Buscando embarazo: Cómo cuidarse

Cuando estamos buscando embarazo…

Tenemos a mano mucha información acerca de cómo tenemos que cuidar de nuestra salud durante la gestación. Pero, ¿Hay que tener algún cuidado especial mientras estamos buscando embarazo? Sobre este tema no se habla tanto, y tal vez sea igual de importante cuidarse antes que durante el embarazo.

En el post de hoy vamos a ver qué aspectos de nuestra salud tenemos que cuidar cuando estamos buscando embarazo.

En realidad, deberíamos tomar todas estas medidas que os voy a contar a continuación siempre y cuando no estemos usando un método anticonceptivo.

Por qué es tan importante cuidarse

Si lo piensas, cuando te enteras de que te has quedado embarazada, tu hijo ya lleva 2 o 3 semanas (si no son más) desarrollándose. Y en esas 2 o 3 semanas ocurren cosas importantísimas en el desarrollo embrionario.

Cómo cuides tu salud en esas primeras semanas es crucial para la futura salud de tu bebé. Por eso es tan importante planificar el embarazo y asesorarte sobre qué precauciones tienes que tomar.

La alimentación

Es el pilar básico y fundamental para cuidar de nuestra salud en todos los aspectos de nuestra vida, y en el ciclo reproductivo tiene muchísima importancia.

En general se trata de intentar llevar una alimentación lo más natural posible y con la mínima cantidad de productos azucarados y ultraprocesados. Hoy en día sabemos que los azúcares, las harinas refinadas y las grasas de mala calidad producen problemas de salud que en cierto modo pueden afectar a nuestra fertilidad. Por lo tanto, ya que el consumo de estos productos no es aconsejable para la población en general, el mejor consejo que puedo daros es evitarlos al máximo.

Introduce en tu día a día frutas y verduras, aumenta el consumo de legumbres, carne, pescado, huevos… En definitiva, come comida real y deja de lado los alimentos superfluos. Este consejo nos sirve tanto para la búsqueda del embarazo como para cuando hemos conseguido el embarazo en sí.

El peso con el que empezamos el embarazo puede influir en muchos aspectos. Para empezar, hoy en día sabemos que personas con un IMC de >29 (recuerda que el IMC se calcula dividiendo tu peso entre tu altura en metros elevada al cuadrado), es decir con sobrepeso y rozando la obesidad, tienen menos probabilidades de quedarse embarazadas.

También sabemos que si empezamos el embarazo con sobrepeso u obesidad, tenemos menos margen para aumentar de peso, y para eso tendremos que cuidarnos mucho. Los kilos de más también se asocian a más complicaciones durante el embarazo y el parto.

Así que vale la pena revisar nuestros hábitos alimentarios antes del embarazo y aprender hábitos saludables para evitar mayores problemas.

Tenemos muy claro que hay ciertas cosas de la alimentación que tienen que cambiar cuando nos hemos quedado embarazadas. Dejar el embutido, cocinarlo todo bien, extremar la higiene… Pero, ¿qué hay que cambiar en nuestra forma de comer cuando buscamos el embarazo?

Realmente, en este punto hay que tomar exactamente las mismas precauciones que durante el embarazo. Como hemos dicho ya, cuando te enteras de que estás embarazada ya han sucedido cosas muy importantes en el desarrollo del bebé, y es importante empezar con buen pie en este sentido.

Estas precauciones en realidad son reglas básicas de seguridad alimentaria que debería seguir la población general para evitar cualquier infección que tenga su origen en la comida. Pero en el embarazo o mientras estamos buscando el embarazo es especialmente importante ser más estricta con estos consejos, porque estas infecciones pueden tener consecuencias graves en el bebé: malformaciones, abortos u otras complicaciones.

Por eso, al igual que en el embarazo, mientras buscamos embarazo es importante evitar:

El embutido curado

El jamón serrano, salchichón, chorizo, sobrasada, o cualquier otro tipo de embutido que no haya sufrido un proceso de cocinado es susceptible de estar contaminado por toxoplasmosis. Por lo tanto, la recomendación es evitar su consumo o cocinarlo a temperatura suficiente para destruir el toxoplasma.

Existen estudios que apuntan a que la congelación a -18ºC destruye el parásito, pero si tu congelador no es suficientemente potente o no estás segura de ello, es mejor que lo evites. Como se dice en ciencia, “stay on the safe side” (quedarse en el lado seguro).

Además, las guías actuales no recomiendan comprobar si la mujer tiene anticuerpos contra la toxoplasmosis, ya que muy poca gente los tiene en realidad. Así que el consejo es dar las recomendaciones de seguridad alimentaria a todo el mundo.

En general, es importante mantener una buena higiene durante la preparación de alimentos. Hay infecciones como la toxoplasmosis o la listeria que también se pueden dar por contaminación cruzada por los cuchillos, las superficies de la cocina o las tablas de cortar que usamos. Por eso es muy importante un buen lavado de manos y mantener una buena higiene de todas las superficies y utensilios que se utilizan en la cocina.

También sabemos que algunas infecciones se pueden transmitir a través de la tierra que pueden contener la verdura o la fruta. Por eso es muy importante lavar estos productos antes de consumirlos, a ser posible con una dilución de agua y lejía (4 gotas en 1l de agua). Incluso aquellos productos que indican que están lavados previamente (como las ensaladas de bolsa). Es especialmente importante seguir esta recomendación para consumir aquellos productos que vamos a consumir crudos. Aquellos que vamos a cocinar tienen menos riesgo de contener bacterias por el calor al que se someten.

La carne cruda o poco hecha

Al igual que el embutido, la carne que no ha pasado por un proceso de cocinado con suficiente calor también puede estar contaminada por toxoplasmosis y otras bacterias.

Por lo tanto, todos los productos de origen animal que consuman deben estar bien cocinados. Nada de entrecot al punto, no puede haber color “rosita” por en medio

Los lácteos sin pasteurizar

El queso fresco, la leche fresca, o cualquier otro producto que no esté hecho con leche pasteurizada, puede estar contaminado por Lysteria monocytogenes. Seguramente os suena este nombre por el brote que ocurrió en Andalucía, que tuvo su origen en una marca de carne mechada.

Y es que la Lysteria también la podemos en encontrar en productos que no han seguido una correcta cadena del frío o conservación, o que no han sufrido un proceso de cocinado a suficiente temperatura.

El pescado crudo o poco cocinado

El pescado puede estar contaminado por Anisakis, un conocido parásito. El Anisakis no produce malformaciones fetales en concreto. Pero la afectación materna que puede provocar esta infección a nivel de deshidratación, fiebre y empeoramiento del estado general, sí que pueden afectar el bebé.

Para evitar una infección por Anisakis es importante que el pescado que consumamos sea sometido a un proceso de congelación (durante al menos 5 días) y/o cocción a suficiente temperatura. Lo que ocurre es que el pescado que ha sido congelado para consumirse crudo también puede contener otras bacterias como por ejemplo la Lysteria, que es resistente al frío. Por lo tanto, lo más seguro es consumir el pescado cocinado SIEMPRE. Deberíamos evitar preparaciones tipo boquerones en vinagre, sushi, sashimi, ceviche, carpaccio, ahumados, o conservas en salmuera (anchoas).

El huevo crudo

La salmonela es una bacteria que se puede encontrar en la cáscara del huevo y puede encontrarse en alimentos que contengan huevo crudo. Cuando lo cocinamos a temperatura suficiente, la salmonela muere. Por eso es importante consumir siempre el huevo cocinado, nunca crudo.

Debemos prestar especial atención a las tortillas, los huevos fritos o a la plancha, pero también a aquellos productos que se preparan con huevo y este podría estar crudo: mayonesas o salsas caseras, merengue, mousse, crema, etc.

No hay evidencia de que la infección por salmonela produzca malformaciones en el bebé, pero al igual que el anisakis, la diarrea, la deshidratación y el deterioro del estado general de la mamá sí que podrían afectarle.

Los pescados ricos en mercurio

Los pescados de gran tamaño que viven mucho tiempo en el mar y se alimentan de otros pescados más pequeños, pueden contener mercurio en sus tejidos. Sabemos que el mercurio es muy difícil de eliminar, y que puede ser tóxico para el bebé.

Por lo tanto, deberíamos evitar el consumo de pescados como: atún rojo, lucio, serviola, emperador, tiburón, pez espada… Esta recomendación debemos extenderla también a niños de hasta 10 años.

Suplementación

En el embarazo es fundamental tener unos niveles adecuados de ácido fólico (vitamina B9) para que el bebé pueda formar adecuadamente su tubo neural. Esto ocurre en fases muy tempranas del embarazo, por ello lo adecuado sería tener unas buenas reservas de ácido fólico cuando estamos buscando embarazo.

Conseguir el ácido fólico que necesitamos a través de la alimentación es muy difícil. Los alimentos ricos en folatos son las verduras de hoja verde, las legumbres, algunas semillas…

El aporte diario que se aconseja es de 400microgramos, y lo que se recomienda es consumirlos a través de un suplemento de ácido fólico.

Lo ideal es empezar a tomarlo 3 meses antes del embarazo, para llegar al momento de la concepción con unas buenas reservas de ácido fólico para que el embrión pueda tirar de ellas y formar adecuadamente su tubo neural.

El ejercicio físico

Nuestro estado de salud previo al embarazo puede condicionar en gran medida la evolución del mismo. Por eso es importante encontrarnos en el mejor estado de salud antes de quedarnos embarazadas.

Otro de los pilares fundamentales para mantener una buena salud es realizar ejercicio físico de forma regular. Sabemos que el ejercicio físico está implicado en la mejoría de muchos aspectos como mantener un peso saludable, prevenir enfermedades como la diabetes o la obesidad, mantener una salud ósea óptima… Así que es recomendable adquirir buenos hábitos de ejercicio cuando estamos buscando embarazo.

Además del tiempo que dedicamos exclusivamente a entrenar, también es importante tener en cuenta lo que se conoce como “NEAT”, es decir, las calorías que gastamos que no son atribuibles al ejercicio físico como tal, sino que las gastamos en nuestro día a día con nuestras actividades cotidianas: subir y bajar escaleras, ir andando o en bicicleta al trabajo, evitar el sedentarismo…

Existe mucho mito alrededor del ejercicio físico y el embarazo. La mayoría de la población tiene miedo, o cree que el embarazo es un motivo para dejar de hacer deporte o incluso para hacer reposo. Nada más lejos de la realidad… Hoy sabemos que no se trata de que la embarazada pueda hacer ejercicio, es que DEBE hacer ejercicio.

La idea es seguir entrenando y realizado ejercicio de forma regular incluso durante el embarazo. Sabemos que hacerlo aporta múltiples beneficios al bebé: mejora su desarrollo neuronal, mejora el flujo de sangre que le llega a través de la placenta, disminuye el riesgo de padecer diabetes gestacional y preeclampsia, y muchas cosas más…

Y ¿qué tipo de ejercicio? ¿cuánto? Pues las recomendaciones para población general y también para el embarazo son 150 minutos de actividad física a la semana, combinando ejercicio aeróbico con ejercicio de fuerza. Salir a caminar no es suficiente, hay que combinarlo con un trabajo muscular de levantar peso, dentro de tus capacidades.

Si nunca has realizado ejercicio físico de forma regular y estás buscando embarazo, mi consejo es que acudas a un profesional licenciando en actividad física (CAFYD o más conocidos como INEF) para que te oriente y te haga un plan de entrenamiento personalizado. Es una inversión en salud que merece mucho la pena.

Revisar tu salud en general

Si tienes algún problema de salud previo, es importante poner tus asuntos en orden antes de buscar el embarazo.

Hay enfermedades que es mejor tener a raya cuando estás buscando embarazo, como la hipertensión, la diabetes, el colesterol alto, el hipotiroidismo y otras enfermedades autoinmunes. Por eso es importante que consultes con tu médico de cabecera o con el especialista que te controla, y que le comentes que estás buscando embarazo para que te aconseje.

También es importante tener en cuenta los problemas de salud mental. Encontrarse en un buen estado emocional para adaptarse a todos los cambios que suponen el embarazo y la maternidad es crucial. Si es posible, es mejor planificar el embarazo cuando te encuentres bien.

Existen muchos medicamentos que no son compatibles con el embarazo, pero se pueden sustituir por otros, por eso es aconsejable consultar con el especialista que te haga el seguimiento para poder cambiar tu medicación. Especialmente si se trata de medicamentos para la tensión, la diabetes, el colesterol, tratamientos para enfermedades autoinmunes, ansiolíticos y antidepresivos.

Insisto especialmente en este punto porque algunos de estos fármacos pueden producir malformaciones en los bebés, por ello es muy importante buscar alternativas compatibles con el embarazo antes de buscarlo.

Revisar tus vacunas y tu estado inmunitario

Tener las vacunas al día es un asunto importante cuando estamos buscando embarazo. Algunas infecciones pueden afectar el bebé produciéndole malformaciones graves, que se podrían prevenir estando debidamente vacunada o inmunizada.

Me refiero especialmente a infecciones como la rubeola, la varicela, la hepatitis B o el citomegalovirus.

Es crucial conocer tu estado inmunitario antes del embarazo, ya que estas vacunas no se pueden administrar durante el embarazo, pero sí antes.

Rubeola

La rubeola está incluida en los calendarios de vacunación infantil, y seguramente te la hayan puesto cuando eras pequeña. Si tienes dudas de si estás bien vacunada, acude a tu matrona para que revise tu historial de vacunación y mire si te han puesto dosis suficientes o incluso te pida una analítica de sangre para ver si tienes anticuerpos.

En caso de que no tengas anticuerpos, se te puede administrar una dosis de la vacuna triple vírica (que contiene la rubeola, el sarampión y la parotiditis). Así te aseguras de que tienes anticuerpos durante el embarazo. Al ser una vacuna que contiene virus vivos, es importante evitar el embarazo durante al menos un mes después de administrarla.

La hepatitis B

También suele estar incluida dentro del calendario vacunal, y la mayoría de mujeres estamos inmunizadas contra ella.

La varicela

No suele estar incluida dentro del calendario vacunal habitual de las mujeres que hoy somos adultas. Pero sí que es frecuente que la hayamos pasado durante la infancia. Pregunta a tu madre si se acuerda de que la hayas pasado, ya que con eso es suficiente para considerarte protegida. En caso de duda y si por tu trabajo estás en contacto habitual con niños o eres profesional de riesgo, se podría solicitar una serología.

Si no la has pasado, y eres profesional de riesgo, es importante que cuando te quedes embarazada enseguida te pongas en contacto con tu servicio de prevención de riesgos laborales.

El citomegalovirus

El citomegalovirus (o la enfermedad del beso) es algo menos conocido, y de hecho no se suele hacer un cribado sistemático de anticuerpos en las mujeres embarazadas. Pero es especialmente interesante saber si lo has pasado si tienes contacto habitual con niños por tu trabajo o porque tengas otros niños en edad escolar en casa.

Si no lo has pasado o no estás segura de ello, no existe vacuna. Si estás buscando embarazo,  la prevención se basa en una buena higiene de manos y en evitar dar besos en la boca a los niños.

Revisiones ginecológicas y citologías

Recuerda que no se recomienda hacerse revisiones con el ginecólogo de rutina si no tienes ningún problema concreto. Pero sí que es aconsejable realizarse citologías con regularidad para la detección precoz del cáncer de cérvix.

Si tienes más de 25 años, seguramente alguna vez te han hecho una citología. Si tienes pendiente hacerte una, o tienes más de 25 años y nunca te han hecho una, es aconsejable ponerse al día con ellas antes de buscar embarazo.

Los problemas que se pueden detectar en una citología no tienen por qué afectar directamente al embarazo. Pero sí que es cierto que el embarazo no es el mejor momento para tratarlos. Así que es mejor hacerse la citología antes, y si hay algún problema ponerle solución.

La bolsa del hospital

Saber lo que necesitas

Cuando se acerca la fecha probable de parto, casi todas las mujeres sienten la necesidad de tener preparada la bolsa del hospital con todo lo necesario para la mamá y para el bebé. Es algo que me preguntáis mucho en las consultas individuales o en las clases de preparación al parto.

Y cuando te pones a ello te empiezan a surgir las dudas: ¿Qué pongo dentro de la bolsa del hospital? ¿Qué necesitaré para mí? ¿Y para el bebé?

No es fácil dar una lista de cosas que sirva para todo el mundo, porque depende de cada caso. Lo más importante para saber qué tienes que llevar en la bolsa del hospital, es saber qué cosas te van a facilitar cuando estés allí y qué cosas no, que es algo que puede variar. Es mejor que durante el control del embarazo preguntes a tu matrona para saber qué cosas te van a dar durante tu estancia en el hospital.

Salvo algunas diferencias, lo que habitualmente te suelen dar en el hospital es: compresas, pañales, esponjas jabonosas o gel, camiseta para el bebé, camisón para la mamá, gasas o compresas sin tejer, empapadores (que se pueden usar de cambiador), ropa de cuna y manta para el bebé. Si has decidido darle lactancia artificial, también te darán todo lo que necesitas para alimentarle: leche, biberones y tetinas.

Si surgen complicaciones con la lactancia, también solemos tener en el hospital casi todo lo necesario para ayudarte: sacaleches, pezoneras, parches para heridas en el pezón, cremas, aceites o sistemas compatibles con la lactancia para dar suplementos.

Por lo general la estancia en el hospital suele durar unas 48h si se trata de un parto normal sin complicaciones. En caso de cesárea se puede alargar 1 o 2 días más. Ten en cuenta esto a la hora de calcular las cantidades de cada cosa.

Teniendo esto en cuenta, lo que creo que es básico que traigas en la bolsa del hospital es todo lo siguiente, aunque por supuesto puedes añadir cosas según lo que a ti se te ocurra.

Documentación

-Todos los documentos relacionados con el embarazo: cartilla del embarazo, analíticas, ecografías…

-Tu plan de parto (si lo has redactado)

-DNI o pasaporte de ambos

-Libro de familia si estáis casados o tenéis más hijos

Para la mamá

Braguitas de algodón o braguitas desechables

Neceser con tus productos de higiene personal: champú, gel, pasta de dientes, cepillo de dientes, cepillo para el pelo, etc.

Secador para el pelo

Pijama o camisón si no estás cómoda con el camisón del hospital. Mejor si son abiertos por delante.

Bata (según la época del año)

Zapatillas

Sujetadores de lactancia (si vas a dar pecho) o sujetadores deportivos apretados y sin aros (si vas a dar biberón)

Ropa para salir del hospital (la misma talla que usabas durante el embarazo)

-Algo de comida para picar entre horas (fruta, frutos secos, galletas…)

Para el bebé

Toallitas (súper importante)

Ropa para salir del hospital

Bodys (aunque en realidad no haría falta, en el hospital os darán las camisetitas que es suficiente). Si traéis vuestra propia ropa, rogamos que sea fácil de poner y quitar.

Muselinas / gasas

Gorritos (para cuando no esté piel con piel, según la temperatura de la habitación)

Calcetines y manoplas: no se recomiendan. Los pies y las manos siempre estarán fríos. Las manoplas les limitan la información que les proporciona el tacto, y es muy importante para ellos. Es mejor no ponerles nada.

Chupete: si vas a darle pecho no se recomienda usarlo desde el principio. Si vas a darle biberón, sí que puedes ofrecérselo.

Calostro que te hayas extraído durante el embarazo (si es que lo has hecho). Llévalo en una neverita con una placa de hielo, dura 24h desde que se descongela.

Opcional: cosas que os pueden servir para el parto

Aceite para masaje

Pelota estriada para masaje

Bebida isotónica o energética

Altavoces bluetooth, lista de reproducción con música relajante

Aceites esenciales/difusor o vela aromática

-Sujetador deportivo o top de bikini si vas a usar la bañera

 

 

Cuánto puedo tardar en quedarme embarazada

«¿Cuánto tiempo puedo tardar en quedarme embarazada?», es una duda recurrente en temas de ginecología. En la época de la inmediatez en la que vivimos, nos preocupa no conseguir quedarnos embarazadas al primer mes de intentarlo, pensamos que algo nos pasa o que nos tenemos que hacer pruebas.

Es más, solemos pensar que la culpa es nuestra, de las mujeres. Pero ese tema lo tocaremos otro día.

Un factor importante a tener en cuenta es que la fertilidad no es la misma a lo largo de los años. Existe un momento “cúspide” que más o menos es a los 25 años, y a partir de ahí se mantiene un poco y empieza a bajar progresivamente.

Se calcula que aproximadamente el 30% de mujeres mayores de 35 años tiene dificultades para conseguir un embarazo. También sabemos que los hombres mayores de 30 años pueden empezar a sufrir una disminución de la calidad de su esperma. Cada mujer y cada hombre son diferentes y es difícil hacer esquemas que valgan para todo el mundo igual, pero esas son las estadísticas.

Y es que quedarse embarazada no es tan fácil como parece, porque tienen que ocurrir muchas casualidades juntas. Se ha calculado que en parejas sanas, con cada ciclo tienen un 20% de probabilidades de conseguir un embarazo.

El óvulo sólo está disponible para ser fecundado una vez en cada ciclo, y sólo durante unas 24 horas. Ya de por sí es difícil conseguir que coincida ese momento con las relaciones sexuales, aunque por suerte los espermatozoides son capaces de sobrevivir unos 3 días dentro del útero y eso nos da más posibilidades.

La ovulación es el momento del ciclo más interesante a la hora de buscar el embarazo, pero no siempre es fácil de detectar. Con un calendario a mano, si tenemos ciclos regulares es más o menos sencillo dar con los días más fértiles. Pero si tienes ciclos muy irregulares, es más complicado detectarlo. Tenéis un vídeo en mi canal de YouTube donde hablo sobre cómo calcular los días fértiles.

Haciendo un resumen muy resumido, porque el tema es mucho más complejo: sabemos que la LH (hormona luteínizante) es la responsable de hacer que se produzca la ovulación. Se produce durante todo el ciclo, pero tiene un pico de 48h que desencadena la ovulación. Existen tests de ovulación en internet que sirven para detectar el pico de esta hormona, que te pueden ayudar si tienes los ciclos muy irregulares.

En parejas sanas que mantienen relaciones sexuales regularmente y sin protección, se considera normal que el embarazo tarde hasta un año en ocurrir. Es tan normal quedarse embarazada en el primer mes como en el 10º mes de intentarlo, no significa que no estéis sanos.

Así que en principio no hay que hacer nada en especial, ni consultar con el ginecólogo ni nada, hasta que no haga un año que lo estáis intentando de manera activa.

Una vez hayáis alcanzado el año de intentarlo sin éxito, es el momento de empezar a pedir cita con la matrona o con el ginecólogo para empezar a averiguar si hay algún tipo de problema que os dificulte lograr el embarazo.

Puede haber ciertos problemas ginecológicos que necesiten un asesoramiento especial o algún tipo de tratamiento antes de que llegue el año, como por ejemplo el síndrome del ovario poliquístico.

En cualquier caso, es recomendable que pidáis cita con vuestra matrona en el momento en el que empecéis a buscar embarazo, porque es importante conocer vuestro estado de salud general, vuestro estilo de vida, actualizar vuestro calendario vacunal y revisar una serie de consejos antes de empezar a buscar embarazo.

Para dar más en el clavo con los días fértiles, también es interesante que apuntes tus ciclos en un calendario para calcular tus días fértiles. Tenéis un vídeo en el canal donde explico cómo los podéis calcular.

Las comidas navideñas y el embarazo. ¿Qué cosas puedo comer en Navidad?

A todos se nos avecina una maratón de comidas, cenas, reuniones familiares… En las que nos vemos prácticamente obligados a cometer excesos tanto con la comida como con la bebida.

Pero si estás embarazada, en estas comidas navideñas deberías tomar algunas precauciones. Hoy vamos a repasar cuatro cosas sobre la seguridad alimentaria, y recordaremos qué alimentos debemos evitar.

  1. El jamoncito curadito, choricito ibérico, embutidos varios… De eso nada, a no ser que sea cocido. Y congelado tampoco vale, ¡recordad! No está claro que la toxoplasmosis se muera en cualquier congelador.
  2. El salmón ahumado. Se considera crudo, así que tampoco se puede comer. Ni siquiera congelándolo antes.
  3. Los quesos. Recordad que hay quesos que están hechos con leche sin pasteurizar. Los más típicos son la mozzarella fresca, el queso emmental, el queso azul, el roquefort, camembert, tipo brie…
  4. La mayonesa casera. Si hay algún aperitivo o alguna guarnición que lleve mayonesa, pregunta si es casera o si es comprada en el supermercado. La mayonesa casera lleva huevo crudo y tampoco se debería comer.
  5. La carne de caza. Si tenéis un familiar que caza animales utilizando munición de plomo, no se aconseja consumir esa carne estando embarazada.
  6. Ojo con los postres! Tiramisú, mousse, merengues… Llevan huevo o parte de huevo crudo.
  7. Marisco crudo. Pregunta siempre si está cocinado previamente.
  8. Ceviche, tartar, carpaccio… Cualquier cosa cruda, la tendremos que evitar.
  9. Las bebidas azucaradas. Cuidado con ellas porque no son sanas para nadie y se suele abusar de ellas en esas fiestas.
  10. Ojo con la cafeína, no debemos abusar de los estimulantes (café, té, chocolate, refrescos de cola)
  11. Alcohol. Nuestro consejo siempre tiene que ser alcohol cero. Aún no se ha podido demostrar que pequeñas cantidades de alcohol sean seguras en el embarazo, así que no podemos decir que puedas beber para brindar.

Ya sé lo que estáis pensando. Qué rollo eso de estar embarazada en fiestas, no puedo comer casi nada! Pero bueno en realidad estos son consejos básicos de seguridad alimentaria que debería seguir cualquier persona, lo que pasa es que en el embarazo la afectada no eres sólo tú, sino también el bebé, y por eso insistimos tanto.

Y luego también hay que vigilar el aumento de peso. Las navidades no son 15 días seguidos de fiesta, realmente los días donde se hacen comidas/cenas extraordinarias son contados, a lo máximo 5 o 6. Por lo tanto tampoco nos dan la excusa para aumentar 5kg de repente. Los días que no haya comidas especiales, recuerda que debemos seguir comiendo de manera saludable y haciendo ejercicio.

¡Pensad que hay muchísmas cosas de las que podéis disfrutar estas fiestas! Sin abusar, claro está. La lechona, la sopa de navidad, el pavo relleno, las gambitas a la plancha, el pescado o la carne con salsita… 

Disfrutad de estas fiestas, disfrutad de vuestro embarazo y ¡¡Feliz Navidad!!

Incorporarse al trabajo y seguir con la lactancia materna. Cómo usar un sacaleches

Cuando se acaban las insuficientes 16 semanas de baja por maternidad, toca el temido momento de la vuelta al trabajo remunerado. Y pongo el acento en lo de remunerado, porque quedarse en casa con un bebé es como trabajar, pero sin cobrar.

Si damos el pecho es inevitable que en ese momento nos asalten las dudas de cómo seguir dándole nuestra leche al bebé si ya no vamos a poder estar todo el día con él.

Y aquí es cuando tenemos que buscar la fórmula exacta para intentar seguir adelante con éxito con nuestra lactancia. Que no es fácil.

Depende de los horarios de tu trabajo

Si haces jornada partida, puede que puedas escaparte entre medias para darle pecho al bebé o aproveches ese momento para sacarte leche.

Si haces jornada seguida, es muy importante que tengas tiempo para sacarte leche por lo menos una vez durante el turno. No se trata de sacarse leche muchas veces, sino de hacerlo cuando notes que el pecho está muy lleno (en una jornada de 8h, eso puede equivaler a 1 o 2 veces aproximadamente).

Si en tu puesto de trabajo es imposible organizarte para poder sacarte leche 1 o 2 veces, aquí es donde vienen los problemas. Porque es IMPRESCINDIBLE hacerlo para poder seguir con la lactancia. Si en una jornada entera de 8h no puedes sacarte leche ni una sola vez, pueden surgir varios problemas: la producción de leche puede ir disminuyendo por falta de estímulo del pecho, o podrías tener problemas de obstrucción de conductos y mastitis por la acumulación de leche en el pecho.

Depende de la edad de tu bebé

Normalmente a esa edad (entre 4 y 6 meses, según si has conseguido alargar el permiso con vacaciones y días de lactancia), los bebés toman sólo leche. De hecho no se aconseja introducir ningún otro alimento hasta los 6 meses. Y aunque ya tenga 6 meses, la alimentación es COMPLEMENTARIA a la lactancia: eso quiere decir que lo primero que tiene que tomar el bebé es leche, y después ir probando algo de comida progresivamente.

Por supuesto, es más fácil incorporarse a trabajar cuando un bebé toma más cosas aparte de la leche, porque así es más fácil que se las pueda ofrecer otra persona. Pero la incorporación al trabajo remunerado no debería ser una excusa para introducir la alimentación complementaria demasiado temprano. Vemos muchos casos de bebés que con 4 meses ya toman papillas de cereales por este motivo, y no debería ser así.

En bebés mayores la incorporación al trabajo no es tan problemática porque toman leche menos a menudo y pueden estar perfectamente 8h sin mamar que no pasa nada. Pueden comer otras cosas, o simplemente no comer. Hay bebés que no comen nada hasta que no llega su mamá del trabajo, y luego se atiborran de teta.

El problema de no poder sacarte leche viene cuando tienes un bebé más pequeño que sólo toma teta o que acaba de empezar con la alimentación complementaria y evidentemente toma mucha más leche que comida. Como comentaba más arriba, es muy importante que valores si en tu trabajo va a ser posible sacarte leche o no.

Cómo sacar mi leche

Aquí es cuando tienes que aliarte con tu amigo el sacaleches. Y hay que hacerlo con un poquito de antelación para que no nos pille el toro. Tal vez te interese echar un vistazo a las recomendaciones para elegir un buen sacaleches.

Las primeras veces que intentes extraerte leche puede ser muy frustrante, porque puede que consigas muy poca o nada de leche. Que no cunda el pánico: el sacaleches tiene menos fuerza para sacar la leche que tu bebé. Así que es completamente normal que las primeras veces saques muy poco.

Es muy importante revisar que la copa del sacaleches sea de tu talla. Porque en muchas ocasiones ahí reside el problema. Normalmente los sacaleches vienen con una sola talla (o como mucho dos) de copa. Y puede que no sea la tuya. Algunas marcas baratas no tienen posibilidad de cambiar de talla (lo barato sale caro), así que yo siempre recomiendo apostar por marcas de confianza, como Medela.

Recomendaciones de tallas de copa de sacaleches de Medela

Si crees que necesitas otra talla de la copa del sacaleches, aquí te dejo un enlace para buscar la que más se adapte a ti.

Sé que suena raro, pero el pecho tiene que acostumbrarse al sacaleches. Poco a poco y con el tiempo, verás que es más efectivo y sacas más leche. El pecho “aprende” poco a poco a poner en marcha el mismo reflejo de eyección que provoca el bebé al mamar, pero con el sacaleches.

Mi consejo es empezar a hacer pruebas para vuestro “banco de leche” aproximadamente un mes antes de incorporaros. No hace falta sacarse leche con todas las tomas, si te pones con tiempo basta con que lo hagas 3 o 4 veces al día como mucho, y lo vas guardando en pequeñas cantidades (de 100-150ml por ejemplo).

Se recomienda tener más o menos entre 500ml-1litro de leche materna congelada por los imprevistos que puedan surgir.

Antes de sacarte leche

Para ayudar a la extracción, podemos estimular la movilización de la leche masajeando el pecho en círculos (de fuera hacia adentro), o aplicando calor (con el agua caliente de la ducha, con una toalla caliente, una bolsa de agua caliente, etc)

Para sacarte leche de manera efectiva, existen varias maneras de hacerlo.

Una de ellas, es aprovechar el reflejo de eyección que provoca el bebé al mamar. Es decir, colocar el sacaleches en el pecho contrario que le estás ofreciendo al bebé durante la toma. Es un poco incómodo, pero también ahorras tiempo.

La otra opción es sacarte leche después de la toma, del pecho que no ha tomado el bebé.

Es importante no excederse con el tiempo. Lo que se recomienda es utilizar el sacaleches como máximo 15-30 minutos. Aunque la cantidad que hayas sacado sea poca, pasarse de rosca con el sacaleches nos puede dar problemas de mastitis (por estimular y producir de más) e incluso heridas en el pezón.

Cómo ofrecerle mi leche al bebé

Este creo que es el punto más complicado de toda la operación. Casi todo el mundo tiene en mente que un bebé tiene que tomar leche del biberón, pero existen más opciones.

Lo ideal sería ofrecerle la leche al bebé con un recipiente compatible con la lactancia materna, para evitar el temido síndrome de confusión tetina-pezón. Los recipientes compatibles son:

  • Jeringas: hay jeringas especiales para la alimentación, que se conectan a una cánula y sirven para alimentar al bebé. Se puede estimular la succión con nuestro propio dedo. Lo malo es que el plástico de las jeringas se degrada con los lavados y hay que cambiarlas a menudo.
  • Vasitos de suplementación: existen vasitos especiales para poner la leche, y acercársela a la boca del bebé. Sorprende como son capaces de bebérsela así.
  • Cuchara: aquí hay que armarse de paciencia, pero puede ser un método fácil para enseñárselo a los cuidadores del bebé (abuelos y demás), porque se toman la leche perfectamente a cucharaditas.

Si optáis por el biberón, tened en cuenta que puede ser un obstáculo que dificulte continuar con la lactancia materna, sobre todo en bebés pequeños. La forma que tiene la tetina del biberón, y sobre todo el flujo de leche que tiene, pueden hacer que el bebé después rechace el pecho porque le parezca demasiado difícil mamar después de haber probado la vida cómoda del biberón. No a todos los bebés les pasa, pero si quieres continuar con la lactancia materna, no es aconsejable usar el biberón como primera opción.

Cómo calcular el embarazo

Si estás embarazada o estás en proceso de buscar un embarazo, seguro que te interesa saber cómo calcular las semanas de embarazo de las que estás o cómo saber cuándo puede nacer el bebé o calcular la fecha probable de parto.

Es más difícil de lo que parece. Lo primero que tenemos que observar son tus ciclos anteriores. No todas las mujeres tenemos ciclos perfectos de 28 días, y a veces hay que ajustar un poco las cuentas para dar en el clavo calculando la fecha del parto.

Un embarazo dura aproximadamente 40 semanas desde la fecha de la última regla, o lo que es lo mismo, 280 días. Pero este cálculo no nos vale si no tenemos la regla regular cada 28 días.

Para calcular la fecha probable de parto con ciclos regulares perfectos, tenemos la conocida como Regla de Naegele. O como la llamo yo, “la cuenta de la vieja”.

Se trata de usar como referencia la Fecha de tu Última Regla, sumarle 7 días, restarle 3 meses y sumar 1 año.

Repasemos un poco la fisiología de cada ciclo

Es un proceso mucho más complejo pero lo resumo para que sea fácil de entender. Cuando empieza un ciclo, se empiezan a madurar varios óvulos en nuestros ovarios. Uno de ellos crece más que el resto, y es expulsado hacia las trompas de Falopio durante la ovulación

Este óvulo está disponible durante unas 24 horas aproximadamente para ser fecundado por un espermatozoide. Este es el margen que tienes en cada ciclo para quedarte embarazada: 24 horas. (También hay que tener en cuenta que los espermatozoides pueden sobrevivir unos 3 días aproximadamente dentro de nuestro útero, así que las relaciones que hayas mantenido en los días anteriores también cuentan).

Si ocurre una fecundación en ese momento, las células empiezan a dividirse para formar el futuro embrión. Si no tiene éxito la unión del óvulo y el espermatozoide, el óvulo viaja hasta el útero y se expulsa al exterior durante la menstruación, que habitualmente tiene lugar 14 días después de la ovulación (aunque hay literatura que describe que este periodo, que se llama fase lútea, no tiene por qué durar 14 días, habitualmente es así).

Saber cuándo me he quedado embarazada

Lo único que sabemos es que te has quedado embarazada durante la ovulación. Saber cuándo has ovulado, es lo más complicado.

En teoría, ovulas 14 días antes de la menstruación. Como os he dicho antes, la duración más habitual de la fase lútea (desde que ovulas hasta que tienes la regla), son 2 semanas justas.

Pero cuando te quedas embarazada no tienes la regla. Nos tenemos que guiar por tu regla anterior, y por cómo han sido tus reglas hasta entonces. Si tus ciclos han sido regulares,  las cuentas son fáciles de hacer.

Calcular cuándo ovulas

Imaginemos que tus ciclos son regulares y de 32 días. Es decir, pasan 32 días entre el primer día de tu regla, y el primer día de tu siguiente regla.

Si tu última regla fue el 25 de abril, se supone que esperabas tu próxima regla 32 días después, es decir el 27 de mayo. La supuesta ovulación seguramente fue el 13/05/2019. ¡Ahí fue cuando te quedaste embarazada!

Nos ponemos en el caso de tener ciclos regulares de 32 días.

Ahora bien, si tus reglas son irregulares, es más difícil calcularlo. No nos sirve la regla de Naegele, ni contar 14 días antes de la fecha de tu supuesta próxima regla.

Saber cuándo te has quedado embarazada cuando tienes ciclos irregulares o el síndrome del ovario poliquístico, es un poco más complejo.

Tienes que guiarte por otras cosas: los síntomas de la ovulación, medir la temperatura, el moco cervical… O realizar tests de ovulación para saber cuándo ovulas exactamente midiendo el pico de la hormona LH en sangre, que se eleva justo antes de que ovules.

O lo más seguro y fiable para saber de cuántas semanas estás: la ecografía.

Calcular cuándo nacerá el bebé

Una vez has sabido cuándo has ovulado, podemos hacernos una idea de cuánto va a durar el embarazo y calcular la fecha probable de parto.

Es importante saber que la fecha probable de parto es sólo una aproximación. Sólo nos dice cuándo cumplirías las 40 semanas de embarazo, no quiere decir que el bebé nazca ese día. Menos de 5% de los bebés nacen en esa fecha. Tienen margen desde las 37 hasta las 42 semanas para nacer cuando quieran (link al post del embarazo prolongado)

Como hemos dicho antes, si tus ciclos son perfectos, regulares, de 28 días, la regla de Naegele te dirá cuándo es tu fecha probable de parto.

Si tus ciclos son regulares pero no duran 28 días, puedes usar la regla de Naegele haciendo algunos ajustes. Si como en el ejemplo de antes, tus ciclos duran 32 días justos, calcula tu fecha probable de parto con la regla de Naegele (+7 días, -3 meses, +1 año), y le sumas 4 días más (la diferencia entre 28 y 32).

Para calcular tu embarazo con ciclos irregulares, puedes hacerte una idea sumando 38 semanas a la fecha de tu supuesta ovulación si es que la sabes.

Saber de cuántas semanas estás embarazada

A veces parece que los profesionales hablamos en otro idioma cuando contamos el embarazo en semanas. Pero es importante hacerlo así y no en meses, porque entre una semana y otra se producen muchos cambios.

Sé que es un lío, pero al principio contamos las semanas de embarazo desde la fecha de tu última regla. En realidad esa es la única cosa que sabemos al 100% segura.

Así que aunque te digan que estás de 8 semanas, no quiere decir que estés embarazada desde hace 8 semanas. Te estamos «regalando» esas 2 semanas que teóricamente pasan desde la regla hasta la ovulación.

Cuando ya hemos ajustado bien la fecha probable de parto con la ecografía (que no siempre coincide con la que se calcula con la regla de Naegele), contamos las semanas «hacia atrás» con una rueda como esta.

Rueda para calcular las semanas de embarazo

La FPP (fecha probable de parto) es la semana 40, y vamos contando hacia atrás a partir de ahí.

La FUR es la fecha de última regla, y es el parámetro que usamos para calcular las semanas hasta que confirmamos la FPP con la ecografía. Como véis, la rueda empieza a contar las semanas desde la misma fecha de la regla.

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El Estreptococo del Grupo B, más conocido como SGB.

Seguramente si estás embarazada (especialmente si te falta poco para parir), te suena este nombre.

Este bicho tan famoso, tiene atemorizados a ginecólogos, pediatras, matronas… Desde hace muchos años. ¿La razón? Pues que hasta hace relativamente poco, creíamos que esta bacteria era la responsable de la mayoría de infecciones graves en los bebés recién nacidos.

Pero, ¿qué hace este bicho en concreto?

Su nombre y apellidos son: Streptococcus Agalactiae, Estreptococo del grupo B o SGB para los amigos. Se suele encontrar formando parte de la flora habitual de nuestro intestino. Es decir, está ahí pero no nos produce ningún problema. En ocasiones, la bacteria en cuestión se traslada del intestino hacia la vagina, colonizándola pero sin producirnos ningún síntoma.

Hasta ahí ningún problema. La cuestión es que se cree que cuando el bebé pasa por el canal de parto, o cuando se rompe la bolsa de las aguas, podría infectarse por el estreptococo si anda por ahí.

Lo que se hace habitualmente en España

Para ver si esa bacteria está colonizando nuestra vagina, se hace un cultivo durante el embarazo. Se hace recogiendo una muestra vaginal y anal con un bastoncillo de algodón. Es una prueba un poco desagradable, pero por suerte es sólo un segundo. La muestra se suele recoger en semana 36-37, y según el lugar donde vivas te la recogerá la matrona o el ginecólogo. Así que si tienes cita alrededor de esas semanas, no descartes que te vayan a recoger el cultivo.

Se ha visto que aproximadamente entre el 10-40% de las embarazadas tiene esta bacteria viviendo en su tracto genital o anal.

En la mayoría de hospitales en España (por no decir todos), si te encuentran el estreptococo durante el tercer trimestre, te pondrán antibiótico cuando te pongas de parto o si rompes aguas. Esto se hace para intentar matar al bichito y evitar que el bebé coja una infección.

¿Es lo correcto?

Pero revisemos un poquito este tema, porque hace muchos años que estamos haciendo cultivos y dando antibióticos y va siendo hora de que comprobemos si lo estamos haciendo bien.

Si buscas un poco por internet, encontrarás mogollón de artículos y de páginas web donde se dice que el estreptococo es la principal causa de infecciones en los bebés y que es una bacteria muy peligrosa, y por eso recomiendan que se siga haciendo esta prueba en el embarazo.

Pero, ¿qué hay de cierto? Lo que dice la evidencia científica…

El tema es polémico, y hay estudios con resultados contrarios. Por un lado, algunas bases de datos que han hecho revisiones amplias del tema (UpToDate) dicen que se tiene que seguir haciendo esta prueba y que hay que dar antibiótico si es positiva, porque se ha demostrado que reduce el número de bebés con infecciones.

Otras instituciones (Cochrane Library, RCOG), hicieron una revisión seria sobre el tema y concluyeron que la mayoría de infecciones neonatales no son causadas por el SGB, sino que hay otras muchas más bacterias que encima van en aumento, y que no está justificado el cribado universal en mujeres sin factores de riesgo. Traducido al castellano, quiere decir que no recomiendan que se haga el cultivo a todo el mundo

En algunos países del norte de Europa ya no se hace esta prueba, y sólo se da tratamiento si hay algun factor de riesgo (bebés prematuros, rotura de bolsa de las aguas durante muchas horas, fiebre durante el parto…). Y es que hoy en día, el uso de antibióticos está muy cuestionado por el aumento de bacterias resistentes (hay estudios que demuestran que se aumenta el riesgo de padecer una mastitis si se usan antibióticos durante el parto)

Además, parece que hay otras alternativas. Por lo que se ve, están intentando desarrollar una vacuna para prevenir esta infección. El centro de control de enfermedades hizo una amplia revisión sobre este tema.

En conclusión

Para variar, España está a la cola de Europa en este tema, así que en la mayoría de lugares de nuestro país se sigue haciendo el cultivo y dando antibiótico.

Habiendo tantos estudios sobre el tema (y cada vez más), tal vez nos tengamos que plantear lo que estamos haciendo, y dejar de hacer una intervención innecesaria, que encima parece que no es inocua por el uso indiscrimnado de antibióticos.

Además, aunque pongamos antibiótico por litros, parece que no nos libramos del todo de las infecciones tardías (aquellas que aparecen después de la semana de vida) y además nos estamos obcecando con el estreptococo y al parecer hay otras muchas más bacterias que pueden darnos problemas.

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Los mejores sacaleches del mercado

¿Qué sacaleches me compro?

Si has sido madre o vas a serlo en breve, puede que te hayas planteado adquirir un sacaleches. No es ni mucho menos un chisme imprescindible, pero puede serte útil en algunas ocasiones.

  • Si necesitas separarte de tu bebé por cualquier motivo
  • En caso de que tu bebé necesite suplementos por no aumentar suficiente de peso
  • Para incorporarte al trabajo fuera de casa
  • Para resolver problemas puntuales con la lactancia

No considero que sea necesario hacerte con uno antes de que nazca el bebé, pero tampoco es una mala idea tenerlo.

Consejos a la hora de elegir un buen sacaleches

Lo barato sale caro

Es increíble la cantidad de marcas que fabrican sacaleches hoy en día. Haciendo una búsqueda para escribir este post, he alucinado con la multitud de marcas que fabrican sacaleches hoy en día, a un precio muy inferior al “habitual”.

En esto debo deciros que lo barato sale caro, y vale más apostar por algo seguro, más aún cuando se trata de algo tan importante como la alimentación de vuestro bebé. No os aconsejaría gastaros menos de 50€.

¿Eléctrico o manual?

Si se trata de resolver una situación puntual, es posible que te sea suficiente con el sacaleches manual, que además es más económico.

Tiene otras pegas: tiene menos fuerza de succión y necesita de un movimiento muy repetitivo de tu mano que puede llegar a ser muy cansado.

Si os lo podéis permitir, os recomiendo que utilicéis uno eléctrico. Ganaréis en comodidad, en tiempo y optimizaréis mucho más

¿Simple o doble?

Lo más habitual es comprarse un sacaleches de un solo sistema, para sacar leche solamente de un pecho a la vez.

Pero también existen sacaleches dobles, que pueden ser útiles en algunas situaciones especiales. Sacar leche de los dos pechos a la vez puede ser provechoso cuando estamos intentando estimular el aumento de la producción de leche.

Una situación en la que aconsejamos uno doble, es en caso de ingreso prolongado del bebé en el hospital, por ejemplo cuando nace muy prematuro. Sabemos que la extracción doble consigue una respuesta hormonal más potente y es más efectivo para conseguir una buena producción de leche cuando el bebé empiece a coger el pecho.

Por lo que he podido ver y leer acerca de los sacaleches dobles, algunas marcas parece que utilizan el mismo motor para este tipo de sacaleches que para los simples, y algunas mujeres tienen la sensación de que tienen menos fuerza porque reparten la misma potencia en dos sistemas de extracción.

Si sólo te planteas utilizarlo para ofrecerle una cantidad extra de leche al bebé, o para sacarte leche y guardarla para dársela mientras estás trabajando, tal vez te basta con uno simple.

¿Cuál es el mejor sacaleches?

No me voy a mojar hasta el punto de deciros cuál es el mejor, pero os traigo los 5 sacaleches eléctricos más vendidos del mercado, que considero que son de una calidad aceptable y recomiendo.

Medela Swing

La marca y modelo por excelencia. Medela es una apuesta segura como marca para muchos productos relacionados con la lactancia, y no iba a ser menos con los sacaleches.

Tal vez la pega más importante sea el precio, porque no es el sacaleches más barato, pero en cuanto a fiabilidad y durabilidad, puedo deciros que es genial, he visto sacaleches de esta marca que han pasado por muchas batallas, que las mamás guardan de un embarazo a otro y siguen funcionando fenomenal.

Dispone de la tecnología “2-Phase”, que está pensada para imitar la manera en la que succiona el bebé en el pecho. Tiene el modo “estimulación” nada más encenderlo, y cambia automáticamente al modo “extracción” pasados 2 minutos. Puedes cambiarlo manualmente antes de esos 2 minutos apretando un botón.

Puedes regular la potencia de la extracción con el botón +/-, tiene muchos niveles para que elijas el que te resulte más cómodo.

Puedes usarlo con pilas o enchufado, funciona con cuatro pilas de tamaño AA.

Podéis elegir el modelo “simple” o el “doble, según vuestras necesidades.

Le han surgido muchas marcas de la competencia, pero es cierto que tal vez sea la marca que tiene más experiencia en este mercado. Uno de los puntos a favor que tiene Medela es la cantidad de opciones a elegir de cada uno de sus productos, entre ellos las diferentes tallas de las copas del sacaleches, cosa que no existe en otras marcas.

Si hacéis una pequeña búsqueda veréis que hay dos modelos del Swing simple: uno más “antiguo” y uno más nuevo (el Swing Flex). La diferencia principal es que al nuevo le han añadido un reborde de silicona a la copa para que sea más confortable en el pecho, y han cambiado parte del sistema de conexión.

Philips Avent

Un poquito más económico que el de Medela, con un funcionamiento muy similar.

También tiene el sistema que imita la succión del bebé. Cuenta con el modo “estimulación” los primeros minutos, y tiene 3 niveles de potencia de extracción. El modelo más nuevo dispone de cuatro tipos de estimulación y cuatro niveles de potencia de extracción.

Tiene un sistema de anti-retorno que evita que la leche se cuele por los tubos de succión. También funciona a pilas.

La diferencia principal que tiene con el de Medela, es el diseño de la copa. Tiene una almohadilla de silicona con relieves en forma de pétalo que tienen la función de masajear el pecho para mejorar la salida de la leche. Esto hace que sea más cómodo y dé una sensación más agradable en el pecho.

Tenéis a vuestra disposición el modelo simple o el doble.

Availand Nature3

Fue galardonado como mejor sacaleches del año por blogdelbebe. En general cuenta con opiniones muy positivas.

Dispone también de un sistema que cambia el tipo de succión, que se llama “Smart 3”, y tiene 3 fases diferentes de extracción, con 9 niveles de potencia.

Dispone de pantalla LED y de un temporizador de 30 minutos, tiempo tras el cuál entra en modo standby. No funciona con pilas. Tiene una batería con una autonomía de 3 horas, también puede funcionar enchufado.

La copa también tiene unas piezas de silicona que le ayudan a adaptarse al pecho y así sea mucho más confortable.

Bellababy

Sacaleches MAM

Este sacaleches de la marca MAM es un 2 en 1: sacaleches manual y eléctrico a la vez.

Tiene pantalla táctil y tiene muchos modos de succión diferentes, modo de extracción y de estimulación, 9 niveles de intensidad cada uno. La batería es recargable y dura hasta 5 horas

La copa también es muy confortable para el pecho debido a su almohadilla de silicona y sus relieves.

Se vende en pack con 2 biberones anti reflujo, además de recipientes de conservación. Especifica que está libre de BPA.

Lansinoh

Ganó el premio de mejor sacaleches en los Mom&Baby awards del año 2018. Es una marca conocida por otros productos, no especialmente por su sacaleches. Pero también es una apuesta segura en calidad.

Disponen de la opción simple o doble, para que elijáis la que se adapte a vosotros.

Tiene el sistema de succión en dos fases: una donde se estimula en los primeros minutos, y otra para la extracción. Cuenta con 5 niveles de potencia.

La copa tiene un reborde de silicona en la parte externa de la copa que hace que la presión sobre el pecho sea más suave y agradable.

La marca lansinoh dispone de bolsas que se adaptan a la rosca del sacaleches y así se puede almacenar la leche más fácilmente sin desperdiciar ni una gota.

Puede funcionar tanto enchufado como con pilas.

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Tips para calmar el llanto de tu bebé

Antes que nada, es importante entender por qué lloran los bebés. Un bebé recién nacido no puede decirnos con palabras nada de lo que necesita: tengo frío, tengo calor, tengo hambre, me he hecho caca, me duele la barriga, quiero dormir, me molesta el ruido, me molesta la arruga de la sábana… Sea cual sea su necesidad, sólo pueden transmitirla llorando.

Con el tiempo iréis entendiendo a vuestro bebé y entenderéis mejor lo que trata de deciros con cada tipo de llanto. Pero hasta que lleguéis a comprenderlo, puede pasar un tiempo y hay que ir descartando las cosas mediante ensayo-error.

El llanto de un recién nacido está biológicamente pensado para hacer que los humanos adultos reaccionemos y nos sintamos mal. Literalmente te destroza por dentro. Es así precisamente para que los humanos no descuidemos a nuestras crías.

Bien, vayamos al grano. Vamos a repasar los trucos que podemos aplicar para calmar a nuestro bebé cuando está llorando. Va a depender un poco de la edad del bebé, lo que os voy a contar funciona sobre todo con bebés de menos de 3 meses.

Hambre

Parece un poco obvio, pero siempre es una de las primeras cosas que hay que descartar. Sobre todo en los primeros días/semanas del bebé, cuando todavía se está estableciendo la lactancia materna, es normal que el bebé quiera mamar sin parar y que llore para pedir el pecho.

Depende un poco de cada bebé, algunos no llegan a llorar para pedir el pecho o el biberón, sino que sólo muestran los signos precoces de hambre (se mete el puño en la boca, saca la lengua, cuando le tocas la mejilla gira la cara).

Si tu bebé se “enfada” con facilidad y en plena crisis de enfado te resulta más difícil que coja el pecho, vale la pena que intentes estar pendiente de los signos precoces de hambre y le ofrezcas la toma antes de que llegue a llorar.

El pañal

En los primeros meses los bebés son auténticas máquinas de ensuciar pañales. Pueden hacer caca prácticamente cada vez que toman pecho, especialmente los primeros días.

Algunos bebés se sienten muy pero que muy incómodos enseguida que notan su piel húmeda, y necesitan que les cambies el pañal enseguida

Sueño

Si ya has descartado las dos primeras cosas, tal vez se trate de sueño. Esta necesidad es tal vez la más difícil de valorar. A los bebés les cuesta dormirse solos, y necesitan nuestra ayuda para caer en los brazos de Morfeo. Balancearlo en nuestros brazos, cantarle, pasearle, ofrecerle algo para succionar… Todo lo que se te ocurra para bajar su nivel de estrés y ayudarle a dormir.

Ya que sale el tema, que sólo se quiera dormir en brazos es completamente normal. Lo raro es que un bebé recién nacido acepte quedarse sólo en la cuna sin más, sin reclamar la presencia de sus padres

Depende del estilo de crianza que queráis llevar a cabo, pero es importante que sepáis que al principio va a ser casi imposible que quiera dormirse solo durante largos ratos en la cuna. Es muy probable que si lo intentas ni siquiera puedas dejarlo un segundo, o que aunque se quede en la cuna sólo quiera estar un rato.

El instinto mamífero de la raza humana hace que la criatura recién nacida necesite sentir y tocar a sus padres para sentirse segura y protegida, y cada vez que se sienta solo se sentirá amenazado y necesitará contacto físico para calmarse, especialmente por la noche.

En realidad un bebé recién nacido duerme mucho más de lo que nos pensamos. De media duermen unas 12-16 horas al día (contando las siestas de 10 minutos). Así que para ellos, es una necesidad importante de cubrir.

Malestar en la barriga

El sistema digestivo del bebé es inmaduro y a veces les cuesta hacer la digestión. Algo que para nosotros es automático y no notamos para nada, al bebé le puede resultar doloroso los primeros meses.

En el momento crítico de malestar es difícil calmar ese llanto, porque en realidad les duele. Es difícil de describir, pero diría que es un llanto diferente a los demás, porque es un llanto muy agudo.

Puede ser útil intentar poner al bebé boca abajo con la barriga sobre tu mano y la cabeza sobre tu antebrazo. En esta postura le transmites el calor de tu mano, y si además le balanceas, puedes ayudar a que sus intestinos se muevan mejor y se alivie su molestia, aunque a veces no es inmediato.

Si observas que tu bebé suele tener muchos episodios de gases o malestar, intenta fijarte en si se suelen producir a la misma hora del día. Habitualmente son por la tarde/noche. Cuando hayas visto cuál es el “patrón”, intenta establecer una rutina de baño calentito y masaje en la barriga más o menos una hora antes de la hora clave, para prevenir que le pueda pasar.

Contacto piel con piel

Como he dicho antes, para los bebés, sentir la presencia de sus padres es una necesidad. Y a veces simplemente basta colocarlos sin ropa encima de nuestro pecho desnudo (con mamá o con la pareja). Oler nuestra piel, sentir nuestro calor, escuchar nuestra respiración o el latido de nuestro corazón… tal vez sea lo más parecido a volver a estar dentro del útero.

Hay bebés con más necesidad de contacto físico que otros. Si ves que tu bebé es de esos que necesita mucho contacto piel con piel, te aconsejo que te hagas con una mochila portabebés o un fular de porteo, para que te sea más cómodo tenerlo contigo y a la vez tener las manos libres.

Cuando no es hambre, ni pañal, ni sueño, ni gases.

Cuando ya has puesto en marcha las estrategias básicas y el bebé sigue llorando, a veces parece que no hay nada que hacer.

Llegados a este punto, es cuando podemos aplicar trucos que parecen “magia” pero tienen su explicación. Se trata de provocar situaciones que le recuerden al bebé cómo estaba cuando vivía dentro de la barriga de mamá, que era lo único que conocía hasta el momento. Porque a veces simplemente lloran por eso, porque están en el mundo y preferirían estar en la barriga de mamá.

Los trucos los cuenta Harvey Karp en su libro “El bebé más feliz del barrio”, pero os los resumo por aquí, añadiéndole mi toque personal después de coger en brazos a muchos bebés recién nacidos.

Contener/envolver al bebé

El bebé estaba dentro de la barriga doblado sobre sí mismo y en contacto constante con las paredes del útero. Si usamos una sábana fina o una muselina para enrollar al bebé en ella, podemos imitar esa “contención” que tenían dentro del útero.

En otras culturas hace ya cientos de años que usan los arrullos o los fulares de porteo para calmar a los bebés, así que no hemos descubierto nada nuevo.

Es importante tener en cuenta la posición del bebé a la hora de enrollarlo. Hay que intentar que sus brazos queden flexionados (nunca estirados a los lados de su cuerpo), para que sea lo más parecido posible a la posición fetal. También hay que tener cuidado de no apretar la sábana en exceso, porque puede ser peligroso.

Succión

Chupar es una de las cosas que más relaja a los bebés. Les deja fuera de combate, K.O. De hecho, muchos bebés se quedan dormidos al pecho después de pocos minutos de empezar a mamar por lo relajante que les resulta succionar.

Ahí es cuando muchas personas dicen “que usa a su madre de chupete”. Pensemos un momento en la historia de la humanidad: ¿que existió antes, la teta o el chupete? Porque más bien sería al revés: usa el chupete como si fuera la teta. Pero es cierto, muchas veces los bebés sólo encuentran el consuelo que necesitan cogiendo el pecho. Y no hay ningún problema en eso: no se está malacostumbrando, simplemente es una necesidad.

Hay que tener en cuenta que los bebés que toman pecho no deberían usar chupete hasta que la lactancia no esté establecida, ya que de ofrecérselo antes podríamos estar confundiendo al bebé.

Si la lactancia todavía no está establecida (el bebé no coge peso suficiente, hay dolor, grietas, etcétera), y necesitas un momento de respiro o quieres probar otra estrategia para calmar al bebé, puedes ofrecerle tu propio dedo (el de mamá o el de papá) para calmar esa necesidad de succión. Importantísimo que las manos estén bien limpias y las uñas cortitas.

Balanceo

Dentro del útero los bebés flotaban en el líquido amniótico, y mientras mamá caminaba, ellos rebotaban de arriba abajo.

Recordar esos rebotes también les relaja mucho. Sobre todo si es en brazos de papá o mamá, y mucho mejor si es estando de pie recorriendo el pasillo de arriba abajo. Recordad que para ellos no es un chantaje, es una necesidad. Poco a poco irá entendiendo lo difícil que es este mundo.

Los paseos en coche o en el carrito funcionan por el mismo mecanismo: por la vibración y los movimientos de lado a lado

Sujetarle en brazos de lado

Sujetar a los bebés boca arriba suele resultarles bastante incómodo e antinatural cuando están enfadados con el mundo.

A veces simplemente cambiando de postura y cogiéndoles en brazos de lado o boca abajo ayuda a que se calmen.

Los ruidos blancos

Los bebés escuchan ruidos dentro del útero a través del líquido amniótico. Son ruidos difusos e indefinidos. Hay sonidos que se emiten a una frecuencia parecida a la de esos ruidos que había dentro del útero, y se llaman ruidos blancos. El ruido de un secador, el ruido de una campana extractora de cocina, el ruido de una televisión o una radio desintonizada…

Escucharlos hace que se active en el bebé “el reflejo calmante”. Realmente se quedan pasmados con los ojos abiertos, tranquilos, y se van calmando incluso hasta quedarse dormidos.

Hay autores que dicen que no es aconsejable abusar de los ruidos blancos porque hacen que el bebé deje de llora reclamando a sus padres y se quede en “standby”, como esperando a que pase algo. Como digo, no debería ser el primer recurso que usemos, pero no es una mala idea tenerlo como as en la manga para esos días/noches complicados.

A veces bastará con una de estas cosas para calmarlo, aunque a veces tendrás que poner en práctica todos los trucos a la vez para conseguir calmarlos. Cada bebé es único y no siempre tienen las mismas necesidades, es una persona nueva en tu vida que tienes que ir conociendo.

Os dejo por aquí un vídeo de mi canal de YouTube con todo lo que os he contado
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El brote de listeria en España. La prevención en el embarazo

Hace unas semanas que se inició en Andalucía un brote de listeriosis a raíz del consumo de un producto cárnico preparado (carne mechada). La noticia ha hecho que resurjan las dudas y la polémica sobre esta bacteria, así que voy a aprovechar para recordaros qué es este bicho y por qué es peligroso.

¿Qué es la listeria?

Se llama Listeria monocytogenes, para los amigos sólo listeria. La infección que provoca se llama listeriosis.

La listeria vive en el suelo, en el agua, en las plantas, y puede crecer en la comida. Este último es el principal foco de infección para los humanos.

A pesar de que puede parecer que se trata de una intoxicación alimentaria cualquiera, el peligro de este microorganismo reside en que tiene una alta tasa de mortalidad, en que no todos los antibióticos funcionan contra ella, y además puede producir consecuencias graves en el embarazo, y he aquí el quid de la cuestión.

¿Qué síntomas produce?

A pesar de que contagiarse de la listeriosis es raro, cuando contraemos la infección podemos notar síntomas parecidos a los de una gastroenteritis (diarrea, vómitos, fiebre, dolor muscular). Si la bacteria pasa a la sangre, se pueden producir problemas más graves, incluso una meningitis.

Uno de los peligros de esta bacteria es que puede pasar desapercibida porque puede no dar ningún síntoma, o dar alguna molestia leve que no asociarías a haber consumido un alimento contaminado (dolor en las articulaciones, dolor de cabeza, décimas de fiebre).

El peligro fundamental es contagiarse durante el embarazo. Cuando una mujer contrae la listeria estando embarazada, la bacteria puede atravesar la placenta, llegar a la bolsa amniótica y producir una infección dentro de ella, lo que se conoce como corioamnionitis. Esto de por sí, ya puede desencadenar un aborto, una muerte fetal o un parto prematuro.

Si el bebé nace a su tiempo (a término) pero con la infección por listeria, también puede tener graves consecuencias para él, ya que es más fácil que la listeria llegue a su sangre y produzca una infección en cualquier otra parte del cuerpo.

En toda mi vida profesional he conocido pocos casos de infección por listeria durante el embarazo que hayan afectado al bebé. Pero en los que he podido ver, la mamá no había tenido ningún síntoma, y se enteraron de que tuvo listeriosis porque el bebé nació prematuro y le salió positivo el cultivo a la listeria con las pruebas habituales que se le hacen a los bebés que ingresan en la UCI con sospecha de infección.

¿Cómo se previene?

Aunque ahora sea el tema de moda, la prevención de la infección por listeria es algo sobre lo que siempre insistimos en la consulta de la matrona, y habitualmente explicamos las medidas para prevenir esta y otras infecciones alimentarias en la primera consulta del embarazo.

Aunque en el caso actual de España, parece que ha sido un problema de manipulación del alimento en su origen, también podemos contraer la listeria por no tratar los alimentos adecuadamente en casa.

Para prevenir la infección por listeria, se recomienda:

  1. Lavarse bien las manos antes y después de manipular alimentos. Incluso, se aconseja lavarse las manos cuando tocamos alimentos diferentes (por ejemplo, cuando estamos cortando carne y pasamos a cortar verduras).
  2. Mantener una higiene adecuada en la cocina, en las encimeras y superficies para cocinar y en los utensilios que usamos para cortar. También se aconseja usar superficies diferentes para manipular los vegetales y la carne.
  3. Lavar siempre la fruta y la verdura antes de consumirla. Si quieres ser más perfeccionista, puedes utilizar lejías especiales para la desinfección de alimentos. Esto sirve para eliminar otras bacterias como la toxoplasmosis.
  4. Revisar que la temperatura de la nevera sea la correcta, y que además el interior esté limpio. La listeria puede crecer a temperaturas superiores a 4ºC
  5. Respetar siempre la cadena del frío. Si se rompe, puede crecer la listeria.
  6. Consumir lácteos que estén pasteurizados. Evitar la leche cruda y todos los derivados lácteos que estén fabricados con leche cruda (queso, yogures). Comprobar siempre la etiqueta para asegurarse que figure que está hecho con leche pasteurizada.
  7. Cocer los alimentos a una temperatura adecuada. Sabemos que la listeria se muere si la calentamos a más de 75ºC. Esto es especialmente importante a la hora de recalentar sobras de comida de otro día, e incluso las salchichas tipo Frankfurt, que nunca deberían consumirse crudas tal y como vienen en el paquete.
  8. Evitar los alimentos crudos. El pescado crudo o marinado (incluso si se ha congelado antes), la carne cruda o poco hecha, pueden contener listeria.
  9. Cuidado con los embutidos. Aunque sean cocidos (como el jamón cocido), deberían consumirse antes de 48h.
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