La bolsa del hospital

Saber lo que necesitas

Cuando se acerca la fecha probable de parto, casi todas las mujeres sienten la necesidad de tener preparada la bolsa del hospital con todo lo necesario para la mamá y para el bebé. Es algo que me preguntáis mucho en las consultas individuales o en las clases de preparación al parto.

Y cuando te pones a ello te empiezan a surgir las dudas: ¿Qué pongo dentro de la bolsa del hospital? ¿Qué necesitaré para mí? ¿Y para el bebé?

No es fácil dar una lista de cosas que sirva para todo el mundo, porque depende de cada caso. Lo más importante para saber qué tienes que llevar en la bolsa del hospital, es saber qué cosas te van a facilitar cuando estés allí y qué cosas no, que es algo que puede variar. Es mejor que durante el control del embarazo preguntes a tu matrona para saber qué cosas te van a dar durante tu estancia en el hospital.

Salvo algunas diferencias, lo que habitualmente te suelen dar en el hospital es: compresas, pañales, esponjas jabonosas o gel, camiseta para el bebé, camisón para la mamá, gasas o compresas sin tejer, empapadores (que se pueden usar de cambiador), ropa de cuna y manta para el bebé. Si has decidido darle lactancia artificial, también te darán todo lo que necesitas para alimentarle: leche, biberones y tetinas.

Si surgen complicaciones con la lactancia, también solemos tener en el hospital casi todo lo necesario para ayudarte: sacaleches, pezoneras, parches para heridas en el pezón, cremas, aceites o sistemas compatibles con la lactancia para dar suplementos.

Por lo general la estancia en el hospital suele durar unas 48h si se trata de un parto normal sin complicaciones. En caso de cesárea se puede alargar 1 o 2 días más. Ten en cuenta esto a la hora de calcular las cantidades de cada cosa.

Teniendo esto en cuenta, lo que creo que es básico que traigas en la bolsa del hospital es todo lo siguiente, aunque por supuesto puedes añadir cosas según lo que a ti se te ocurra.

Documentación

-Todos los documentos relacionados con el embarazo: cartilla del embarazo, analíticas, ecografías…

-Tu plan de parto (si lo has redactado)

-DNI o pasaporte de ambos

-Libro de familia si estáis casados o tenéis más hijos

Para la mamá

Braguitas de algodón o braguitas desechables

Neceser con tus productos de higiene personal: champú, gel, pasta de dientes, cepillo de dientes, cepillo para el pelo, etc.

Secador para el pelo

Pijama o camisón si no estás cómoda con el camisón del hospital. Mejor si son abiertos por delante.

Bata (según la época del año)

Zapatillas

Sujetadores de lactancia (si vas a dar pecho) o sujetadores deportivos apretados y sin aros (si vas a dar biberón)

Ropa para salir del hospital (la misma talla que usabas durante el embarazo)

-Algo de comida para picar entre horas (fruta, frutos secos, galletas…)

Para el bebé

Toallitas (súper importante)

Ropa para salir del hospital

Bodys (aunque en realidad no haría falta, en el hospital os darán las camisetitas que es suficiente). Si traéis vuestra propia ropa, rogamos que sea fácil de poner y quitar.

Muselinas / gasas

Gorritos (para cuando no esté piel con piel, según la temperatura de la habitación)

Calcetines y manoplas: no se recomiendan. Los pies y las manos siempre estarán fríos. Las manoplas les limitan la información que les proporciona el tacto, y es muy importante para ellos. Es mejor no ponerles nada.

Chupete: si vas a darle pecho no se recomienda usarlo desde el principio. Si vas a darle biberón, sí que puedes ofrecérselo.

Calostro que te hayas extraído durante el embarazo (si es que lo has hecho). Llévalo en una neverita con una placa de hielo, dura 24h desde que se descongela.

Opcional: cosas que os pueden servir para el parto

Aceite para masaje

Pelota estriada para masaje

Bebida isotónica o energética

Altavoces bluetooth, lista de reproducción con música relajante

Aceites esenciales/difusor o vela aromática

-Sujetador deportivo o top de bikini si vas a usar la bañera

 

 

Ejercicios con Fitball para el embarazo

En este vídeo tenéis unos ejercicios con la pelota que se pueden hacer durante el embarazo.

Por un lado veremos la correcta posición sobre el fitball y practicaremos la respiración con activación del abdomen, que es útil para realizar cualquier ejercicio. Recuerda siempre la regla de la E: Exhalar en el Esfuerzo.

Por otro lado también veréis algunos ejercicios muy sencillos de movilidad pélvica, pero que son importantes para irlos integrando en vuestra rutina de ejercicio físico, porque os servirán para el día del parto.

Y también os dejo como extra un par de ejercicios de movilidad lumbopélvica para aliviar molestias en las lumbares, que os pueden servir para el embarazo, y también para el parto si el dolor de las contracciones se refleja más en la espalda.

¡Espero que os guste!

Posiciones para el parto

La posición que tradicionalmente tenemos en mente cuando pensamos en una mujer pariendo, es la típica posición “ginecológica”: la mujer tumbada, con las piernas separadas, levantadas y apoyadas sobre dos perneras.

Si echamos la vista atrás, esta es una postura relativamente moderna. Esta posición se llama “litotomía”, y se empezó a utilizar cuando las mujeres empezaron a parir en los hospitales donde eran atendidas por obstetras, que las colocaban así para que les resultase más cómodo “manejar” el parto.

Pero antes de que el parto empezase a ser atendido en los hospitales, las mujeres parían en su casa, en la posición que les resultaba más cómoda, en la que el cuerpo les pedía. Y no siempre les resultaba cómodo parir tumbadas en la cama.

Parece lógico pensar, de hecho, que el cuerpo te pide una postura más vertical, como por ejemplo de pie. Y así lo demuestra la evidencia científica: las posturas verticales favorecen el avance de la dilatación y también el expulsivo.

Otro factor que ha influido mucho en la posición que adoptan las mujeres para parir, es el uso de la analgesia epidural. Aunque la idea de la epidural es que disminuya el dolor de las contracciones sin llegar a dejarte “dormida” del todo, a veces es difícil encontrar el equilibrio, y por desgracia la mayoría de veces es complicado no tener dolor y a la vez poder moverte. Y eso dificulta bastante el poder adoptar diferentes posturas.

Aun así, incluso dentro de la cama del paritorio podemos hacer muchas cosas para ayudarte a cambiar de posición y moverte.

Existen multitud de posiciones que podemos adoptar según el momento del parto en el que nos encontremos, y según cómo el bebé está colocado. Os voy a explicar una serie de recomendaciones generales para que os hagáis una idea de cómo os podéis colocar para ayudar a que el parto avance mejor y también disminuir el dolor.

Posturas para la dilatación

Mientras estamos en la fase de dilatación, resumiendo mucho mucho, el cuello del útero se va abriendo progresivamente y la cabeza del bebé tiene que orientarse en una posición correcta para más adelante bajar por la pelvis.

Más que adoptar una posición fija, es muy importante moverse durante esta etapa. Movernos hace que vayamos ampliando los diámetros de la pelvis de diferentes maneras, y ayudamos a que el bebé vaya haciendo los movimientos que necesita para colocarse bien.

Durante esta etapa nos van a favorecer las posiciones que permitan relajar la espalda y evitar los apoyos en la pelvis, especialmente en la parte alta del sacro.

Algunos ejemplos son:

Sentada (posición de sastre)
Cuadrupedia (a cuatro patas)
De pie
Sentada en la pelota
(fuente: matertraining.com)

En cualquiera de estas posturas, es importante ir realizando movimientos, especialmente durante la contracción, para ayudar a que el bebé se mueva y se coloque, además que te ayudará a aliviar el dolor. También es fundamental focalizar la atención en la respiración y tratar de estar relajada a pesar de las molestias, ya que la contracción necesita que nuestro cuerpo no esté tenso para conseguir que el cuello del útero se vaya dilatando.

Posturas para el expulsivo

Cuando ya hemos alcanzado los 10cm de dilatación, la idea es que el bebé empiece a bajar por la pelvis. Lo va a hacer gracias a tus contracciones que le empujan hacia abajo, y a la fuerza de tus pujos.

La pelvis no es totalmente recta, tiene forma de tobogán. Así que el bebé tiene que irse adaptando a ese tobogán haciendo movimientos de rotación y flexión a través de él.

Una vez más, las posiciones que adoptemos pueden ayudar al bebé a bajar por ese tobogán más fácilmente.

Para facilitar esta fase, algunas de las posiciones que podemos adoptar son estas (entre muchas otras):

De cuclillas
De lado
Suspensión
(fuente: matertraining.com)
Cuadrupedia
De rodillas
De pie

Estos son sólo algunos ejemplos de posiciones que os pueden ayudar en el momento del expulsivo. Aunque no lo parezca, muchas de estas se pueden adoptar incluso en la cama y con la epidural: de lado, de rodillas, sentada, a cuatro patas, de cuclillas…

Como veis, ninguna de las que os estoy aconsejando es la famosa posición de litotomía. Y es que en principio no es una postura que favorezca el descenso y la rotación del bebé, porque en esa posición el sacro está completamente bloqueado por la cama. Pero es cierto que en mujeres que tienen las piernas completamente dormidas, a veces es complicado adoptar otra posición.

También es cierto que hay algunos profesionales que no saben atender partos de otra manera, porque sólo les enseñaron a asistirlos así. Acompañar partos en otras posturas les resulta incómodo o les produce inseguridad, y por eso lo evitan.

Pero acordaos de que la última palabra la tenéis vosotras, porque es vuestro parto y tenéis derecho a decidir. Así que si no hay ninguna contraindicación ni ninguna prisa, sois vosotras quienes elegís en qué postura parir

El pinzamiento del cordón umbilical

Seguro que todos habréis oído hablar sobre el pinzamiento del cordón umbilical o por lo menos os habréis preguntado cuándo se debería hacer. Lo cierto es que la sociedad está muy confusa al respecto, y para variar lo que se emite en medios de comunicación, series y películas nos aleja mucho de la realidad.

Normalmente pensamos que nada más nacer, el cordón umbilical se tiene que cortar enseguida. Pero vamos a reflexionar un momento sobre esto.

El cordón umbilical es la conexión que tiene el bebé con su madre, mediante la placenta. A través de él pasa el oxígeno y los nutrientes que el bebé necesita, y se eliminan los productos de deshecho que genera.

Al nacer, el bebé debe empezar a respirar por sí solo. Algunos lo hacen enseguida, algunos tardan unos segundos en empezar a hacerlo. En realidad es un milagro de la naturaleza, pero el bebé sabe que al salir del útero tiene que empezar a poner en marcha sus pulmones. Sabemos que a veces esas primeras respiraciones no son todo lo efectivas que nos gustaría, y a algunos bebés les cuesta un poco más adaptarse a la vida fuera del útero.

Pues aquí es donde el cordón umbilical juega un papel importante. Si el bebé está aprendiendo a hacer sus primeras respiraciones, pero mantenemos intacto su suministro de oxígeno a través del cordón, le estamos ayudando a tener una transición más suave.

Por lo tanto, no hay ninguna razón para tener prisa para cortar el cordón umbilical.

Sabemos que el 75% de la sangre pasa al bebé en el primer minuto de vida, y que las venas del cordón umbilical suelen colapsarse alrededor de los 3 minutos de vida.

La literatura distingue entre pinzamiento precoz y pinzamiento tardío. Definen el pinzamiento tardío como aquel que se produce más tarde del primer minuto de vida. El pinzamiento precoz es el que hacemos antes del minuto de vida, o nada más nacer.

La última revisión de UpToDate contempla también el concepto de pinzamiento fisiológico. Le han puesto nombre a una cosa que ya hacíamos hace tiempo: se trata de pinzar el cordón umbilical cuando haya dejado de latir. No está claro que tenga muchos más beneficios respecto al pinzamiento tardío, pero es interesante que se contemple esta diferencia, porque hay cordones umbilicales que siguen latiendo después de 10 minutos.

A lo largo de los años, se han hecho muchísimos estudios acerca de qué ventajas e inconvenientes tiene cada tipo de pinzamiento. Y en cada uno de esos estudios, el pinzamiento tardío (recordemos, más de un minuto de vida) ha mostrado numerosos beneficios:

  • Mejor adaptación a la vida extrauterina
  • Mayor volumen de glóbulos rojos en la sangre
  • Mayores depósitos de hierro durante los primeros 6 meses de vida,
  • Mejor desarrollo psicomotor en el futuro
  • Menos complicaciones en los bebés prematuros.

El único efecto adverso que se halló en algún estudio fue la posibilidad de que el bebé desarrollase ictericia. La última bibiliografía que he podido consultar, que data de 2020, desmiente que la ictericia se pueda relacionar de manera directa con el pinzamiento tardío. Parece ser que sí que aumenta los niveles de bilirrubina en sangre, pero sin aumentar la necesidad de ingresos de bebés por ese motivo.

Es importante aclarar que el pinzamiento precoz no supone riesgos directos para el bebé. Es cierto que dejará de recibir esos posibles beneficios que aporta el tardío, pero de manera directa no le provoca un daño.

La única razón que justifica que el pinzamiento sea precoz, es la necesidad de reanimar al bebé en caso de que naciera con dificultades para respirar. Eso era hasta hace poco, porque ahora ni siquiera eso es una excusa.

Ya hay estudios hechos de reanimación al bebé con el cordón intacto, con muy buenos resultados (en Reino Unido, como casi siempre, que nos llevan años de ventaja). La desventaja es que se necesita material específico para poder tener al bebé en una fuente de calor justo al lado de la mamá con todo lo necesario, y hasta la fecha no contamos con ello.

También se ha visto que puede ser perjudicial realizar un pinzamiento tardío en bebés con restricción del crecimiento intrauterino durante el embarazo (CIR). Estos bebés pueden tener ya de por sí muchos glóbulos rojos en la sangre, y hacer un pinzamiento tardío podría hacer que hubiera todavía más células en la sangre. Esto podría ser todavía peor para el bebé, por lo que es uno de los pocos casos en los que no se aconseja hacerlo

Lo cierto es que a día de hoy, en prácticamente todos los hospitales se intenta practicar el pinzamiento tardío siempre que sea posible. Pero esta es una de las cosas que puedes especificar en tu plan de parto en caso de que no estés segura de si en tu hospital es una práctica habitual.

¿Y qué pasa si quiero donar la sangre del cordón?

La donación de sangre del cordón umbilical es un gesto altruista muy generoso que tiene múltiples aplicaciones en medicina. La sangre del cordón umbilical es rica en células pluripotentes, o lo que se suele llamar “células madre”, que tienen la capacidad de convertirse en otras células para regenerar tejidos dañados.

Se usan principalmente para elaborar tratamientos para la leucemia, y también se está investigando su aplicación en otras especialidades para tratar muchas enfermedades.

Para poder donarla, necesitamos pinzar el cordón umbilical cuanto antes para poder recoger cantidad suficiente de sangre (pinzamiento precoz).

Esto en principio puede parecer contradictorio, porque por un lado se aconseja el pinzamiento tardío del cordón umbilical, pero por otro lado si quieres donar la sangre tenemos que pinzarlo cuanto antes.

Los bancos de tejidos defienden que una cosa no es incompatible con la otra, que si se esperan 30-60 segundos para pinzar el cordón, aún hay sangre suficiente para que la muestra sea satisfactoria. Lo cierto es que algunos cordones ya están casi colapsados después del primer minuto, pero es cierto que hay otros que siguen teniendo bastante sangre después de ese tiempo.

La decisión es tuya, con la información sobre los beneficios de una cosa y la otra eres tú quien elige lo que hacer con la sangre del cordón umbilical.

Cómo calcular el embarazo

Si estás embarazada o estás en proceso de buscar un embarazo, seguro que te interesa saber cómo calcular las semanas de embarazo de las que estás o cómo saber cuándo puede nacer el bebé o calcular la fecha probable de parto.

Es más difícil de lo que parece. Lo primero que tenemos que observar son tus ciclos anteriores. No todas las mujeres tenemos ciclos perfectos de 28 días, y a veces hay que ajustar un poco las cuentas para dar en el clavo calculando la fecha del parto.

Un embarazo dura aproximadamente 40 semanas desde la fecha de la última regla, o lo que es lo mismo, 280 días. Pero este cálculo no nos vale si no tenemos la regla regular cada 28 días.

Para calcular la fecha probable de parto con ciclos regulares perfectos, tenemos la conocida como Regla de Naegele. O como la llamo yo, “la cuenta de la vieja”.

Se trata de usar como referencia la Fecha de tu Última Regla, sumarle 7 días, restarle 3 meses y sumar 1 año.

Repasemos un poco la fisiología de cada ciclo

Es un proceso mucho más complejo pero lo resumo para que sea fácil de entender. Cuando empieza un ciclo, se empiezan a madurar varios óvulos en nuestros ovarios. Uno de ellos crece más que el resto, y es expulsado hacia las trompas de Falopio durante la ovulación

Este óvulo está disponible durante unas 24 horas aproximadamente para ser fecundado por un espermatozoide. Este es el margen que tienes en cada ciclo para quedarte embarazada: 24 horas. (También hay que tener en cuenta que los espermatozoides pueden sobrevivir unos 3 días aproximadamente dentro de nuestro útero, así que las relaciones que hayas mantenido en los días anteriores también cuentan).

Si ocurre una fecundación en ese momento, las células empiezan a dividirse para formar el futuro embrión. Si no tiene éxito la unión del óvulo y el espermatozoide, el óvulo viaja hasta el útero y se expulsa al exterior durante la menstruación, que habitualmente tiene lugar 14 días después de la ovulación (aunque hay literatura que describe que este periodo, que se llama fase lútea, no tiene por qué durar 14 días, habitualmente es así).

Saber cuándo me he quedado embarazada

Lo único que sabemos es que te has quedado embarazada durante la ovulación. Saber cuándo has ovulado, es lo más complicado.

En teoría, ovulas 14 días antes de la menstruación. Como os he dicho antes, la duración más habitual de la fase lútea (desde que ovulas hasta que tienes la regla), son 2 semanas justas.

Pero cuando te quedas embarazada no tienes la regla. Nos tenemos que guiar por tu regla anterior, y por cómo han sido tus reglas hasta entonces. Si tus ciclos han sido regulares,  las cuentas son fáciles de hacer.

Calcular cuándo ovulas

Imaginemos que tus ciclos son regulares y de 32 días. Es decir, pasan 32 días entre el primer día de tu regla, y el primer día de tu siguiente regla.

Si tu última regla fue el 25 de abril, se supone que esperabas tu próxima regla 32 días después, es decir el 27 de mayo. La supuesta ovulación seguramente fue el 13/05/2019. ¡Ahí fue cuando te quedaste embarazada!

Nos ponemos en el caso de tener ciclos regulares de 32 días.

Ahora bien, si tus reglas son irregulares, es más difícil calcularlo. No nos sirve la regla de Naegele, ni contar 14 días antes de la fecha de tu supuesta próxima regla.

Saber cuándo te has quedado embarazada cuando tienes ciclos irregulares o el síndrome del ovario poliquístico, es un poco más complejo.

Tienes que guiarte por otras cosas: los síntomas de la ovulación, medir la temperatura, el moco cervical… O realizar tests de ovulación para saber cuándo ovulas exactamente midiendo el pico de la hormona LH en sangre, que se eleva justo antes de que ovules.

O lo más seguro y fiable para saber de cuántas semanas estás: la ecografía.

Calcular cuándo nacerá el bebé

Una vez has sabido cuándo has ovulado, podemos hacernos una idea de cuánto va a durar el embarazo y calcular la fecha probable de parto.

Es importante saber que la fecha probable de parto es sólo una aproximación. Sólo nos dice cuándo cumplirías las 40 semanas de embarazo, no quiere decir que el bebé nazca ese día. Menos de 5% de los bebés nacen en esa fecha. Tienen margen desde las 37 hasta las 42 semanas para nacer cuando quieran (link al post del embarazo prolongado)

Como hemos dicho antes, si tus ciclos son perfectos, regulares, de 28 días, la regla de Naegele te dirá cuándo es tu fecha probable de parto.

Si tus ciclos son regulares pero no duran 28 días, puedes usar la regla de Naegele haciendo algunos ajustes. Si como en el ejemplo de antes, tus ciclos duran 32 días justos, calcula tu fecha probable de parto con la regla de Naegele (+7 días, -3 meses, +1 año), y le sumas 4 días más (la diferencia entre 28 y 32).

Para calcular tu embarazo con ciclos irregulares, puedes hacerte una idea sumando 38 semanas a la fecha de tu supuesta ovulación si es que la sabes.

Saber de cuántas semanas estás embarazada

A veces parece que los profesionales hablamos en otro idioma cuando contamos el embarazo en semanas. Pero es importante hacerlo así y no en meses, porque entre una semana y otra se producen muchos cambios.

Sé que es un lío, pero al principio contamos las semanas de embarazo desde la fecha de tu última regla. En realidad esa es la única cosa que sabemos al 100% segura.

Así que aunque te digan que estás de 8 semanas, no quiere decir que estés embarazada desde hace 8 semanas. Te estamos «regalando» esas 2 semanas que teóricamente pasan desde la regla hasta la ovulación.

Cuando ya hemos ajustado bien la fecha probable de parto con la ecografía (que no siempre coincide con la que se calcula con la regla de Naegele), contamos las semanas «hacia atrás» con una rueda como esta.

Rueda para calcular las semanas de embarazo

La FPP (fecha probable de parto) es la semana 40, y vamos contando hacia atrás a partir de ahí.

La FUR es la fecha de última regla, y es el parámetro que usamos para calcular las semanas hasta que confirmamos la FPP con la ecografía. Como véis, la rueda empieza a contar las semanas desde la misma fecha de la regla.

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Cómo saber si estás de parto

Ayer subí al canal de YouTube un nuevo vídeo donde os explico las claves para saber si estás de parto.

Cuando empezamos con las primeras contracciones en casa, a veces no tenemos claro cuándo es el momento de coger la bolsa y marchar hacia el hospital. Nos encontramos muchas veces con mujeres que vienen a urgencias creyendo que están de parto, y tenemos que mandarlas de nuevo a casa porque en realidad no están de parto aún.

Lo más común es que no se haya esperado el tiempo suficiente en casa con contracciones antes de ir a urgencias del hospital.

¡Échale un vistazo para saber cómo contar correctamente las contracciones para saber cuándo es el momento adecuado de ir al hospital!

Cómo saber si estoy de parto

Cuéntame en los comentarios cuál ha sido tu experiencia, cómo contaste tú las contracciones, o que fue lo que te hizo decidir que era el momento de ir al hospital.

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El suelo pélvico. ¿Lo cuidamos lo suficiente?

Es una parte muy olvidada de la anatomía femenina, aunque influye en aspectos importantes de la vida diaria de las mujeres

Y es que además el nombre suena a chino. ¿Qué es eso del suelo pélvico? Resumiendo mucho mucho, el suelo pélvico es el conjunto de músculos que están en la parte baja de nuestra pelvis, y se encargan de sujetar todos los órganos y estructuras que hay dentro de ella. También soporta el peso de muchas otras partes de nuestro cuerpo, y está muy relacionado con el abdomen (en concreto con el músculo transverso del abdomen).

Como son músculos, se pueden entrenar y trabajar para mejorar su fuerza.

¿Por qué se debilita el suelo pélvico?

El motivo principal de que esta musculatura pierda su fuerza es que no somos conscientes de ella ni de cómo mantenerla tonificada. A parte de no trabajarla, hay otras cosas que hacen que se debilite. En general tienen que ver con aumentos de la carga que tiene que soportar el suelo pélvico:

  • El embarazo. La gestación en sí hace que haya una sobrecarga sobre esa musculatura por el peso del bebé, la placenta, el líquido amniótico, etcétera. Además hay unas hormonas (relaxina, elastina) que hacen que de por sí todos los músculos de nuestro cuerpo estén más «flojos».
  • El parto. Cuando el bebé pasa por la pelvis, hace que los músculos de la vagina cedan para dejarle paso. Después tienen que recuperar su forma original, pero a veces hay que trabajarlos un poco para ayudarles a estar como antes.
  • El estreñimiento. Si ir al baño supone tener que hacer mucha fuerza, eso también hace que los músculos se resientan y cedan.
  • Los deportes de impacto. Los rebotes constantes, los abdominales «típicos» o las cargas excesivas pueden debilitar el suelo pélvico. Correr y el crossfit están de moda, pero pueden darte problemas si no trabajamos el suelo pélvico por otro lado.

¿Qué pasa cuando el suelo pélvico se debilita?

Como hemos dicho, el suelo pélvico se encarga principalmente de sujetar los órganos que están dentro de la pelvis. Si se debilita, puede dar los siguientes síntomas:

  • Escapes de orina o incontinencia urinaria de esfuerzo. Si la musculatura no sujeta bien la vejiga, es posible que cuando aumenta la presión dentro del abdomen (toser, reír, estornudar), el suelo pélvico no soporte esa carga y deje escapar la orina.
  • Incontinencia fecal. El esfínter anal también se puede ver afectado cuando se debilita la musculatura, y eso puede producir la salida involuntaria de gases o incluso de heces.
  • Problemas en las relaciones sexuales. El suelo pélvico también se encarga en parte de mantener la vagina y el útero en su posición. Cuando pierde su tono, la vagina se queda algo entreabierta, y eso puede disminuir el placer durante las relaciones sexuales o incluso producir dolor.
  • Infecciones de orina. La humedad constante en la zona por los escapes de orina y sobre todo el uso de compresas y protegeslips, pueden favorecer las infecciones. Además, si los órganos se desplazan y la uretra está más abierta de lo que debería, es más fácil que los gérmenes suban hasta la vejiga y produzcan infecciones
  • El sobrepeso y otros problemas de salud pueden también debilitarlo.

También pueden producirse problemas más complejos. Al estar tan relacionado con el abdomen e incluso con la musculatura de la espalda, puede estar relacionado con problemas posturales.

Reconocer tu suelo pélvico

Te será más fácil si te sientas sobre una superficie dura, o sobre una toalla enrollada, o si directamente pones una mano sobre tus genitales.

Ahora, intenta localizar mentalmente esa zona que está en contacto con tu mano o con la toalla. Imagina, por ejemplo, que estás orinando y quieres cortar el chorro de la orina (¡no lo intentes mientras estés orinando de verdad!). Imagina que tienes un tampón puesto, que está a punto de salirse, y quieres apretarlo con la vagina para que no se salga. O imagina, también, que estás a punto de soltar una flatulencia pero estás en un ascensor lleno de gente y tienes que hacer fuerza para que no se te escape.

Si te miras en un espejo, será más fácil que identifiques que lo haces bien. La idea no es que aprietes hacia fuera y «empujes» tu vagina hacia el exterior, sino todo lo contrario, tienes que intentar «absorberla» hacia dentro, como si quisieras subirla y subir el ombligo.

Y lo más importante: ¿cómo lo recupero?

Ahora que has identificado la zona, vamos a ver de qué manera concreta la podemos trabajar.

Esto es lo más importante del post de hoy. Para recuperar el suelo pélvico hay que tener en cuenta que hay dos tipos de músculos en él: músculos que controlamos de manera voluntaria y músculos que no. Es importante saber que hay un porcentaje mucho mayor de músculos involuntarios que voluntarios.

Los músculos que podemos controlar se trabajan principalmente con los ejercicios del suelo pélvico (ejercicios de Kegel). Se trata de contraer los músculos del suelo pélvico de diferentes maneras: contracciones rápidas, contracciones lentas, progresivas, etcétera.

Para empezar, la más fácil es la rápida. Es decir, contraer y relajar los músculos en intervalos de 1 segundo.

Cuando ya la controles, puedes pasar a la lenta. Se trata de apretar y mantener durante un tiempo, e intentar soltar despacio. Es muy importante no aguantar la respiración mientras hacemos el ejercicio, al contrario: hay que intentar soltar el aire mientras contraemos los músculos.

Aquí os pongo una propuesta de ejercicios que podéis practicar en diferentes posturas

Los músculos involuntarios, que son los más importantes, se trabajan de otras formas.

  • Con la vibración. La vibración aplicada sobre la musculatura hace que ésta se tonifique. Se puede conseguir mediante vibradores que usamos habitualmente como juguete sexual, o también con vibradores especiales para la rehabilitación del suelo pélvico.
  • Introduciendo objetos en la vagina. Cuando introducimos algo en ella, involuntariamente los músculos se contraen para no dejarlo salir. Piensa por ejemplo, en cuando utilizas tampones o la copa menstrual; te los pones y no se caen gracias a que esos músculos los sujetan. En este sentido existen multitud de productos en el mercado, como por ejemplo las conocidas «bolas chinas«, os dejo algunos enlaces más abajo de productos que me parecen interesantes.
  • Mantener relaciones sexuales. Esto funciona de maravilla. Ya sea en forma de masturbación, sexo oral, penetración… Lo importante es estimular la zona, y sobre todo llegar al orgasmo.
  • Haciendo trabajo postural, más concretamente la gimnasia abdominal hipopresiva. El suelo pélvico está muy relacionado con otros músculos (columna, abdomen). A veces tan sólo trabajando una buena postura y aprendiendo a activar la zona y no sobrecargarla con los esfuerzos, mejora mucho el estado de la musculatura pélvica.
  • Prevenir tal vez sea lo más importante. Es decir, evitar todo lo que debilita el suelo pélvico: el estreñimiento, el sobrepeso, los deportes de impacto, etcétera.

Enlaces a productos de interés

Acerca de las bolas chinas, siempre es mejor utilizar una sola bola y del menor peso posible. Os colgaré un post entero sobre cómo usar las bolas más adelante. Me gustan especialmente las de Intimina, os dejo el enlace de la de menor peso, también las de Pelvimax y de la Pelvic Ball de Enna, que es nueva:

Cualquier vibrador es una buena opción, pero existen algunos especialmente pensados para trabajar la musculatura del suelo pélvico. El de Ammo London es más asequible, el Elvie Trainer es muy 2.0 con aplicación para el móvil y todo:

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El embarazo prolongado

Un embarazo normal dura aproximadamente unas 40 semanas desde la última menstruación. También se dice que son 10 lunas, 280 días… Cogemos la fecha de última regla hasta que se haga la primera ecografía, así que puede cambiar, sobre todo si tus reglas no son muy regulares.

En las 40 semanas se fija la famosa “fecha probable de parto”. Pero eso no quiere decir que el bebé nazca ese día, tenemos un poco de margen: entre la semana 37 y la 42. Antes de la semana 37 sería un bebé prematuro, y después de la 42 sería un bebé posmaduro o postérmino.

Cuando nos acercamos a la semana 42, es cuando nos planteamos si es mejor seguir con el embarazo o hacer algo para que le parto se ponga en marcha. Según la evidencia científica, hay más riesgo de complicaciones en el parto y problemas para el bebé cuando se han alcanzado las 42 semanas. Los estudios muestran un claro aumento de muerte perinatal a partir de ese momento.

Este es el motivo principal que hace que intentemos hacer lo posible para que el bebé nazca antes de las 42 semanas.

La mayoría de mujeres se ponen de parto por sí mismas, sin necesidad de medios externos, pero un porcentaje llega a ese momento sin que haya nacido el bebé todavía. Si eso ocurre, el equipo de ginecología nos propondrá terminar con el embarazo.

Sabemos que debemos darle tiempo a tu cuerpo para que se ponga de parto, y que si mamá y bebé están bien lo ideal sería esperar. La evidencia científica pone sobre la mesa la posibilidad de inducir el parto entre la semana 41 y la 42, sin dejar demasiado claro en qué día exacto sería mejor, parece que no existen grandes diferencias.

Si el equipo de ginecología te ofrece una inducción antes de que lleguen las 41 semanas, y siempre que no existan otras patologías, estás en tu derecho de pedir que esperen unos días más para darte la oportunidad de ponerte de parto por ti misma. La inducción es un proceso seguro, pero no está exento de riesgos, por lo tanto, deberíamos reservarla sólo para los casos en los que está indicada.

Cómo se induce el parto

Llegado el momento, ¿qué hacemos para intentar que el bebé nazca antes? La inducción consiste en aplicar métodos físicos o farmacológicos para desencadenar el parto de manera artificial, siempre que los riesgos de seguir el embarazo superen los beneficios.

Para inducir el parto tenemos diferentes métodos, y todo depende de las condiciones de las que partimos.

  • Si no hemos dilatado nada, o muy poquito, se dice que empezamos con unas “condiciones desfavorables”. En este caso, se trata de una preinducción, y podemos utilizar:
    • Prostaglandinas: como por ejemplo Propess®, Prepidil® o Misofar®. Son medicamentos parecidos a las propias prostaglandinas que produce nuestro cuerpo al inicio del parto, que se usan precisamente para intentar imitarlas: provocando contracciones que modifiquen el cuello del útero para que se empiece a dilatar. A veces con las prostaglandinas es suficiente para ponerte de parto, pero otras veces hace falta pasar al siguiente paso: la oxitocina.
    • Catéter de balón o sonda Foley: este es un método poco utilizado, pero es una alternativa para aquellas mujeres que por algún motivo no puedan usar las prostaglandinas. Consiste en una sonda vesical que se coloca normalmente en la vejiga, pero en este caso colocamos el balón justo en el cuello del útero y lo inflamos con suero. La presión el balón inflado en el cuello hace que se liberen prostaglandinas de forma natural y se inicie el proceso de parto.
    • Maniobra de Hamilton: no está recogida ni recomendada en todas las guías que hablan sobre inducción de parto, pero igualmente os la explico. Consiste en hacer un tacto vaginal, y con los dedos despegar las membranas (la bolsa) del cuello del útero. Es una maniobra incómoda y dolorosa, no os puedo mentir. Pero parece que los estudios apuntan que esta maniobra realizada de manera adecuada, también libera prostaglandinas y puede ser suficiente para ponerte de parto. Tiene otras pegas, como por ejemplo que produce sangrados y que las contracciones que se desencadenan pueden ser dolorosas, pero no suficientes para ponerte de parto.
  • Si en cambio ya hemos empezado con algunas contracciones y ya hemos dilatado algo, empezamos la inducción con unas “condiciones favorables” y pasamos directamente al segundo paso, que es lo que se llama la inducción directa.
    • En primer lugar, si es posible y puede alcanzarse bien, se rompe la bolsa de las aguas. Para ello se hace un tacto vaginal y se introduce un palo de plástico con un pequeño ganchito, para alcanzar la bolsa y rasgarla para que se rompa. Esto no suele ser doloroso, es parecido a un tacto vaginal, la única diferencia que notarás es que cuando la bolsa se haya roto, empezará a salir líquido amniótico en mayor o menor cantidad (que seguirá saliendo todo el rato). Esto hará que la cabeza del bebé apoye mejor sobre el cuello del útero, y favorecerá que se empiecen a producir prostaglandinas, y como consecuencia contracciones más frecuentes e intensas.
    • En segundo lugar, si con la rotura de bolsa no hemos conseguido unas contracciones regulares y efectivas, o no podemos romperla por algún motivo, pasaremos a poner oxitocina. La oxitocina es una hormona que nuestro propio cuerpo fabrica cuando nos ponemos de parto. La diferencia es que cuando nuestro cuerpo la produce de manera natural, lo hace de forma “pulsátil”. Es decir, no es un chorro continuo de oxitocina, sino que se van generando en una especie de “olas” que vienen y van, y supuestamente a un ritmo que nuestro cuerpo es capaz de soportar. La oxitocina que nos ponen a través del suero se administra de forma continua (muy lenta y controlada, pero continua), y a veces el ritmo de las contracciones es más difícil de aguantar, aunque no imposible.

El objetivo de todo esto es conseguir que te pongas de parto. La mayoría de veces lo conseguimos, pero no siempre tenemos éxito y sucede lo que llamamos “fracaso de inducción”. Y de ahí viene el mayor riesgo de la inducción de parto: la cesárea.

Lo importante de la inducción por embarazo prolongado es que se realice en el momento adecuado (entre la semana 41 y la 42), nunca antes, y siempre con consenso entre el equipo ginecológico y la mujer.

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Siempre hay un «pero»

Para todo en esta vida siempre hay alguna pega, algún «pero». Ser matrona no iba a ser menos, también tiene sus «peros».

Normalmente te dicen que ser matrona es muy chulo, que debe ser uno de las profesiones más bonitas del mundo. Y por supuesto que lo es, y estoy encantada de poder tener este privilegio que es ayudar a traer nuevas vidas al mundo.

Pero pocas veces la gente se acuerda de esa pequeña parte, que también está ahí, y no es tan bonita. La parte de rozar la línea que separa la vida y la muerte, la parte donde unos pocos segundos pueden hacer una gran diferencia.

Tenemos la gran suerte de contar con un sistema de formación que nos prepara para reaccionar ante situaciones así, y gracias a eso podemos decir que estos casos son la minoría. Aunque también es cierto, que en ocasiones, no está todo en nuestras manos. Y aunque reaccionemos, aunque hagamos todo lo posible, ni los ginecólogos ni las matronas somos dioses, y hay casos en los que sucede lo inevitable sin que podamos hacer nada.

Es una verdadera lástima, y es muy doloroso. Ninguna familia se prepara para un mal resultado durante el embarazo o el parto, porque siempre pensamos que todo va a ir bien. Es cierto que todo suele ir bien la mayoría de veces, pero también existe esa pequeña posibilidad que nadie quiere contemplar.

Ni siquiera nosotros queremos contemplarla, pero existe. Ojalá fuera diferente, pero no tenemos el control sobre la vida y la muerte.

El colecho: dormir con el bebé

Claves para practicarlo de manera segura

Corresponde a los padres tomar la decisión de realizar colecho con sus hijos y, además, su elección debe ser respetada

Landa y cols (IHAN), 2015
Ir al video en YouTube

Dormir con el bebé es una decisión que genera dudas, y muchas familias no lo practican por miedo, o por no ser juzgados. Yo siempre digo que es una elección muy personal, y que cada familia tiene que valorar qué le conviene según sus necesidades.

Si pensamos un momento en nuestra naturaleza, en realidad somos animales mamíferos. En nuestra sociedad, sabemos que bajo el techo de nuestras casas estamos seguros, pero en medio de la selva no lo estaríamos tanto. Por eso las crías de los animales mamíferos duermen siempre pegados a su madre.

De hecho, muchos bebés (sobre todo recién nacidos) lloran por las noches simplemente para reclamar la presencia de su madre. Si se despiertan por la noche y se ven solos, en medio de la oscuridad, su instinto les pide que reclamen a su madre mediante el llanto, para así estar protegidos. En la naturaleza, una cría de cualquier especie que no fuese capaz de reclamar la atención de sus progenitores para tenerles cerca, tendría seguramente menos probabilidades de sobrevivir. Y nos guste o no, la especie humana tiene esa misma naturaleza.

Por supuesto, pueden despertarse por otros motivos (hambre, tener el pañal mojado, etc). La necesidad de protección es sólo una de las cosas que explica que se despierten a menudo por la noche.

Y así es como a veces el colecho se convierte en una estrategia de supervivencia, sobre todo para las mamás que dan el pecho. Es una manera de que el bebé, si se despierta por la noche, vea a su madre y esté tranquilo. Literalmente las mamás dicen que practicando colecho “ellas duermen mejor, y sus hijos también”. Además, está demostrado que el colecho aumenta la duración de la lactancia materna y mejora las tomas nocturnas.

Otra opción para aquellos padres que no estén convencidos del todo de hacer colecho, son las cunas de colecho. Ahora venden cunas y minicunas especiales que se acoplan a la cama para que se queden al mismo nivel que el colchón de vuestra cama. Pero también se puede hacer un apaño casero con una cuna normal, ajustando la altura del colchón y quitando una de las barreras para acercarla a la cama. Aunque sinceramente os digo, que muchas mamás me suelen decir que la cuna al final se queda de decoración y para acumular trastos, ¡porque el bebé siempre acaba metido dentro de la cama!

Se ha demostrado por otro lado, que un bebé que duerme en la misma habitación que sus padres tiene menos riesgo del “síndrome de muerte súbita del lactante”. Si el bebé sufre un episodio de asfixia, es más probable que los padres reaccionen a tiempo si están cerca de él.

También sabemos que la lactancia materna y el uso de chupete (cuando la lactancia está instaurada), pueden prevenir este síndrome. Si le das pecho a tu bebé, pásate por mi canal y échale un vistazo al vídeo sobre el «Síndrome de confusión tetina-pezón«, porque hay que tener cuatro precauciones cuando introducimos el chupete a un bebé que toma pecho.

Medidas de seguridad

Si has decidido poner en marcha el colecho con tu bebé, te cuento ciertas medidas que hay tener en cuenta por su seguridad:

  • Ambos padres deben saber que el bebé está dentro de la cama
  • Si es posible, es mejor que el bebé duerma boca arriba
  • No abrigarle en exceso, ni taparle la cabeza
  • El colchón debe ser firme. Evitar dormir con el bebé en colchones demasiado blandos
  • Evitar en la medida de lo posible dormir con el bebé en el sofá
  • Cuantas menos almohadas, mejor
  • Cuantas menos capas de sábanas, mantas y edredones, también mejor
  • No compartir la cama con mascotas
  • Evitar compartir la cama con otros niños pequeños. Si se tuviera que hacer, siempre debe haber un adulto entre los dos niños.
  • Se debería evitar el colecho en caso de:
    • Bebés prematuros o con bajo peso
    • Papá o mamá fumadores
    • Papá o mamá que tomen medicación que altere el estado sueño-vigilia (sedantes, hipnóticos…)
    • Consumo de alcohol u otras drogas
    • Enfermedades graves, obesidad
    • Cansancio extremo

¡Espero que todos estos consejos os hayan resultado útiles!

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