Los juguetes eróticos. Cómo darle emoción a las relaciones sexuales.

La insatisfacción sexual, los problemas de excitación, la incapacidad para alcanzar el orgasmo… Son consultas muy habituales en ginecología.

Siempre individualizamos cada caso, porque cada persona tiene sus peculiaridades y no existen recetas mágicas que sirvan igual para todos. Pero muchas veces proponemos como parte de la solución, introducir algún juguete sexual.

Tanto para usarlo a solas, como para usarlo en pareja. Siempre decimos que para poder disfrutar de las relaciones sexuales en pareja, lo primero es aprender a disfrutar dándose placer a uno mismo. Es difícil que le digas a tu pareja que es lo que te gusta, si nunca has probado a hacértelo tu misma; así que ese es el primer bloque de hielo que hay que romper.

Ya sea para tratar un problema sexual, o simplemente por añadir un toque de picardía a tus relaciones habituales, vale la pena echar un vistazo a todas las posibilidades que existen.

Pero también es cierto que una se puede volver loca si se mete en cualquier página web a buscar un juguete sexual. Hay muchísima variedad, y muchas veces no sabemos ni por dónde empezar.

Aquí os traigo una pequeña guía de compra para elegir un juguete sexual, con un resumen de casi todo lo que podréis encontrar en una tienda erótica, y para qué se puede usar cada cosa.

Vibradores vaginales

Tal vez estos sean los más clásicos y conocidos. Los hay de mil formas, tamaños y texturas. Si es la primera vez que adquieres un juguete erótico, quizá no sería este el más indicado para empezar, principalmente por su tamaño.

No es necesario elegir el más grande para sentir más placer, ya que la parte interior de la vagina tiene muchas menos terminaciones nerviosas que el clítoris. Es interesante centrarse más en él.

Dentro de los vibradores vaginales, hay una categoría de vibradores que se llaman tipo “conejito” o dobles. Incluyen una protuberancia más pequeña que también estimula el clítoris, para dar una estimulación extra.

También hay algunos vibradores de tamaño más pequeño y con forma de huevo y que tienen control remoto, que están pensados para usarlos como juego con la pareja, y así añadirle un toque de picardía a las relaciones.

Vibradores para el clítoris

Sabiendo que el clítoris es mucho más sensible, existen juguetes que se centran en estimular esa parte. Hay vibradores mini, masajeadores de clítoris y también el últimamente muy famoso y conocido succionador de clítoris.

Parece que el succionador de clítoris se acaba de inventar, pero realmente lleva varios años en el mercado. Mucha gente habla maravillas de él, especialmente las que no habían usado otros juguetes antes. Pero también hay comentarios en la red de mujeres que ya habían probado otros juguetes, que creen que el succionador de clítoris no les aporta ninguna sensación nueva, tan sólo la rapidez de llegar al orgasmo en pocos minutos.

También hay masajeadores dobles, que se pueden usar a la vez en el clítoris y en la vagina, pero tienen un tamaño más pequeño. Este tipo de juguetes también son ideales para principiante, ya que no son un problema por su tamaño.

Muchas veces es más fácil empezar por esta categoría de juguetes, porque por lo general facilitan que se alcance el orgasmo más rápido. Suelo recomendarlos en casos de dificultades para alcanzar el orgasmo o problemas de excitación, ya que ayudan a ganar confianza en el hecho de que somos capaces de tener un orgasmo con una estimulación adecuada.

Juguetes anales

Esta es una categoría en la que por lo general cuesta más entrar a probar, pero vale la pena darle una oportunidad. No todas las mujeres son capaces de sentir placer mediante la penetración anal exclusiva, pero sí puede ser un complemento para hacer más placentera otra actividad (sexo oral, penetración vaginal, masturbación, etc).

Cabe hacer mención especial a que puede resultar muy placentero usarlos en un hombre. Con la penetración anal se estimula el punto G de los hombres, que se llama punto P. Ese punto P no es más que la próstata, que al estimularla produce un extra de placer muy potente.

Es importante que por cuestiones de seguridad, los juguetes sexuales siempre deben tener un “tope” o “anilla” para evitar que sean succionados hacia dentro por los movimientos del colon.

Existen diferentes tipos de juguetes anales: dilatadores progresivos, vibradores, “plugs”… Es un mundo interesante que merece la pena conocer.

Juguetes para usar en pareja

Además de jugar a solas, también hay algunos aparatos pensados para usar entre los dos (ya sea en relaciones homosexuales o heterosexuales).

Hay vibradores de clítoris con un agujero en la parte de la vagina que permiten la penetración a la vez que se usa la vibración.

También existen anillos vibradores que se colocan directamente en el pene y estimulan el clítoris y la vulva durante la penetración.

Para las parejas que es apetezca probar cosas algo más atrevidas, se venden plugs anales para hombres que se unen a un anillo que rodea la base del pene. El objetivo es estimular el punto P durante la penetración y hacer que tanto la erección como el orgasmo masculino sean más intensos.

¿Y para ellos?

Tranquilos, que está todo inventado. Existen también juguetes sexuales para los hombres. E

Entre los juguetes sexuales masculinos encontramos los huevos de placer, que son unos objetos de silicona con forma de huevo que se usan para la masturbación.

También fabrican una especie de cilindros recubiertos de silicona por dentro que simulan la textura de una vagina, que también se usan para que la masturbación sea más placentera.

Las relaciones sexuales en el embarazo

¿Es seguro tener sexo durante el embarazo?

Mantener relaciones sexuales es algo que genera placer y bienestar. Por lo menos cuando son satisfactorias. Pero es muy habitual preguntarse si durante el embarazo son peligrosas.

Gran parte de la culpa de estas dudas la tenemos los propios profesionales sanitarios. Nos hemos pasado muchos años (y algunos lo siguen haciendo) diciendo que es mejor evitar las relaciones sexuales durante el primer trimestre de embarazo, o en el último trimestre, por distintas razones.

Hoy en día sabemos que mantener sexo durante el embarazo, siempre cuando la embarazada lo desee, no supone ningún peligro para el bebé en ningún momento del embarazo, cuando se trata de un embarazo normal. De hecho es beneficioso que la mujer embarazada sienta placer, y a que las endorfinas tienen muchos efectos positivos en nuestro cuerpo.

Ni siquiera se ha podido demostrar que evitar las relaciones sexuales prevenga de un aborto. Y ahí también tenemos que entonar el “mea culpa” los profesionales sanitarios que nos dedicamos a atender a las mujeres durante el embarazo, porque se nos ha llenado la boca de decir aquello de: “evitar los esfuerzos y relaciones sexuales con penetración” cuando una mujer presenta una amenaza de aborto o un sangrado durante el primer trimestre de embarazo

Hoy en día tenemos a mano muchísima evidencia que demuestra que hacer reposo o evitar las relaciones sexuales con penetración no previene ni evita un aborto. Dicho de otra manera, si el embarazo tiene que terminar en un aborto, acabará en un aborto hagas o no hagas esfuerzos. Por lo tanto no tiene sentido hacer esas recomendaciones.

En resumidas cuentas: ¡disfruta del sexo durante el embarazo!

Hay algunas situaciones en las que sí está desaconsejado mantener relaciones con penetración. Con esto quiero decir que el resto de formas de practicar sexo que se os ocurran son válidas (sexo oral, masturbación, etc.). No se recomienda el coito en caso de:

  • Placenta previa
  • Rotura de la bolsa amniótica
  • Amenaza de parto prematuro
  • Sangrado vaginal
  • Después de una prueba invasiva (amniocentesis)

Por cierto, ya que hablamos del aborto y los sangrados. Es importante saber que es normal tener un pequeño sangrado después de mantener relaciones sexuales con penetración. Esto pasa porque el cuello del útero está muy sensible durante el embarazo y le llegan muchos vasos sanguíneos. Con el movimiento del pene dentro de la vagina, uno de esos vasos se puede romper y provocar un sangrado. El sangrado suele ser en poca cantidad, autolimitado (se para solo), y de aspecto rosado/marronáceo, aunque también podría ser de color rojo. Lo importante es que no sea en cantidad superior a una regla. No hay nada de qué preocuparse, aunque tengas ese sangrado el bebé está bien.

¿Qué pasa con el deseo sexual durante el embarazo?

Otro tema distinto es el cambio que sufre la líbido o el deseo sexual en la etapa de la gestación. Es posible que no tengas las mismas ganas que siempre de mantener relaciones, o que debido a alguna molestia concreta tengáis que cambiar vuestra manera habitual de practicar sexo.

Habitualmente, el primer trimestre es un momento de “bajón” en todos los sentidos. Las náuseas, el sueño, el cansancio u otros síntomas pueden hace que disminuyan tus ganas de mantener relaciones sexuales. Es posible que también notes un aumento en la sensibilidad, tanto en tus pechos como en tu vulva y tu vagina. Eso puede hacer que tengáis que ser más suaves y delicados con algunas prácticas, porque lo que antes te producía placer, ahora te puede provocar dolor.

En el segundo trimestre las molestias típicas del inicio del embarazo suelen desaparecer o mejorar, y es un momento donde la mayoría de mujeres se sienten más activas. Sin embargo, la sensibilidad de la zona vaginal sigue presente. Eso puede convertirse en tu aliado o en tu enemigo: hay mujeres que dicen que durante esta etapa han disfrutado de las mejores relaciones sexuales de su vida, y otras han tenido tanta sensibilidad que no han sido capaces de tener sexo. Todo es adaptarse al momento, encontrar la manera de no estimular hasta el punto de producir dolor, y sobre todo no centrarse sólo en el coito, sino en resto de formas que existen para expresar la sexualidad.

El tercer trimestre es una mezcla de muchos factores, y casi ninguno ayuda a mantener relaciones placenteras. El espacio que ocupa el útero, la posición de la cabeza del bebé, las contracciones esporádicas que pueden aparecer en las últimas semanas… Son molestias añadidas que pueden dificultar la penetración. La forma de la barriga también os obligará a poner la imaginación en marcha y utilizar posturas diferentes para sentirte cómoda. Vuelvo a insistir en que la penetración no es la única manera de mantener sexo, y que si esto resulta molesto podéis poner en práctica cualquier otra cosa: masturbación, uso de vibradores externos, sexo oral…

En resumen, el embarazo es una etapa de cambios en todos los sentidos, y la sexualidad es una de las cosas que cambia. Y al igual que todo lo demás, nos tenemos que adaptar y buscar la manera de seguir disfrutando. Recuerda que estar embarazada no es estar enferma, ¡así que intenta disfrutar todo lo que puedas!