7 Tips para cuidar tu higiene íntima

Algo tan delicado como los genitales de una mujer necesita un cuidado especial. Vamos a repasar los puntos más importantes

1 . ¿Con qué me lavo?

Existen diferentes recomendaciones al respecto. Leeréis en algunas guías que aconsejas no usar ningún tipo de jabón, otras que aconsejan utilizar jabones de glicerina, otras que aconsejan utilizar jabón íntimo… Parece que no hay un consenso claro.

Lo que está claro es que no hay que utilizar jamás el gel que usamos para lavar el resto de nuestro cuerpo. Contiene detergentes agresivos y tiene un pH distinto al que necesita nuestra vulva.

También sabemos que, salvo en ocasiones especiales, si usamos algún gel para lavar la zona debe tener un pH ácido, que es el más parecido al de la propia vulva y respeta nuestra importantísima flora vaginal. Encontré un estudio que había hallado buenos resultados en los geles íntimos que contienen lactoserum para prevenir las infecciones vaginales de repetición.

Puedes utilizar el que más te guste, en los supermercados hay geles de marcas blancas bastante económicos, y si no tienes problemas puedes utilizar ese mismo.

Ahora bien, si eres propensa a tener hongos u otras infecciones, mejor que compres uno de farmacia.

Algunos de los que he probado y recomiendo, son estos que os dejo por aquí:

2. ¿Cómo me lavo?

Parece muy obvio, pero es importante lavarse siempre de delante hacia atrás y nunca al revés, porque eso puede arrastrar bacterias fecales hacia la vagina o hacia la uretra. Esto también vale para el cambio de pañal en las niñas, la toallita siempre debe ir de delante hacia atrás.

Son muy típicas las infecciones vaginales o de orina producidas por bacterias que viven en el intestino, por culpa de esto.

Sobre la frecuencia con la que debemos lavarnos, ahí también reside uno de nuestros grandes errores: y es que, nos lavamos demasiadas veces. Lavarse la zona íntima una vez al día es más que suficiente.

Si necesitas refrescarte más veces por el motivo que sea, utiliza tan sólo agua. Hacer lavados con jabón, aunque sea un jabón adecuado, puede destruir nuestra flora íntima y hacer que aparezcan infecciones.

También se recomienda aclarar los genitales con agua después de mantener relaciones sexuales, además de orinar, para evitar infecciones.

3. Las duchas vaginales…

Hay pocas personas que lo hagan, pero todavía hay gente que se da “duchas vaginales” o que se introduce los dedos en la vagina para lavarse. Sobre todo es muy habitual en mujeres de procedencia latinoamericana.

Esto sí que está demostrado mediante estudios: usar jabón por dentro de la vagina, hacerse duchas vaginales o utilizar líquidos desinfectantes hace que se desequilibre tu flora vaginal, y sea más fácil que tengas infecciones. Por lo tanto no es aconsejable que lo hagas.

Existe la creencia de que el flujo vaginal es sinónimo de suciedad, y por eso tenemos la mala costumbre de intentar hacer que desaparezca lavando la zona en exceso. Pero resulta que el flujo vaginal no es suciedad, es algo normal y de hecho es beneficioso, ya que tiene la misión de protegernos de las infecciones. Lo único que hay que vigilar es que el flujo no tenga mal olor ni te produzca picor, eso es todo.

4. ¿Es bueno usar salvaslip?

Este es uno de los escollos más difíciles de superar. Por algún motivo muchas mujeres se han acostumbrado a usar protectores de braguita a diario, para evitar sentirse húmedas.

¡Pues es justo lo contrario que deberíamos hacer! El salvaslip no deja que la piel transpire y hace «efecto chubasquero», haciendo que la humedad, el sudor y el flujo se acumulen. Y eso es precisamente lo que debemos evitar cuando queremos prevenir infecciones, porque a las bacterias y a los hongos les encanta la humedad y el calorcito. Por lo tanto, más que un aliado resulta ser un enemigo.

Para evitar sentirse incómodas (repito que el flujo no es suciedad, es algo completamente normal y saludable), una buena estrategia es llevar siempre braguitas limpias de repuesto y cambiarte cada vez que lo necesites. Cualquier cosa que se te ocurra, con tal de evitar los dichosos salvaslip.

5. ¿Y las toallitas íntimas?

Usarlas de manera puntual en un viaje puede que no sea tan mala idea. Pero las toallitas íntimas vienen impregnadas de jabones y perfumes. Como hemos dicho antes, no es necesario lavarse los genitales constantemente, y mucho menos con jabón.

Por lo tanto usar estas toallitas cada vez que vamos al baño, tampoco es aconsejable. El papel higiénico es más que suficiente, y si necesitas un frescor extra, utiliza simplemente agua.

6. Con la menstruación

Si utilizas habitualmente compresas, intenta que éstas sean de algodón y no de plástico, ya que acumulan mucha humedad (efecto «chubasquero»). Aunque no estén del todo mojadas, procura cambiarlas con frecuencia para evitar el exceso de humedad.

Con los tampones es importante elegir bien el tamaño según la cantidad de sangrado que tengamos. Cuando hay sangrado escaso es mejor utilizar tampones pequeños, ya que los más grandes no terminan de humedecerse del todo y son muy incómodos de sacar.

Recuerda también que no se deben utilizar tampones si no hay sangrado, ya que existe riesgo de padecer el famoso síndrome del shock tóxico.

Si te apetece atreverte a probar algo nuevo durante tu menstruación, en los últimos años han salido bastantes soluciones alternativas al mercado: la copa menstrual, las bragas menstruales, las compresas de tela

Yo personalmente estoy encantada con la copa menstrual. Hoy en día hay una amplia variedad de marcas y modelos, y seguro que hay alguna en el mercado que se adapte a lo que tú necesitas. Sobre la copa menstrual tenéis un video en mi canal de YouTube, y en breve también escribiré un post sobre ellas. Os dejo por aquí un par de enlaces para que echéis un vistazo:

7. Sobre la ropa interior

Siempre es mucho más transpirable la ropa interior de algodón. Sí, suele ser la menos sexy que existe, pero es la más adecuada para dejar que tus genitales respiren y no se acumule el sudor y la humedad.

Procura evitar usar a diario braguitas de tejidos como poliéster, elastano, lycra, etc, ya que éstos no transpiran. Evita también las braguitas o los tangas que sean muy estrechos.

Por la noche es un buen momento para aprovechar y dormir sin ropa interior y dejar que la zona transpire.

En verano intenta evitar llevar el bañador húmedo durante mucho tiempo. Lleva siempre encima uno seco de recambio y cámbiate cuando puedas.

También conviene evitar los pantalones que son muy ajustados y producen roces, y los que son de tejidos poco transpirables.

Y como siempre, para cualquier cosa que te surja, cualquier sensación rara, cualquier cambio o molestia en tu zona íntima, ¡acude a tu matrona para que valore tu caso y te aconseje!

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Día mundial de la endometriosis

Ayer, 14 de marzo, se celebró el Día mundial de la endometriosis.

La endometriosis es una condición que consiste en el crecimiento del endometrio (que normalmente crece dentro del útero), en otro lugar fuera del útero.

En condiciones normales, el endometrio es un tejido que crece gracias a las hormonas del ciclo. Son células que revisten el interior del útero, y se preparan para albergar un posible embarazo. Si el embarazo no se produce en ese ciclo, este tejido se desprende y dale hacia el exterior acompañado de sangre. Tachán, esa es tu menstruación!

Si tenemos endometriosis, ese tejido también crece durante el ciclo, y se desprende durante la menstruación. El problema es que lo hace en un sitio diferente: en la pelvis, en el intestino, en los ovarios…

El síntoma principal de la endometriosis es el dolor pélvico. También puede aparecer dolor durante o después de las relaciones sexuales, dolor al defecar o al orinar, y menstruación en cantidad más abundante de lo habitual.

Otro problema que se asocia a la endometriosis es la infertilidad. De hecho, muchas veces el diagnóstico de endometriosis se hace durante el estudio que se realiza para averiguar el motivo por el cual una pareja no consigue un embarazo.

Por desgracia es un problema que a veces se minimiza o se ignora, y está infradiagnosticado. Y como decía, en la mayoría de ocasiones el diagnóstico es casual (se descubre mientras se hacen pruebas para otras enfermedades, o cuando se realiza una intervención quirúrgica por otro motivo y se visualizan los endometriomas directamente)

Pero por otro lado, una vez establecido el diagnóstico existen varias alternativas. El tratamiento suele consistir en anticonceptivos hormonales, que controlan el crecimiento de esas células endometriales y disminuyen las molestias y el sangrado. En algunos casos, se puede incluso considerar la cirugía.

Si tienes dudas sobre este tema, no dudes en consultar a tu matrona!