sinomas en ell primer trimestre de embarazo

Síntomas en el primer trimestre de embarazo

Los síntomas en el trimestre de embarazo son de lo más variado y pueden cambiar mucho de una mujer a otra, y de un embarazo a otro.

No todas las mujeres perciben todos estos síntomas ni de la misma manera. La mayoría de ellos tienen que ver con el aumento progresivo de las hormonas que se encargan de mantener el embarazo, en especial la beta-HCG (hormona gonadotropina corinónica humana).

Náuseas

Tal vez este sea el más conocido y el más temido de los síntomas en el primer trimestre de embarazo. Pueden darse por varios motivos.

Por un lado, en el embarazo se sufren cambios en el metabolismo que hacen que la mujer sea más susceptible a tener bajadas de azúcar. En un principio esto provoca hambre, pero si esa bajada de azúcar no se resuelve, puede provocar náuseas. Cuanto más vacío está el estómago, más náuseas puedes tener. Por eso, para prevenirlas es importante comer algo enseguida que tengas hambre, para evitar que siga bajando el azúcar.

Este mecanismo también explica el origen de las náuseas matutinas. Desde que cenas por la noche hasta que te levantas por la mañana y desayunas, pasan muchas horas. Esto hace que sea más probable que te baje el azúcar y tengas más náuseas al levantarte.

El aumento de progesterona provoca un enlentecimiento en los movimientos del estómago y de los intestinos. Esto puede producir una sensación de “plenitud”, de pesadez… O de que incluso al comer te sientes llena enseguida. Esta sensación también puede contribuir a empeorar las náuseas.

Por otro lado, la propia beta-HCG también puede provocar náuseas y vómitos, aunque aún no sepamos muy bien cómo funciona ese mecanismo.

Como anécdota, sabemos que los embarazos de niñas producen más náuseas y vómitos que los de los niños.

Tips para las náuseas

Si tienes náuseas por las mañanas, te aconsejo probar a tener en tu mesita de noche una bolsita con galletas saladas, picos de pan o frutos secos (a ser posible algo saludable), para que te comas uno o dos antes de poner un pie en el suelo.

También puedes probar a hacer un resopón (un pequeño tentempié) antes de irte a dormir si cenas muy pronto, para que pasen menos horas con el estómago vacío entre la cena y el desayuno.

Aunque suena muy típico, lo que mejor funciona es repartir las comidas a lo largo del día en pequeñas cantidades y de manera frecuente, evitando comidas copiosas y los largos periodos de ayuno. Esto evita las bajadas de azúcar y la sensación de plenitud excesiva.

En el momento en el que sientes náuseas, es mejor no ingerir mucho líquido. Esto puede hacer que sientas el estómago lleno y empeore las náuseas. Por lo tanto, es mejor tomar alimentos sólidos y fríos.

También es importante evitar los alimentos picantes, especiados y muy grasos. Así como los alimentos con olores muy fuertes.

Como remedio natural y casero, parece ser que el jengibre puede ayudar a disminuir las náuseas. Se usa habitualmente para prevenir los mareos en el coche o en el barco, y parece que también es útil para este síntoma en el embarazo. Lo puedes tomar como más te apetezca: al natural, en infusión, añadiéndolo como condimento a tus platos o ensaladas, en galletas y en refrescos (aunque estas dos últimas no sean la opción más saludable). Ten en cuenta que el sabor del jengibre es un poco peculiar.

Sistema digestivo

Hablando de las digestiones, el embarazo también cambia nuestro tránsito intestinal. Tal vez no es algo que vayas a notar desde el principio, pero hay mujeres que enseguida perciben el cambio.

Lo más habitual es que por la acción de la progesterona, que hemos dicho que enlentece los movimientos del estómago y de los intestinos, las embarazadas tengan estreñimiento. Ya sea en forma de ir menos veces al baño, o de que las veces que vayas te cueste más.

Sabiendo que esto es algo habitual, es importante ponerle remedio cuanto antes. Intenta que en todas tus comidas estén presentes las frutas y las verduras frescas, hidrátate bien e intenta que los hidratos de carbono que consumas sean integrales.

Dolor abdominal

Aunque no sea de los más típicos, muchas mujeres describen un dolor tipo menstruación como uno de los síntomas en el primer trimestre de embarazo.

Puede parecer incluso peligroso, pero es algo normal que no os tiene preocupar. Puede ser un dolor sordo y leve, que viene de vez en cuando sin más, o un dolor tipo pinchazo en el pubis o en un costado que puede ser bastante molesto.

El dolor tipo pinchazo suele producirse con los cambios de posición, cuando estás en movimiento o cuando llevas mucho rato de pie. Se debe al estiramiento de los músculos que tiene lugar por el crecimiento del útero, que empuja los ligamentos que tiene alrededor y se “quejan” con el movimiento.

En principio estos tipos de dolor son normales. Sólo nos debería preocupar si es un dolor muy intenso que no cede con el reposo, los cambios de postura o con la toma de analgésico (recuerda que el paracetamol es compatible con el embarazo).

Mamas

El desarrollo de la mama se queda “en pausa” en la adolescencia. Y se vuelve a reiniciar durante el embarazo, para hacer que realice su función: alimentar al futuro bebé.

Al principio del embarazo notarás que el pecho está más sensible, inflamado y endurecido. Puede ser especialmente molesta la sensibilidad en los pezones. Este es uno de los síntomas en el primer trimestre de embarazo que a veces se puede confundir con el síndrome premenstrual.

Más adelante seguirá cambiando: aumentará de tamaño, la areola se hará más oscura, y tal vez el pezón también cambie de forma.

Para evitar las molestias por la sensibilidad en los pechos, te puede ayudar utilizar sujetadores que no te aprieten en exceso, pero te sujeten bien. Ten en cuenta que, al aumentar de tamaño, es posible que necesites comprar alguna talla más de sujetador de la que sueles utilizar habitualmente.

Cambios en el sistema cardiovascular

Ya desde el principio, el embarazo produce cambios en nuestro corazón. Aunque no sea uno de los síntomas del primer trimestre de embarazo más importantes, sabemos que el corazón va más rápido y bombea más sangre. Nuestro cuerpo tiene que tener en circulación nuestra sangre y la del bebé, y por eso trabaja más.

También aumenta la cantidad de sangre que fluye por nuestras venas, especialmente el agua. Esto puede provocar una “anemia por dilución”, porque aumenta la cantidad de agua, pero no la de las células de la sangre.

Este aumento de la circulación y del agua que viaja por nuestra sangre, también hace que tengamos la necesidad de orinar más a menudo. Nuestros riñones tienen que trabajar para filtrar nuestra sangre y también la del bebé.

En el primer trimestre es habitual tener la tensión baja. Esto se puede traducir en mareos o sensación de debilidad. Por eso es importante evitar levantarse muy rápido y no frecuentar lugares donde haga mucho calor. En el segundo y en el tercero tiende a normalizarse.

Cambios en el sueño

Este es un síntoma del primer trimestre de embarazo muy variable de una mujer a otra. De hecho, es tan normal que se produzca una somnolencia excesiva como que se tenga insomnio.

Lo más habitual al principio del embarazo es sentirse cansada y con mucho sueño a todas horas. El cuerpo te pide reposo y que bajes un poco el ritmo de tu vida, en parte por culpa del cóctel hormonal.

Pero hay algunas mujeres que, a pesar de sentirse cansadas, duermen muy mal desde el principio. Es cierto que, en algún momento del embarazo, tu cerebro va a cambiar y va a empezar a adaptarse a otro ritmo de sueño diferente, para amoldarte a los despertares nocturnos del bebé.

Desde luego, también influirá en tu sueño la creciente necesidad de levantarte para ir al baño más de una vez durante la noche.

Consejos para mejorar tu sueño

  • Si ya desde el principio te está costando dormir bien, prueba alguna de estas cosas:
  • Evitar el sueño diurno: las siestas
  • Evitar los estimulantes (té, café, chocolate, coca cola), especialmente por la tarde
  • Evitar beber mucho líquido justo antes de ir a dormir para evitar los viajes al baño durante la noche
  • Tratar de no usar pantallas justo antes de ir a dormir (ordenador, Tablet, móvil, TV…)
  • Poner en práctica algún recurso de relajación: meditación, respiración…
  • Hacer deporte y mantenerte activa durante el día

Emociones en el primer trimestre de embarazo

Este tal vez sea de los síntomas del primer trimestre de embarazo más variables entre mujeres que hay. Pero no se puede negar que hay algo que cambia en tus sentimientos.

Seguramente ya desde el principio te habrás dado cuenta de que estar embarazada no es tan bonito ni tan ideal como lo pintan en redes sociales, prensa, series o películas. Estar embarazada tiene cosas malas, y es importante hacerse a la idea de que va a ser así. Más de una vez se te pasarán por la cabeza pensamientos negativos, y sentirás que estás harta del embarazo. No te culpabilices por sentirte así, el problema son las expectativas que tenemos.

Recibir y asumir la noticia de que estás embarazada y vas a formar una familia ya es algo chocante, incluso si estabas buscando el embarazo. De repente te cae encima un jarro de responsabilidad, y no siempre es una noticia fácil de digerir.

Al principio del embarazo pueden convivir sentimientos encontrados. Por ejemplo, por un lado, la alegría de la buena noticia de tener un bebé y por otro lado el miedo a lo desconocido. Esto a veces puede hacer que no sepas cómo sentirte.

Los sentimientos que afloren en el primer trimestre también se ven muy ligados al hecho de que el embarazo haya sido planificado o no. La sorpresa de la noticia puede generar incluso sentimientos de rechazo hacia el embarazo. Es importante no culpabilizarse si aparecen esos sentimientos negativos hacia el embarazo o hacia el bebé, porque forma parte del proceso normal de asimilación. Tienes muchos meses para hacerte a la idea y generar vínculo con el futuro bebé.

Es posible que notes que estás más sensible en general, o más irascible de lo normal. Literalmente, una montaña rusa de emociones. Es importante que tu pareja y la gente más cercana sepa que te puede ocurrir, para comprenderte y no tomarse tus reacciones como algo personal.

La incertidumbre de las primeras semanas también nos puede jugar malas pasadas. En un embarazo normal, lo más habitual es que no te hagan una ecografía hasta las 12 semanas aproximadamente. Hasta entonces, saber que todo está bien es una especie de “acto de fe” que no te queda más remedio que hacer.

Las primeras semanas están sembradas de dudas y de miedos, por no saber muy bien qué hacer y por la posibilidad de perder el embarazo, que sabemos que siempre es más probable en el primer trimestre. En este sentido, os aconsejo que no enfoquéis vuestros pensamientos en todo lo malo que pueda pasar. Lo mejor es dejarse llevar y confiar en que tu cuerpo sabe hacerlo. Tenemos que quitarnos de la cabeza la idea de que un aborto puede ser por nuestra culpa, o por algo que nosotras hagamos. Hoy en día se sabe que los abortos prácticamente no se pueden prevenir (salvo que se produzcan por enfermedades concretas), y que no dependen de tu actividad física, ni de tu estado emocional. Dicho en pocas palabras: si tiene que ir bien, irá bien.

 

Las comidas navideñas y el embarazo. ¿Qué cosas puedo comer en Navidad?

A todos se nos avecina una maratón de comidas, cenas, reuniones familiares… En las que nos vemos prácticamente obligados a cometer excesos tanto con la comida como con la bebida.

Pero si estás embarazada, en estas comidas navideñas deberías tomar algunas precauciones. Hoy vamos a repasar cuatro cosas sobre la seguridad alimentaria, y recordaremos qué alimentos debemos evitar.

  1. El jamoncito curadito, choricito ibérico, embutidos varios… De eso nada, a no ser que sea cocido. Y congelado tampoco vale, ¡recordad! No está claro que la toxoplasmosis se muera en cualquier congelador.
  2. El salmón ahumado. Se considera crudo, así que tampoco se puede comer. Ni siquiera congelándolo antes.
  3. Los quesos. Recordad que hay quesos que están hechos con leche sin pasteurizar. Los más típicos son la mozzarella fresca, el queso emmental, el queso azul, el roquefort, camembert, tipo brie…
  4. La mayonesa casera. Si hay algún aperitivo o alguna guarnición que lleve mayonesa, pregunta si es casera o si es comprada en el supermercado. La mayonesa casera lleva huevo crudo y tampoco se debería comer.
  5. La carne de caza. Si tenéis un familiar que caza animales utilizando munición de plomo, no se aconseja consumir esa carne estando embarazada.
  6. Ojo con los postres! Tiramisú, mousse, merengues… Llevan huevo o parte de huevo crudo.
  7. Marisco crudo. Pregunta siempre si está cocinado previamente.
  8. Ceviche, tartar, carpaccio… Cualquier cosa cruda, la tendremos que evitar.
  9. Las bebidas azucaradas. Cuidado con ellas porque no son sanas para nadie y se suele abusar de ellas en esas fiestas.
  10. Ojo con la cafeína, no debemos abusar de los estimulantes (café, té, chocolate, refrescos de cola)
  11. Alcohol. Nuestro consejo siempre tiene que ser alcohol cero. Aún no se ha podido demostrar que pequeñas cantidades de alcohol sean seguras en el embarazo, así que no podemos decir que puedas beber para brindar.

Ya sé lo que estáis pensando. Qué rollo eso de estar embarazada en fiestas, no puedo comer casi nada! Pero bueno en realidad estos son consejos básicos de seguridad alimentaria que debería seguir cualquier persona, lo que pasa es que en el embarazo la afectada no eres sólo tú, sino también el bebé, y por eso insistimos tanto.

Y luego también hay que vigilar el aumento de peso. Las navidades no son 15 días seguidos de fiesta, realmente los días donde se hacen comidas/cenas extraordinarias son contados, a lo máximo 5 o 6. Por lo tanto tampoco nos dan la excusa para aumentar 5kg de repente. Los días que no haya comidas especiales, recuerda que debemos seguir comiendo de manera saludable y haciendo ejercicio.

¡Pensad que hay muchísmas cosas de las que podéis disfrutar estas fiestas! Sin abusar, claro está. La lechona, la sopa de navidad, el pavo relleno, las gambitas a la plancha, el pescado o la carne con salsita… 

Disfrutad de estas fiestas, disfrutad de vuestro embarazo y ¡¡Feliz Navidad!!

El brote de listeria en España. La prevención en el embarazo

Hace unas semanas que se inició en Andalucía un brote de listeriosis a raíz del consumo de un producto cárnico preparado (carne mechada). La noticia ha hecho que resurjan las dudas y la polémica sobre esta bacteria, así que voy a aprovechar para recordaros qué es este bicho y por qué es peligroso.

¿Qué es la listeria?

Se llama Listeria monocytogenes, para los amigos sólo listeria. La infección que provoca se llama listeriosis.

La listeria vive en el suelo, en el agua, en las plantas, y puede crecer en la comida. Este último es el principal foco de infección para los humanos.

A pesar de que puede parecer que se trata de una intoxicación alimentaria cualquiera, el peligro de este microorganismo reside en que tiene una alta tasa de mortalidad, en que no todos los antibióticos funcionan contra ella, y además puede producir consecuencias graves en el embarazo, y he aquí el quid de la cuestión.

¿Qué síntomas produce?

A pesar de que contagiarse de la listeriosis es raro, cuando contraemos la infección podemos notar síntomas parecidos a los de una gastroenteritis (diarrea, vómitos, fiebre, dolor muscular). Si la bacteria pasa a la sangre, se pueden producir problemas más graves, incluso una meningitis.

Uno de los peligros de esta bacteria es que puede pasar desapercibida porque puede no dar ningún síntoma, o dar alguna molestia leve que no asociarías a haber consumido un alimento contaminado (dolor en las articulaciones, dolor de cabeza, décimas de fiebre).

El peligro fundamental es contagiarse durante el embarazo. Cuando una mujer contrae la listeria estando embarazada, la bacteria puede atravesar la placenta, llegar a la bolsa amniótica y producir una infección dentro de ella, lo que se conoce como corioamnionitis. Esto de por sí, ya puede desencadenar un aborto, una muerte fetal o un parto prematuro.

Si el bebé nace a su tiempo (a término) pero con la infección por listeria, también puede tener graves consecuencias para él, ya que es más fácil que la listeria llegue a su sangre y produzca una infección en cualquier otra parte del cuerpo.

En toda mi vida profesional he conocido pocos casos de infección por listeria durante el embarazo que hayan afectado al bebé. Pero en los que he podido ver, la mamá no había tenido ningún síntoma, y se enteraron de que tuvo listeriosis porque el bebé nació prematuro y le salió positivo el cultivo a la listeria con las pruebas habituales que se le hacen a los bebés que ingresan en la UCI con sospecha de infección.

¿Cómo se previene?

Aunque ahora sea el tema de moda, la prevención de la infección por listeria es algo sobre lo que siempre insistimos en la consulta de la matrona, y habitualmente explicamos las medidas para prevenir esta y otras infecciones alimentarias en la primera consulta del embarazo.

Aunque en el caso actual de España, parece que ha sido un problema de manipulación del alimento en su origen, también podemos contraer la listeria por no tratar los alimentos adecuadamente en casa.

Para prevenir la infección por listeria, se recomienda:

  1. Lavarse bien las manos antes y después de manipular alimentos. Incluso, se aconseja lavarse las manos cuando tocamos alimentos diferentes (por ejemplo, cuando estamos cortando carne y pasamos a cortar verduras).
  2. Mantener una higiene adecuada en la cocina, en las encimeras y superficies para cocinar y en los utensilios que usamos para cortar. También se aconseja usar superficies diferentes para manipular los vegetales y la carne.
  3. Lavar siempre la fruta y la verdura antes de consumirla. Si quieres ser más perfeccionista, puedes utilizar lejías especiales para la desinfección de alimentos. Esto sirve para eliminar otras bacterias como la toxoplasmosis.
  4. Revisar que la temperatura de la nevera sea la correcta, y que además el interior esté limpio. La listeria puede crecer a temperaturas superiores a 4ºC
  5. Respetar siempre la cadena del frío. Si se rompe, puede crecer la listeria.
  6. Consumir lácteos que estén pasteurizados. Evitar la leche cruda y todos los derivados lácteos que estén fabricados con leche cruda (queso, yogures). Comprobar siempre la etiqueta para asegurarse que figure que está hecho con leche pasteurizada.
  7. Cocer los alimentos a una temperatura adecuada. Sabemos que la listeria se muere si la calentamos a más de 75ºC. Esto es especialmente importante a la hora de recalentar sobras de comida de otro día, e incluso las salchichas tipo Frankfurt, que nunca deberían consumirse crudas tal y como vienen en el paquete.
  8. Evitar los alimentos crudos. El pescado crudo o marinado (incluso si se ha congelado antes), la carne cruda o poco hecha, pueden contener listeria.
  9. Cuidado con los embutidos. Aunque sean cocidos (como el jamón cocido), deberían consumirse antes de 48h.
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Las relaciones sexuales en el embarazo

¿Es seguro tener sexo durante el embarazo?

Mantener relaciones sexuales es algo que genera placer y bienestar. Por lo menos cuando son satisfactorias. Pero es muy habitual preguntarse si durante el embarazo son peligrosas.

Gran parte de la culpa de estas dudas la tenemos los propios profesionales sanitarios. Nos hemos pasado muchos años (y algunos lo siguen haciendo) diciendo que es mejor evitar las relaciones sexuales durante el primer trimestre de embarazo, o en el último trimestre, por distintas razones.

Hoy en día sabemos que mantener sexo durante el embarazo, siempre cuando la embarazada lo desee, no supone ningún peligro para el bebé en ningún momento del embarazo, cuando se trata de un embarazo normal. De hecho es beneficioso que la mujer embarazada sienta placer, y a que las endorfinas tienen muchos efectos positivos en nuestro cuerpo.

Ni siquiera se ha podido demostrar que evitar las relaciones sexuales prevenga de un aborto. Y ahí también tenemos que entonar el “mea culpa” los profesionales sanitarios que nos dedicamos a atender a las mujeres durante el embarazo, porque se nos ha llenado la boca de decir aquello de: “evitar los esfuerzos y relaciones sexuales con penetración” cuando una mujer presenta una amenaza de aborto o un sangrado durante el primer trimestre de embarazo

Hoy en día tenemos a mano muchísima evidencia que demuestra que hacer reposo o evitar las relaciones sexuales con penetración no previene ni evita un aborto. Dicho de otra manera, si el embarazo tiene que terminar en un aborto, acabará en un aborto hagas o no hagas esfuerzos. Por lo tanto no tiene sentido hacer esas recomendaciones.

En resumidas cuentas: ¡disfruta del sexo durante el embarazo!

Hay algunas situaciones en las que sí está desaconsejado mantener relaciones con penetración. Con esto quiero decir que el resto de formas de practicar sexo que se os ocurran son válidas (sexo oral, masturbación, etc.). No se recomienda el coito en caso de:

  • Placenta previa
  • Rotura de la bolsa amniótica
  • Amenaza de parto prematuro
  • Sangrado vaginal
  • Después de una prueba invasiva (amniocentesis)

Por cierto, ya que hablamos del aborto y los sangrados. Es importante saber que es normal tener un pequeño sangrado después de mantener relaciones sexuales con penetración. Esto pasa porque el cuello del útero está muy sensible durante el embarazo y le llegan muchos vasos sanguíneos. Con el movimiento del pene dentro de la vagina, uno de esos vasos se puede romper y provocar un sangrado. El sangrado suele ser en poca cantidad, autolimitado (se para solo), y de aspecto rosado/marronáceo, aunque también podría ser de color rojo. Lo importante es que no sea en cantidad superior a una regla. No hay nada de qué preocuparse, aunque tengas ese sangrado el bebé está bien.

¿Qué pasa con el deseo sexual durante el embarazo?

Otro tema distinto es el cambio que sufre la líbido o el deseo sexual en la etapa de la gestación. Es posible que no tengas las mismas ganas que siempre de mantener relaciones, o que debido a alguna molestia concreta tengáis que cambiar vuestra manera habitual de practicar sexo.

Habitualmente, el primer trimestre es un momento de “bajón” en todos los sentidos. Las náuseas, el sueño, el cansancio u otros síntomas pueden hace que disminuyan tus ganas de mantener relaciones sexuales. Es posible que también notes un aumento en la sensibilidad, tanto en tus pechos como en tu vulva y tu vagina. Eso puede hacer que tengáis que ser más suaves y delicados con algunas prácticas, porque lo que antes te producía placer, ahora te puede provocar dolor.

En el segundo trimestre las molestias típicas del inicio del embarazo suelen desaparecer o mejorar, y es un momento donde la mayoría de mujeres se sienten más activas. Sin embargo, la sensibilidad de la zona vaginal sigue presente. Eso puede convertirse en tu aliado o en tu enemigo: hay mujeres que dicen que durante esta etapa han disfrutado de las mejores relaciones sexuales de su vida, y otras han tenido tanta sensibilidad que no han sido capaces de tener sexo. Todo es adaptarse al momento, encontrar la manera de no estimular hasta el punto de producir dolor, y sobre todo no centrarse sólo en el coito, sino en resto de formas que existen para expresar la sexualidad.

El tercer trimestre es una mezcla de muchos factores, y casi ninguno ayuda a mantener relaciones placenteras. El espacio que ocupa el útero, la posición de la cabeza del bebé, las contracciones esporádicas que pueden aparecer en las últimas semanas… Son molestias añadidas que pueden dificultar la penetración. La forma de la barriga también os obligará a poner la imaginación en marcha y utilizar posturas diferentes para sentirte cómoda. Vuelvo a insistir en que la penetración no es la única manera de mantener sexo, y que si esto resulta molesto podéis poner en práctica cualquier otra cosa: masturbación, uso de vibradores externos, sexo oral…

En resumen, el embarazo es una etapa de cambios en todos los sentidos, y la sexualidad es una de las cosas que cambia. Y al igual que todo lo demás, nos tenemos que adaptar y buscar la manera de seguir disfrutando. Recuerda que estar embarazada no es estar enferma, ¡así que intenta disfrutar todo lo que puedas!

Los primeros síntomas de embarazo

No es fácil enumerar cuáles son los primeros síntomas del embarazo, porque lo cierto es que cada mujer lo siente de una manera diferente. Pero sabemos que hay algunos que se repiten con más frecuencia que otros, y es lo que os vengo a contar en el post de hoy.

Puedes saber que estás embarazada observando diferentes signos. Los únicos fiables son las pruebas diagnósticas que seguramente ya conocéis: el test de embarazo en orina (la que puedes comprar en la farmacia es suficiente), o una ecografía donde visualicemos directamente al feto. Aunque ojo, por ecografía no se ve desde el minuto 1, porque es demasiado pequeño.

Después existen infinidad de cosas que podemos sentir desde las primeras semanas de embarazo, algunas mujeres más que otras:

Las náuseas y los vómitos

Sobre todo matutinos. Parece que están provocados por el efecto de las hormonas del embarazo (en especial la beta-HCG), las digestiones más lentas y también por la tendencia a tener niveles bajos de azúcar en sangre.

Se les puede poner remedio intentando comer más a menudo (comer algo alivia las náuseas), tomando infusiones o capsulas de jengibre, e intentando no beber demasiado líquido. Tener algo para picar en la mesita de noche para comer algo justo antes de levantarte, es una buena idea para paliar los vómitos a primera hora de la mañana. No suelen durar más allá de los tres primeros meses, pero alguna mujer continúa teniéndolos durante todo el embarazo.

Os dejo por aquí algunos enlaces de preparados de jengibre especialmente pensados para el embarazo, por si os animáis a probarlos, aunque también podéis utilizar el jengibre de manera natural si os gusta el sabor:

Si queréis saber más sobre las náuseas y los vómitos en el embarazo, aquí tenéis un vídeo

Sensibilidad a los olores y a los sabores fuertes

Va un poco relacionado con lo anterior, pero parece ser que la mujer durante el embarazo tiene un olfato especialmente sensible, y algunos olores pueden resultar mucho más desagradables de lo habitual (perfumes, comida, etcétera). También hay algunas mujeres que sienten rechazo hacia algún alimento que antes comían normalmente, o deseo de comer algo que no era habitual en ellas.

Orinar muy a menudo

Pero muy muy a menudo. Y esta es una de las cosas que se nota antes. Se produce porque aumenta la cantidad de sangre que se filtra a través de los riñones y hace que se genere más orina.

Sensibilidad en los pechos

A veces es incluso doloroso. Desde el principio del embarazo las mamas pueden estar inflamadas y endurecidas. Este es uno de esos síntomas que se puede confundir con los días antes de la menstruación, y es culpa de una hormona llamada progesterona.

Tensión baja

El ajuste en la distribución de la sangre que se produce por el embarazo, hace que tengamos tendencia a tener bajadas de tensión. Es fácil marearse en lugares donde haga mucha calor o haya mucha gente, o al levantarse demasiado rápido de la silla o de la cama.

Cansancio

El cambio hormonal repentino, la tendencia a tener el azúcar y la tensión bajas, los cambios en el sueño… Suelen hacer que en general te encuentres muy cansada los primeros meses de embarazo. Es normal tener mucho sueño estando embarazada, incluso de día, aunque algunas mujeres también experimentan insomnio. Habitualmente en el segundo trimestre se recupera la energía habitual y disminuye ese cansancio.

Cambios en el humor

No siempre ocurre en la misma medida, pero una gran mayoría de mujeres reconocen sentirse más sensibles o irritables en el embarazo, y casi siempre desde las primeras semanas.

Es una época en la que se avecinan muchos cambios y reajustes en nuestra vida, y eso puede afectar a nuestro estado de ánimo.

Aumento del flujo vaginal

No siempre se aprecia desde el primer trimestre, pero en algún momento es posible que notes que produces más flujo de lo habitual. Entre otras cosas, parece que tiene la misión de protegerte ante posibles infecciones vaginales.

Cambios en el color de la piel

Esto ocurre con el embarazo más avanzado, pero puedes notar cómo algunas partes del cuerpo se vuelven más oscuras que antes. Esto es porque el embarazo activa los melanocitos que hay en nuestra piel, que captan la luz y le dan ese color más oscuro: en las ingles, los genitales, las axilas, la zona del labio superior… También pueden aparecer más manchas, sobre todo en la cara.

¡Puedes encontrar más información sobre el embarazo en mi canal de YouTube!

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