección muy personal, y que cada familia tiene que valorar qué le conviene según sus necesidades.

Si pensamos un momento en nuestra naturaleza, en realidad somos animales mamíferos. En nuestra sociedad, sabemos que bajo el techo de nuestras casas estamos seguros, pero en medio de la selva no lo estaríamos tanto. Por eso las crías de los animales mamíferos duermen siempre pegados a su madre.

De hecho, muchos bebés (sobre todo recién nacidos) lloran por las noches simplemente para reclamar la presencia de su madre. Si se despiertan por la noche y se ven solos, en medio de la oscuridad, su instinto les pide que reclamen a su madre mediante el llanto, para así estar protegidos. En la naturaleza, una cría de cualquier especie que no fuese capaz de reclamar la atención de sus progenitores para tenerles cerca, tendría seguramente menos probabilidades de sobrevivir. Y nos guste o no, la especie humana tiene esa misma naturaleza.

Por supuesto, pueden despertarse por otros motivos (hambre, tener el pañal mojado, etc). La necesidad de protección es sólo una de las cosas que explica que se despierten a menudo por la noche.

Y así es como a veces el colecho se convierte en una estrategia de supervivencia, sobre todo para las mamás que dan el pecho. Es una manera de que el bebé, si se despierta por la noche, vea a su madre y esté tranquilo. Literalmente las mamás dicen que practicando colecho “ellas duermen mejor, y sus hijos también”. Además, está demostrado que el colecho aumenta la duración de la lactancia materna y mejora las tomas nocturnas.

Otra opción para aquellos padres que no estén convencidos del todo de hacer colecho, son las cunas de colecho. Ahora venden cunas y minicunas especiales que se acoplan a la cama para que se queden al mismo nivel que el colchón de vuestra cama. Pero también se puede hacer un apaño casero con una cuna normal, ajustando la altura del colchón y quitando una de las barreras para acercarla a la cama. Aunque sinceramente os digo, que muchas mamás me suelen decir que la cuna al final se queda de decoración y para acumular trastos, ¡porque el bebé siempre acaba metido dentro de la cama!

Se ha demostrado por otro lado, que un bebé que duerme en la misma habitación que sus padres tiene menos riesgo del “síndrome de muerte súbita del lactante”. Si el bebé sufre un episodio de asfixia, es más probable que los padres reaccionen a tiempo si están cerca de él.

También sabemos que la lactancia materna y el uso de chupete (cuando la lactancia está instaurada), pueden prevenir este síndrome. Si le das pecho a tu bebé, pásate por mi canal y échale un vistazo al vídeo sobre el «Síndrome de confusión tetina-pezón«, porque hay que tener cuatro precauciones cuando introducimos el chupete a un bebé que toma pecho.

Medidas de seguridad

Si has decidido poner en marcha el colecho con tu bebé, te cuento ciertas medidas que hay tener en cuenta por su seguridad:

  • Ambos padres deben saber que el bebé está dentro de la cama
  • Si es posible, es mejor que el bebé duerma boca arriba
  • No abrigarle en exceso, ni taparle la cabeza
  • El colchón debe ser firme. Evitar dormir con el bebé en colchones demasiado blandos
  • Evitar en la medida de lo posible dormir con el bebé en el sofá
  • Cuantas menos almohadas, mejor
  • Cuantas menos capas de sábanas, mantas y edredones, también mejor
  • No compartir la cama con mascotas
  • Evitar compartir la cama con otros niños pequeños. Si se tuviera que hacer, siempre debe haber un adulto entre los dos niños.
  • Se debería evitar el colecho en caso de:
    • Bebés prematuros o con bajo peso
    • Papá o mamá fumadores
    • Papá o mamá que tomen medicación que altere el estado sueño-vigilia (sedantes, hipnóticos…)
    • Consumo de alcohol u otras drogas
    • Enfermedades graves, obesidad
    • Cansancio extremo

¡Espero que todos estos consejos os hayan resultado útiles!

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