La prevención del cáncer del cuello del útero

Ayer 26 de marzo, se celebró el día mundial de la prevención del cáncer de cérvix. Un cáncer que por fortuna hoy en día es raro escuchar que alguien tenga, porque gracias a las campañas de prevención que hay en marcha, ha disminuido muchísimo la mortalidad y la incidencia de este tipo de cáncer en los países donde nos hemos puesto las pilas.

El virus del papiloma humano es la principal causa de este problema. Este virus, se considera causa necesaria, pero no suficiente para provocar este tipo de cáncer. Esto quiere decir que para que exista cáncer en el cuello del útero, es indispensable que el virus esté presente, pero el simple hecho de hallar el virus no es indicativo de cáncer.

Este virus es de transmisión sexual. Requiere de contacto íntimo, o de compartir juguetes sexuales, para infectarse. Tiene especial afinidad por el tejido del cuello del útero, que es ahí donde provoca la mayoría de desastres, aunque también se han descrito casos de lesiones en la faringe.

Inicialmente, este virus puede ser inofensivo. Podemos ser «portadoras asintomáticas». Es decir, tener el virus en nuestro cuerpo pero no presentar ningún síntoma y tener los resultados de las citologías normales. Y esta fase puede durar más de 10 años. Así que sí, lo cierto es que podríamos tener el virus del papiloma paseando por ahí y ni siquiera enterarnos, porque puede no producir ningún síntoma.

Después existen dos posibilidades: que nuestro cuerpo sea capaz de defenderse y elimine el virus (lo más probable), o que el virus avance y produzca una lesión en el cuello del útero, Ojo, lesión no es lo mismo que cáncer, y nuestro cuerpo todavía está a tiempo de responder y eliminar el virus.

Las lesiones producidas por el VPH también pueden desaparecer solas (la mayoría de veces) o avanzar hacia un cáncer. De suceder esto, también es un proceso que por lo general es lento, y nos da margen de maniobra para actuar.

En España, la prevención del cáncer de cuello de útero se realiza por dos vías: la vacunación y las pruebas de cribado.

Vacuna del Virus del Papiloma Humano

La vacuna del VPH ha sido muy cuestionada, ha tenido muy mala prensa. pero hoy en día sabemos que es una vacuna segura, que ha sido ampliamente estudiada, y que los efectos secundarios, de haberlos, son poco usuales. Hoy en día la Asociación Española de Pediatría (AEPED) recomienda administrar la vacuna a las niñas aproximadamente a los 12 años, y se administran dos dosis.

En España se comercializan 3 tipos de vacuna del VPH: la bivalente (Cervarix), la tetravalente (Gardasil), y la nonavalente (Gardasil-9). La diferencia entre ellas es el número de cepas diferentes de virus que cubren.

Fuera del calendario vacunal, no está financiada por la seguridad social, por lo menos no en España, pero cualquier mujer que lo desee se la puede administrar. Tiene más sentido a los 12 años porque es menos probable que hayan iniciado relaciones sexuales y la idea es que el cuerpo genere los anticuerpos frente al virus antes de estar en contacto con él en la vida real. Pero en cualquier otro momento se puede poner, eso sí, pagando lo que vale cada dosis (el precio cambia según la farmacia).

Los ginecólogos suelen recomendarla tras haber sufrido una lesión provocada por el virus que ha requerido una conización (operación para quitar el trozo de cuello de útero afectado), y así prevenir una nueva infección.

Hoy en día se está planteando la posibilidad de que también se vacunen los niños en esa edad, porque es más raro que presenten síntomas del VPH, y mucho menos algún tipo de cáncer, pero son transmisores de él.

Los síntomas

La gran mayoría de casos de VPH no dan ningún tipo de síntoma. Por eso es importante no fiarse jamás del buen aspecto exterior que tenga una persona, ya que nunca podemos saber de un vistazo quién es portador del virus y quién no.

En caso de presentar algún síntoma, suelen ocurrir cuando la lesión ha avanzado y son muy inespecíficos.

  • Verrugas genitales. Los famosos condilomas. Suelen estar producidas por las cepas llamadas de «bajo riesgo», así que pocas veces están relacionadas con el cáncer, pero sí con la presencia del virus.
  • Sangrado con las relaciones sexuales. Y este es un síntoma muy poco específico, porque puede ocurrir por cualquier otro tipo de infección vaginal o cervical. En cualquier caso, siempre se debe consultar.

El preservativo como prevención

Como comentaba antes, es un virus que se transmite por contacto sexual. Por lo tanto, es lógico pensar que si utilizamos métodos anticonceptivos de barrera, prevenimos el problema. Pero el Virus del Papiloma Humano es un poquito especial, y es posible que el preservativo no prevenga de la transmisión al 100%

Las lesiones pueden estar localizadas fuera de la vagina o fuera del pene (que es la zona que cubre el preservativo), y en ese caso por mucho que lo utilicemos nos lo pueden transmitir de igual modo.

Esto no quiere decir que no haya que utilizarlo. Recordad que el preservativo protege de muchísimas otras enfermedades de transmisión sexual, y que puede servir para protegernos del VPH siempre y cuando esté en esa zona.

Las pruebas de cribado: la citología

La prueba que se utiliza para la detección de las lesiones producidas por el VPH es la famosa citología. En España se inicia el programa por lo general a los 25 años.

La citología cervical es una prueba en la cual se introduce un espéculo en la vagina para visualizar el cuello del útero, y tomar una muestra de sus células con un cepillo (no es una biopsia, no se cogen trozos de tejido, solo se acaricia con un cepillo).

La citología nos da información sobre la presencia de las lesiones que produce el virus, y según cómo se recoja la muestra, también podemos saber qué tipo de virus tienes.

En caso de resultado negativo (que por fortuna es así la mayoría de veces), se realizan controles habitualmente cada 3 años. Esto puede variar según el protocolo de cada comunidad autónoma. Hay países que incluso cada 5 años.

Es posible que en una clínica privada te ofrezcan de hacerte citologías anuales, y además puede que intenten convencerte de que es muy necesario. Tengo que deciros que no es así, o por lo menos no es eso lo que dicen los estudios y las guías más actuales. Sabiendo que el virus puede tardar muchísimos años en «despertar» y empezar a producir una lesión, sabemos que en 3 años hay tiempo más que suficiente para detectar un caso y hay mucho margen de maniobra.

Os dejo por aquí un link a un vídeo en mi canal de YouTube, donde hablo un poquito más sobre las revisiones ginecológicas: